Feb 21st

una de la mili

By jose arevalo 2º77
yo estuve en vias y obras, de lo que mas me acuerdo? en aquel tiempo trabajamos como animales reaciendo la via de cuatro vientos a leganes,recuerdo que cuando tenias 90 dias trabajados tedaban 1 semana de permiso que intentaban buscar un motivo para quitartela, era increible.recuerdo una vez que me pare para encender un cigarro y me paso una piedra zunbando la oreja que si me pilla el coco me mata,apto seguido oigo la voz de un sargento que me dice..aqui se viene a trabajar no de vacaciones
Feb 10th

De la mili a los grandes cuarteles generales

By Marcel (Administrador)

El cambio experimentado en Andalucía dentro del ámbito de la Defensa durante las tres últimas décadas ha sido inmenso. Tan descomunal que ha pasado desapercibido para la gran mayoría de sus habitantes, aunque resulte paradójico. Tal vez esa circunstancia refrende una afirmación de Tsun-zu: “Sutil e incorpóreo, el estratega experto no deja huella. Obra tan divinamente misterioso que es inaudible”.

De forma menos elevada y casi por reducción a lo absurdo, cabe simplificar esa gran transformación enunciando que se ha pasado de lo fofo a lo vacío. Antes que tal simplificación se malinterprete, conviene explicar que, durante gran parte del siglo XX y especialmente en la década de los ochenta, el credo de EEUU y la OTAN era una doctrina estratégica conocida por FOFA (acrónimo inglés de Follow On Force Attack / Ataque contra las Fuerzas Seguidoras, las siguientes a las de vanguardia). Y a esa OTAN acababa de incorporarse España (1981) y de nombrar a su primer representante en el Consejo del Atlántico Norte (1982).

Los postulados FOFA priorizaban atacar y destruir a las fuerzas del segundo escalón -y de los siguientes consecutivos, si se dejan- que el oponente pueda lanzar sobre un teatro de operaciones. Esa destrucción descansaba sobre los modernos sistemas de misiles y buscaba quebrar la alimentación de la batalla, al privar de suministros y tropas de refresco a la vanguardia o primer escalón adversario. Tal planteamiento estratégico bien pronto se va a traslucir sobre el territorio andaluz, como lo hará sobre toda una nación que rondaba los 350.000 hombres en armas, pero de los cuales un 67% eran conscriptos; o sea, prestaban servicio militar de forma obligatoria y la mayoría con poco entusiasmo.

Las potencias occidentales habían aprendido de sus últimos escenarios bélicos que el mayor número de soldados no determina la victoria de un ejército. El poderío lo brindan unas fuerzas bien entrenadas, motivadas y equipadas, dotadas de una logística eficaz y con la sensación de sentirse respaldadas por su ciudadanía. Algo poco compatible con un panorama donde más de la mitad de los uniformados permanecían alistados por obligación, desmotivados ante la interrupción de sus empleos o estudios durante un año y medio de su vida y recelosos de las motivaciones de sus oficiales, pues el fallido golpe de Estado del 23-F alimentó esa desconfianza.

La aplicación doctrinal de la OTAN tuvo efectos inmediatos. Se redujo rápida y progresivamente el número de tropas. Se modificó la estructura de los órganos de mando (desaparición entre otras de la Capitanía de la Región Militar 9 en Granada, 1984). Y finalmente se concentró la mayoría de efectivos castrenses en el área más próxima a la zona de riesgo (Sur y Este peninsular, Canarias, Ceuta y Melilla).

Sin embargo, la extensión geográfica de Andalucía fue determinante para esa metamorfosis. Esta comunidad autonómica iba a convertirse en la punta de lanza de la proyección estratégica atlantista y española. A fines de la década de los noventa, esa redistribución territorial estaba muy avanzada tanto en efectivos terrestres como en los navales, pues las principales y más modernas unidades de superficie de la Armada pasaron a tener base en el sur; mientras los submarinos permanecían dentro del teatro operativo del Mediterráneo.

Uno de los hitos más palmario de esta redistribución es la creación en Sevilla del Cuartel General de la Fuerza Terrestre (2006). Dicha jefatura la asume un teniente general y adquiere nivel de Cuerpo de Ejército (mando sobre un rango superior a 30.000 hombres), varias de cuyas brigadas y regimientos operativos no se ubican físicamente en Andalucía.

Idéntica metamorfosis se produce en el ámbito de la Armada, al radicarse en Rota (Cádiz) la Jefatura de la Flota (mando supremo de los navíos y unidades de combates navales o aéreas), construyéndose un nuevo edificio para el Almirante Jefe de la Flota y su estado mayor, actualmente al mando de los dos grupos de acción naval españoles.

Al comenzar el siglo XXI, Andalucía concentraba ya a los dos principales cuarteles generales operativos de las fuerzas de Tierra y Marina españolas, pero ese no fue el final de la suma. En Rota acabó radicado también uno de los acuartelamientos esenciales de la OTAN, el Cuartel General Marítimo de Alta Disponibilidad, que además de sus dependencias propias y un estado mayor multinacional, dispone de un buque de mando específico. Más recientemente, se trasladó de Madrid a San Fernando (Cádiz) la Comandancia General de la Infantería de Marina, que rige a una fuerza de élite de 5.000 infantes con constante presencia en misiones internacionales desde hace dos décadas.

Esa transformación física se acompaña de un amplio incremento en la formación profesional e intelectual de los militares españoles. Cualquier periodista que visitara un acuartelamiento en 1982, descubría pronto la grave carencia idiomática (en la OTAN el idioma de trabajo es el inglés) de jefes y oficiales, lo que les incapacitaba para asumir el mando en misiones conjuntas, pese a su cualificación. Hoy día, la situación es diametralmente opuesta. Los oficiales generales, oficiales y suboficiales de cualquiera de las tres armas suelen expresarse en inglés y algunos con tal fluidez que parecen bilingües. Y al menos un cincuenta por ciento de la tropa y marinería profesional lo hace también sin problemas. De otra parte, raro es el trimestre que un militar español no asume mandos de alta responsabilidad en misiones u organismos extranjeros.

Y aquí es donde entra en juego la segunda acepción de la síntesis de lo fofo a lo vacío. La culminación de este despliegue en Andalucía encaja con una transformación doctrinal de la OTAN, que ha ido progresivamente abandonando los postulados FOFA para asumir la doctrina estratégica del campo de batalla vacío. Enunciada por sir Basil Liddell Hart bajo el axioma de la aproximación indirecta, esta última propugna “progresar por las zonas de mínima resistencia, para provocar la dislocación física del enemigo, evitando la guerra de desgaste”.

Finalmente, otra de las transformaciones más radicales es la percepción de la industria de defensa en Andalucía como generador de actividad económica. En la década de los ochenta, los sindicatos con mayor implantación en la metalurgia y las grandes industrias llegaron a distribuir entre sus afiliados una copia de la declaración de la renta donde figuraba un apartado reclamando no destinar una sola peseta recaudada a gastos militares. Hoy día, esos mismos sindicatos urgen al Gobierno a ejecutar las grandes partidas presupuestarias que permitan mantener las cargas de trabajo en los principales centros industriales de armamento.

Algo nada extraño. Sólo los programas como el Eurocaza (Eurofighter), las fragatas F-100, el avión de transporte militar A-400, el carro de combate Leopard, el vehículo táctico Pizarro o los buques de acción marítima (BAM) suponen un desembolso mínimo de 20.500 millones de euros. Puede resultar paradójico, pero también el ya citado Liddel Hart, capitán británico de carros de combate antes de dedicarse al periodismo -le iban las misiones de riesgo y mal pagadas- fue conocido entre sus coetáneos como “el militar bolchevique”. La vida tiene esos giros extraños.

De idas y venidas

EL Convenio entre España y Estados Unidos sobre Cooperación en Defensa, suscrito en 1998 y revisado en 2002, fija el número de personal y aeronaves que las fuerzas armadas norteamericanas pueden estacionar en las denominadas Instalaciones de Apoyo (IDA). En Andalucía, estas son las bases de Morón y Rota.

Según el documento, EEUU puede desplegar permanentemente en Morón 500 militares de su fuerza aérea, 75 civiles y 15 aeronaves. Para Rota el nivel de despliegue acordado es de 4.250 militares, mil funcionarios estadounidenses y 36 aeronaves: 18 de patrulla, 13 de reconocimiento y 5 para entrenamiento o servicios administrativos. En casos excepcionales, se autoriza un estacionamiento temporal de otros 900 militares de US Navy (marines incluidos), 1.300 de la USAF y otros 85 del US Army.

Dicho acuerdo permitió que, durante las guerras contra Libia, Irán, Iraq y Afganistán, Estados Unidos haya movilizado efectivos a través de esas bases. Por la de Morón transitan principalmente reactores, entre ellos los famosos bombarderos invisibles B-2 Spirit, o los modernos cazas furtivos F-117 Nigthawk, como ocurrió en el 2003. [Un inciso divertido. Muchos periodistas traducen dramáticamente Nigthawk por Halcón Nocturno, una criatura de ficción, cuando la palabra equivalente en español es chotacabras, una vulgar ave nocturna. Causa más impacto escribir sobre "los temibles halcones nocturnos" que sobre los "temibles chotacabras", pues el personal se lo toma a choteo.]

Rota se ha convertido en la principal base del Mando Aéreo de Movilidad de la USAF y del Mando de Preposicionamiento Marítimo del Cuerpo de Marines en Europa. También es el aeródromo por el que circulan los aviones logísticos y experimentales en tránsito hacia zonas calientes. Su puerto y aeropuerto reciben o despachan, primorosamente empaquetadas por cierto, las sofisticadas UAV o aeronaves espías y de ataque no tripulado. Lo mismo sucede con las lanchas de asalto de los SEAL (si se escribe “focas” no parece igual), uno de cuyos destacamentos, el Equipo 10, permanece estacionado en la Base con frecuencia.

Gran Bretaña, por su parte, mantiene en Gibraltar un arsenal clase X para submarinos. El eufemismo designa a una instalación para reparar sumergibles nucleares averiados. Recientemente constituyó un Grupo Paracaidista de Asistencia a Submarinos (SPAG), para brindar ayuda de rescate en evacuación a dichos navíos. Las Fuerzas Armadas Británicas ejecutan además entrenamientos habituales antiterroristas y con misiles aire-tierra. (El diario Europa Sur del Grupo Joly fue el único medio español autorizado a cubrir un ejercicio con misiles Rapier en 1989).

Feb 6th

El valor ante la crisis de valores

By Marcel (Administrador)

Los versos de Calderón resuenan en nuestros oídos: «Aquí la más principal hazaña es obedecer, y el modo cómo ha de ser es ni pedir ni rehusar. Aquí, en fin, la cortesía, el buen trato, la verdad, la fineza, la lealtad, el honor, la bizarría, el crédito, la opinión, la constancia, la paciencia, la humildad y la obediencia; fama, honor y vida son caudal de pobres soldados, que en buena o mala fortuna la milicia no es más que una religión de hombres honrados». Alguien recuerda aquel artículo 12 de las Ordenanzas de Carlos III, aún vivo: «El militar cuyo propio honor y espíritu no le estimulen a obrar siempre bien, vale muy poco para el servicio; el llegar tarde a su obligación, aunque sea de minutos; el excusarse con males imaginarios o supuestos de las fatigas que le corresponden y el contentarse regularmente con hacer lo preciso de su deber, sin que su propia voluntad adelante cosa alguna, son pruebas de gran desidia e ineptitud para la carrera de las armas».

¿Es esto «lo militar»? SÍ, es «lo militar». Tradición y valores, servidores de sus ciudadanos, así son los militares hoy como antes, poniendo el servicio a sus compatriotas por encima de cualquier otro objetivo hasta el límite de entregar su vida por ellos, por su defensa y seguridad, así lo juramos, y esta decisión, disposición y actitud está enmarcada por los valores que cultivamos y defendemos, valores y tradición, tradición y valores.

Tres son los elementos que conforman la espina dorsal de estos valores, caracterizan a las Fuerza Armadas y en nuestras vigentes Reales Ordenanzas, al igual que en las anteriores, constituyen nuestra esencia.

Disciplina, obedecer lo mandado. Sólo eso, pero nada menos que eso. La disciplina que en las Fuerzas Armadas se inculca y se practica puede exigirnos el mayor de los sacrificios, obedecer si fuese preciso hasta entregar la propia vida, y eso marca una notable diferencia con la disciplina en otros ámbitos. Pero esa obediencia no es ciega, no se buscan autómatas, se quieren soldados de cuerpo y alma. Esta obediencia obliga a mandar con responsabilidad, con la clara conciencia de que existen límites marcados por la dignidad de la persona, el ordenamiento legal y el derecho internacional de los conflictos armados. Por todo ello, es fácil comprender que si difícil es obedecer, mucho más resulta mandar, pues además de la responsabilidad que conlleva el mando, siempre se obedecen y asumen órdenes o preceptos superiores.

En este esquema de mando y obediencia es necesario que cada uno sepa el puesto que ocupa en el seno de las Fuerzas Armadas, y eso lo establece el orden jerárquico. La jerarquía define nuestra situación relativa en cuanto a mando, subordinación y responsabilidad.

Sólo falta el tercer elemento, el que hace que en lugar de un murmullo desafinado podamos constituir un coro armónico, la Unidad. Unidad es asumir solidariamente nuestro objetivo en común. Para ello debe importarnos lo que le pase al compañero, lo que le ocurra al superior, lo que le suceda al subordinado. Y nos incumbe y preocupa, pues todos somos uno y porque nuestra fuerza está en el conjunto, no en el individuo, el compañerismo se convierte en objeto de culto entre nosotros, compañerismo hacia los del mismo empleo, pero también una profunda lealtad con nuestros superiores y subordinados, esta última, en ocasiones, más difícil de practicar que la primera, lealtad que obliga a una relación clara, sincera, crítica y siempre sujeta a la disciplina.

Disciplina, orden jerárquico y unidad. En estos tres conceptos estriba la diferencia, el valor añadido de unas Fuerzas Armadas como las nuestras, que sirven cada día a todos los españoles.

¡Ya lo decía Calderón!: «Aquí la necesidad no es infamia; y si es honrado, pobre y desnudo un soldado tiene mayor calidad que el más galán y lucido; porque aquí a lo que sospecho, no adorna el vestido al pecho, que el pecho adorna al vestido. Y así, de modestia llenos, a los más viejos verás, tratando de ser lo más, y de parecer lo menos».

Fernando García Sánchez,
Almirante Jefe de Estado Mayor de la Defensa

 

Feb 3rd

Festividad¿ no se porque se celebra?

By Fernando Molina 3º73
Mañana 4 de febrero se conmemora el dia del cancer,no se porque se tiene que hacer,cuando todos aquellos que lo tenemos o lo hemos padecido,aunque se lleva con entereza y resignacion,odiamos esta palabra.
       Nadie sabe lo que es,pues es una enfermadad como otra,pero cuando suena todo el mundo tiembla,hace años mucho mas hoy dia,los casos salen mas a la luz,cada caso es muy particular,el que lo padece a veces reacciona de una forma u otra,lo malo es que cuando se detecta ,el % que tiene la suerte de poder contarlo es de un 25,es una enfermedad que te cambia toda tu forma de ser y con ellos a los que estan contigo,amistades  trabajos etc.
           Una pieza muy importante son las personas que estan a tu alrededor,con ellos comparte todo y muchas veces no llegas a ver lo que estan sufriendo ya que intentan no  demostrarlo pues ven que tu vida se acaba.
        Hablo por lo que yo he pasado y a dia de hoy lo puedo contar,aunque en mi caso cancer de pulmon,a consucuencia del tabaco pues me he pasado tres pueblos con la nicotina y demas derivados;tuve la suerte que no estaba desarrollado y se pudo corta,hoy dia llevo cortado los dos pulmones,contar como me fue seria largo,eso si he visto como dos amigos se les fue la vida por el maldito cancer,por tanto no se porque se tiene que marcar un dia para esta plaga.
Jan 26th

Civiles con espíritu militar

By Marcel (Administrador)
Sé que en esta misma página hay personas que hacen honor y gloria al título de este artículo, sin ir más lejos un Instructor y una de las personas más veteranas con las que contamos, testimonio excepcional de nuestra "mili". Sin embargo quiero tratar un caso especialmente significativo.

Carlos Alberto Galán González es profesor en la Escuela de Ingenierías Industriales de la Universidad de Extremadura. Compatibiliza su labor docente e investigadora con una de sus grandes pasiones: la defensa de la nación de forma activa. «Simplemente estoy ejerciendo un derecho constitucional», dice Galán.

Este alférez deja aparcada su vida civil de manera voluntaria y se enfunda el uniforme militar cada vez que solicitan su presencia en el Ala 23 de Instrucción de Caza y Ataque de la Base Aérea de Talavera la Real.

Es uno de los 90 reservistas voluntarios que hay en estos momentos en la provincia de Badajoz. Precisamente, la residencia Gravelinas de la capital pacense acogió ayer un acto en el que se entregó el título a diez nuevos ciudadanos que, al igual que sus compañeros, colaborarán con las Fuerzas Armadas en aquellos cometidos que se le requieran.

Al evento asistieron 52 reservistas de la provincia acompañados de sus familiares y personal de la delegación de Defensa en Extremadura. Durante la ceremonia, el coronel delegado de Defensa, Adolfo Alonso, entregó al alférez Carlos Alberto Galán el premio 'Reservista Voluntario Distinguido'.

«Es un reconocimiento a la constante actitud de disponibilidad, entrega, compañerismo y entusiasmo que siempre muestra», señalan desde la citada institución. «A nivel personal esta distinción significa mucho para mí. Quienes estamos en esta condición lo hacemos de forma vocacional», manifestó el condecorado después del acto oficial.

Pero no fue el único homenajeado del día. También se le entregaron unas placas conmemorativas a la Facultad de Medicina, a la Escuela de Ingeniería de la UEx y a la Real Sociedad Económica Extremeña de Amigos del País por su colaboración con la Delegación de Defensa.

Título de honor

Al presidente de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago, se le concedió el título honorífico tras cesar su condición de reservistas voluntario «y atendiendo a los méritos que en él concurren», explican desde la delegación de Defensa. «Los reservistas tratan de dar lo mejor de sí mismos. Es digno de alabanza el trabajo y la labor que desarrollan de manera silenciosa, temporal y voluntaria. Todo en favor de una bandera y de la patria», apuntó Monago.

Esta es la quinta edición que se celebra la ceremonia de entrega de títulos a los reservistas voluntarios de Badajoz. Cada año se hace una convocatoria de plazas a las que pueden acceder cualquier ciudadano que reúna los requisitos necesarios. Sin embargo, la condición de reservista voluntario se adquiere una vez que los interesados han superado las fases de formación militar básica y específica. El rango que consiguen depende de la formación académica.

Sin embargo, esta figura se creó en el año 2003 ante la reducción de efectivos de personal y la necesidad de satisfacer las misiones encomendadas. Es una oportunidad de encauzar el derecho y el deber constitucional de defender a España. Desde entonces, multitud de ciudadanos de todas las capas sociales y profesionales se han sumado a este régimen. Médicos, albañiles, ingenieros, autónomos, abogados, economistas, profesores o funcionarios colaboran con las Fuerzas Armadas allí donde puedan ser útiles.

Hombres y mujeres corrientes que, con un espíritu patriótico y altruista, no dudan en realizar aquellas tareas relacionadas con su campo profesional prestando servicios auxiliares en las unidades en las que están adscritos. Muestran sacrificio, esfuerzo y disponibilidad, ya que a algunos incluso de ellos se solicita su participación en misiones en el extranjero.

Con estos actos, además, pretenden dar a conocer, difundir y dar relevancia a la figura del reservista voluntario al resto de la sociedad.

¡Que cunda el ejemplo! 

 

Jan 22nd

A ASSEMBLÉIA DOS TEMPLÁRIOS

By Honório Vital
http://www.youtube.com/watch?v=b11-37Me_a4&feature=related


A ASSEMBLÉIA DOS TEMPLÁRIOS


A um sinal do ancião os capuzes e as túnicas desapareceram como por encanto.
Viram-se então naquela sala homens de várias idades, de fisionomias diversas, mas todos uniformemente cobertos de reluzente aço. Vestiam todos a armadura completa dos cavaleiros da Idade Média, tendo sobre vestida uma túnica. Na couraça de cada um brilhava a cruz de ouro, distintivo da ordem do Templo.
Eram aqueles, com efeito, os restos da poderosa associação que fizera tremer a Europa e que, na opinião do vulgo, fora destruída havia dois séculos. O que era porém verdade era que, com aquela força invencível que provém do segredo e das riquezas, os Templários se tinham perpetuado obscuramente através dos séculos, vencendo perigos inauditos, conservando e guardando o segredo em meio dos tormentos, com os olhos sempre postos num futuro, que, por muito distante, teria feito desanimar qualquer outro, mas que não conseguia desanimar aqueles homens de ferro.

Reunidos estavam sem máscaras; conheciam-se todos e sabiam quais eram as qualidades e o poder de cada um. Quase todos usavam na sociedade um nome aclamado e respeitado; muitos deles, quer pelo talento, quer pela espada, ocupavam nas cortes dos reis da Europa posições distintíssimas.
E por isso as forças daqueles trabalhadores da sombra iam-se estendendo cada vez mais e os chefes aguardavam com um frêmito de esperança o momento em que a sua ordem, convertida em soberana, poderia retomar à face da Europa e do mundo o lugar que lho competia.

O nomeador, espécie de secretário que tinha os registros, principiou a chamada:

- Alão de Beaumanoir! ...
- Presente!... - respondeu o ancião que presidia à assembléia, erguendo-se.
O nome de Beaumanoir, ilustre entre todos na história dos Templários e na da França, era altiva e nobremente usado pelo célebre guerreiro cuja reputação era imensa nos exércitos franceses.
- Percy de Sussex!... - prosseguiu o nomeador.
O conde britânico levantou-se e todos admiraram a sua estatura gigantesca e a altivez da sua fisionomia leal.
- Pedro Calderon! ...
- Francisco Burlamacchü...
- Ulrico Zuingliol.
- Guarniero de Haltzíng!...

Todos respondiam à chamada, à medida que iam sendo pronunciados os nomes. Aqueles representantes das diversas nações da Europa apresentavam nas fisionomias a diferença que havia nas suas origens.

Assim, a barba farta e áspera de Calderon o seu rosto anguloso e ossudo, contrastavam com o rosto quase infantil e cheio de indizível doçura de Francisco Burlamacchi; e Zuinglio, o reformador suíço, que mais tarde devia sucumbir na batalha contra os católicos, homem de aspecto severo, pálido, de poucas palavras, estava em absoluta oposição com o barão de Haltzing, cujas faces rosadas e cabelos louros davam imediatamente a conhecer um saxão ainda ao observador de menor perspicácia.

- Inácio de Loiola!... - chamou por último o nomeador.
- Presente! - respondeu com voz solene o peregrino, que fora o último a chegar.
Os seis chefes voltaram então o olhar para o lado daquele seu companheiro, e parece que só então repararam que ele era o único que se apresentava com as vestes andrajosas no meio daquela fúlgida reunião, em que todos estavam com as suas brilhantes armaduras.
- Irmão - disse Beaumanoir com acento de afetuosa deferência -irmão, o teu disfarce agora que estás conosco já de nada serve. Desde o dia em que nos deixaste, faz agora três anos, que nós conservamos com reverente afeto a esplêndida armadura que para ti foi cinzelada pelo melhor artista de Toledo. Irmãos escudeiros trazei a armadura e vestia-a ao senhor de Loiola.

Dois dos irmãos levantaram-se e iam a encaminhar-se para uma das portas da sala quando Inácio os deteve com um gesto, dizendo:
- É inútil. Estes andrajos que trago vestidos já não são indício de pobreza; mas um voto que fiz me obriga a trazê-los.
- Apesar disso, irmão Loiola...
- Apesar disso, irmão Beaumanoir, os estatutos da nossa ordem conferem a qualquer irmão o direito de se vincular por qualquer voto, contanto que este não seja contrário ao fim supremo da associação.

O tom em que Loiola pronunciara aquelas palavras era tal que não se podia insistir, a menos que se quisesse entrar em questão com o estranho Templário; por isso, Beaumanoir fez um sinal e o nomeador continuou a chamada.

Debaixo daquelas abóbadas ressoaram então os nomes mais ilustres da Europa, já pela nobreza de sangue, já pelo alto valor nas artes, nas ciências, nas armas e no governo. Estava ali um senado capaz de reger o mundo inteiro sem custo algum! ... um senado do qual um dos chefes era Inácio de Loiola, o gênio mais potente de organização, que aparecera no mundo antes de Bonaparte! ...

Terminada aquela operação preliminar da chamada, Beaumanoir levantou-se outra vez.
- Irmãos - disse ele - mais de duzentas vezes nos temos aqui encontrado juntos nesta reunião anual desde que os dois malditos, o papa Clemente Sexto e o rei Felipe o Belo - dispersaram os nossos irmãos e tentaram destruir a nossa ordem. Eu, pela minha parte, já umas quarenta vezes tomei lugar nestas reuniões, porque há quarenta anos que pertenço a esta associação para a qual entrei por morte de meu pai. Todos os que tomavam parte no conselho no dia em que recebi a medalha de simples cavaleiro já hoje, são mortos; só eu ainda vivo, e sou o mais velho desta assembléia, da qual então era o mais novo .

Senhores, todos vós sois valorosos e fortes; mas aqueles que ao meu lado se sentaram no banco dos chefes, aqueles que partilharam comigo as esperanças e as agonias de quarenta anos de luta eram igualmente valorosos e grandes, e o trabalho deles não foi infrutífero para a nossa ordem. Havia entre eles muitos ilustres!

E o ancião deixou descair a cabeça para o peito, oprimido por uma recordação dolorosa.
Bem depressa porém a ergueu, percorrendo com um olhar cintilante de vigor e energia toda a assembléia.

- Irmãos! - disse Beaumanoir com uma voz potente que se repercutiu por sob as abóbadas do antigo mosteiro - irmãos! ... Se os prognósticos não mentem, se as promessas dos antigos e os preceitos da experiência não são vãos, está próximo o grande dia de vitória. Irmãos, a ordem do Templo vai ressurgir!

Um murmúrio de alegria percorreu toda a assembléia: só Inácio de Loiola é que desfranziu os lábios num sorriso de uma expressão indubitavelmente sarcástica; mas aquela nota discordante passou despercebida em meio do entusiasmo geral.

- Sim irmãos - prosseguiu o ancião com irresistível autoridade - as duas potências que oprimiam a nossa ordem - o papado e a monarquia -estão em vésperas de sua queda. Desta vez a luz veio do Norte; enquanto a Espanha indômita e a sapiente Itália jaziam na opressão, um tedesco ergueu a voz e a Igreja de Roma e o trono dos reis estremeceram nos seus alicerces... Irmãos, posso assegurar-vô-lo: a queda dos ímpios está próxima; o reinado dos eleitos de Deus aproxima-se! ...

- E tens disso indícios certos?... - perguntou altivamente um dos assistentes.
- Indícios certíssimos, príncipe de Conde; e tu bem o sabes, tu, que no íntimo da tua alma saúdas a nova religião, e que já te terás declarado francamente luterano, se não te impedisse o receio que tens de perder a tua posição de príncipe e os teus imensos bens.

Conde corou, e o presidente continuou assim:
A Alemanha está em chamas; o corajoso Lutero ensinou aos povos o desprezo por todas as autoridades injustas que elas tenham na cabeça uma mitra, quer um elmo. 0 incêndio lavra por toda a parte. A Suíça, a Inglaterra, a França, a Itália, escutam com avidez os apóstolos das novas idéias. O poder pontifício está por toda a parte cercado de homens que às ocultas o minam, o atacam e hão de, com certeza, destruí-lo; Irmãos, nós que somos os Senhores do Templo; nós que temos amigos e partidários por toda a parte; nós que possuímos os tesouros arrancados pelos nossos antepassados à cobiça de Filipe o Belo e multiplicados até o infinito no decurso de séculos, unamo-nos todos, e, auxiliando a grande obra de Martim Lutero, destruamos a Igreja e das suas ruínas façamos ressurgir a ordem dos Templários!

- Apoiado!...apoiado!... - gritaram de todos os lados. Um dos Irmãos levantou-se:
- Tens tu - disse ele - tens tu - venerável príncipe, um plano pronto para a execução da empresa?
- Tenho um plano, não meu, mas estudado e pensado conjuntamente com os meus colegas - respondeu o presidente. - Não esqueças irmãos que depois da desgraça de Jacques de Molay a nossa ordem não admitiu mais nenhum mestre; delegou todos os poderes no conselho dos sete Senhores, o mais velho dos quais será o presidente, e pelo triste privilégio da idade é a mim que presentemente cabe esse lugar. Mas eu e os meus companheiros de grau, exceto o irmão Inácio de Loiola, que estava ausente, tínhamos combinado alguns capítulos que vos vão ser lidos.

O ancião tirou do seio algumas folhas de pergaminho : fez-se um profundo silencio, pois que todos os Templários tinham a mais profunda veneração pelo senhor de Beaumanoir, e além disso tinham jurado a obediência mais absoluta ao conselho dos sete senhores.

Beaumanoir leu:
"A assembléia constituída por cavaleiros, padres, vassalos, plebeus e escravos, para libertar a humanidade das cadeias dos padres e dos soberanos, compõe-se de três classes."
"A primeira classe compreende os que se associam a esta obra com pureza de coração e têm intenção de se instruir nos mistérios da ordem. Estes deverão durante três anos estudar os meios de se realizar o fim externo da associação, e dividir-se-ão em dois ramos - aprendizes e mestres."
"A segunda classe compreenderá os irmãos que dado o estado de ensino tiverem chegado ao estado de operar. Estes terão a seu cargo executar no mundo dos profanos o que tiver sido deliberado ou resolvido pelo supremo conselho; terão sob as suas ordens os aprendizes e mestres, e serão iniciados nos segundos mistérios da ordem, que dizem ao fim político e às reformas a obter."
"A terceira classe, finalmente, compor-se-á de um número limitadíssimo de pessoas, que serão iniciadas nos terceiros mistérios. Estes iniciados supremos conhecerão as forças da ordem, o seu fim principal, os tesouros de que pode dispor; serão desligados de todos os laços, exceto dos que dizem respeito à ordem, e, conjuntamente com o Grão Mestre, governarão a terceira classe de associados."
"Nenhum poderá ser promovido à classe superior sem ter completado pelo menos três anos na classe inferior. O Grão Mestre será eleito entre os dignitários da classe suprema."
"A ordem aliada a todos os apóstolos da razão, sustentará uma luta de morte contra a Igreja e os tiranos, e não considerará cumprido o seu fim senão quando a liberdade do homem e da consciência forem absolutamente reconhecidas."

O presidente terminara a leitura. Os senhores que o rodeavam, e que, à exceção de Loiola, tinham tomado parte na redação daquele programa, conservavam-se impassíveis.

Não acontecia o mesmo com os outros associados que, salvo raras exceções, mostravam verdadeiro entusiasmo. Na verdade, aquelas normas claras, simples, com um fim determinado, eram já de per si um poderoso meio de propaganda. A divisão em classes permitia utilizar as faculdades de cada um, segundo os melhores interesses da ordem; ao passo que a possibilidade da passagem de um grau para outro abria um vasto horizonte às mais nobres ambições, e destruía a disposição aristocrática, tão prejudicial a qualquer corporação instituída para governar os homens.

Todavia, houve um dos irmãos que se levantou: era este um nobre holandês, que vinha procurar no meio dos Templários aliados para o seu país, que se preparava para se insurgir contra a Espanha.

- Devemos então procurar por toda a parte filiados para a nossa ordem? - disse ele. - Devemos abrir as fileiras da nossa instituição, até agora tão zelosamente recusadas, a todos aqueles que nos parecerem aptos para nos auxiliarem na empresa?
- Sem dúvida - respondeu com certa altivez o presidente - e parece-me que todos os poderão*aceitar, desde que não tem dúvida em o fazer o senhor de Beaumanoir, que é tão nobre como o rei de França!
- Oh! não foi como censura ou queixa que eu disse isto - apressou-se a declarar o holandês. - O que eu queria fazer sentir era que o nome da nossa antiga ordem, o sagrado nome do Templo, soaria mal aos ouvidos de um povo que nos esqueceu, ou que só se lembra de nós pelas vis calúnias que os inimigos do Templo espalham contra nós. Por isso, entendo que na nova organização do Templo é necessário que mudemos de nome.
- Irmão - disse afetuosamente o senhor de Beaumanoir - o que propões já foi pensado pelos Sete Senhores, que acharam que Isso era razoável e sensato. O antigo Templo desmoronou-se; mas nós trabalharemos para edificar outro, e sem duvida o havemos de conseguir. A obra que empreendemos é uma obra de reedificação; somos os pedreiros da humanidade. Temos, pois, deliberado chamar-nos Pedreiros Livres.
- Apoiado! - gritou quase unânime a assembléia, na qual a voz do príncipe de Conde ressoava não menos entusiástica do que a dos outros filiados.
- Então - disse Beaumanoir, erguendo-se - a assembléia aprova as deliberações dos Sete Senhores? Então sois unânimes em aprovar esta transformação, que deve pôr a nossa ordem a pardos maiores potentados da terra?
- Sim! sim! - gritaram muitíssimas vozes.

Mas uma voz potente dominou aquele tumulto e proferiu estas palavras:

-Oponho-me eu!
- Quem? - perguntaram ameaçadoramente alguns associados, mais excitados do que os outros.
- Eu! - trovejou o peregrino, levantando-se majestoso e imponente, apesar da miséria dos seus andrajos. - Eu, um dos Sete Senhores! eu, Inácio de Loiola!
Um longo frêmito de surpresa percorreu toda aquela multidão. Oito ou dez fidalgos, quase todos espanhóis, aproximaram-se de Loiola, prontos a defenderem-no fazendo dos seus corpos um escudo, se as disposições hostis da assembléia aumentassem.

Mas Beaumanoir com um gesto restabeleceu o silêncio na sala. Depois, voltando-se para Inácio de Loiola, perguntou com brandura:

- Irmão, então tu és partidário da consagração do estado atual?... E és precisamente tu o mais audaz e empreendedor de todos nós, aquele que nós teríamos escolhido para chefe supremo, se os nossos estatutos nos consentissem ter um chefe... és tu precisamente que te opões aos nossos planos de reformas e sustenta as antigas ordens?
- Pelo contrário - disse Inácio de Loiola - eu desejo uma transformação muito mais vasta e completa do que a vossa; mas quer que ela se faça com outra inteligência, e segundo um plano já preparado e escrito por mim.
- E por que é que, segundo os nossos usos, não falaste dessas tuas intenções no Conselho dos Sete Senhores? Ter-te-iamos escutado com afeto de irmãos, e teríamos procurado satisfazer os teus justos desejos.
- Tinha a certeza de que havíeis de fazer-me oposição e por isso resolvi dirigir-me diretamente à assembléia. Estou no meu direito; pelo nosso estatuto os Sete Senhores são todos iguais entre si, e a preeminência concedida ao mais velho é de honra, mas não de autoridade.
- Fala, então - disse Beaumanoir. - Conhecemos os teus direitos e respeita-lo-emos; mas lembra-te também dos teus deveres, Inácio de Loiola, porque senão...
O peregrino respondeu com um gesto altivo àquelas ameaçadoras palavras. Fez-se um grande silêncio na assembléia; os espanhóis amigos de Loiola chegaram-se ainda mais para os Senhores para ouvirem e defenderem o seu amigo.

Inácio de Loiola tirou de sob o hábito algumas cartas manuscritas, pôs-se em pé e começou:


INÁCIO DE LOIOLA


Irmãos! Bem sabeis qual a razão que me obrigou a abandonar o capítulo do Templo. Meu primo, Antônio Manriquez, duque de Najarè o grande de Espanha; tinha-me chamado para ir servir sob a sua bandeira. Os meus sete irmãos já me tinham precedido na carreira das armas, e eu, tinha completado os meus vinte anos, considerar-me-ia vil e desonrado se hesitasse um momento; por isso corri a alistar-me no número dos defensores de Pamplona.

"Segundo as condições do tratado de Noyon, aquela fortaleza devia ser restituída à França; mas o nosso glorioso rei Carlos V, por ofensas que tinha recebido do rei da França, resolveu puni-lo conservando aquela praça. Foi-me confiado o comando da praça, quando em 1521 André de Foix a atacou à frente das tropas francesas."

"Tomada a cidade pelas forças superiores dos inimigos fechei-me na cidade da fortaleza decidido a resistir até o fim, e assim o fiz; mas quando de espada em punho defendia a brecha, fui ferido por uma pedrada numa perna. Cai sem sentidos, e quando os recuperei a fortaleza e eu tínhamos caído em poder dos franceses.

"Fui tratado com singular cortesia por aqueles guerreiros acostumados a apreciar a valentia dos inimigos. Curei-me, e por ordem do senhor de Foix fui transportado para o meu palácio paterno, na Biscaia. Ali tive de permanecer longo tempo, porque o meu ferimento tinha sido tão mal curado, que foi necessário tornarem-me a desmanchar a perna para a arranjar de novo."

"Perdoai-me, meus irmãos, se vos roubo o tempo falando-vos destes miseráveis tormentos que sofri, mas preciso dizer-vos tudo para vos poder explicar a maneira miraculosa porque se efetuou a mudança da minha alma."

"Eu tinha, como vós bem sabeis, todos os predicados para ser um cavaleiro belo e elegante. Imaginei por isso como ficaria quando soube que aquele sofrimento me condenava a ficar coxo para toda a vida! ... Adeus esplendor do vestuário, pompas das pedrarias, amor das damas!... Adeus volteios rápidos da dança e todas as alegrias que o prestígio da beleza proporciona aos homens! ..."

"Podeis crer meus irmãos que nenhum suplício humano se poderia equiparar ao que eu sofri quando me falaram daquela desgraça, que agora considero como uma bênção do céu..."

"Pareceu-me que a causa do mal era um osso da perna que se me tinha deslocado, e por isso quis que mo tirassem, e apesar das dores atrozes que isso me causou, consenti que os médicos mo serrassem. Pois vendo que apesar de tudo uma perna me ficara mais curta do que a outra, submeti-me a outro tormento, ainda mais horrível: apliquei à perna mais curta um aparelho que a cada instante lhe imprimia um estiramento, que me causava dores atrozes. Os ossos estalavam, as dores faziam-me brotar um suor frio à raiz dos cabelos, mas tudo foi inútil: - fiquei coxo."

"Durante a minha doença, quis o Senhor que me viesse o desejo de ler, e pedi que me trouxessem romances de cavalaria. A Providência determinou que em vez desses livros me viessem às mãos a "Vida de Jesus Cristo" e "Fios Sanctorum". Li-os, ao principio com repugnância, depois com prazer e afinal com entusiasmo. Quando a minha perna estava curada, bem outro era também o estado da meu espírito: eu já não era um galanteador vaidoso, um soldado sanguinário - Era um cristão."

Aquela narrativa, que hoje em dia enfastiaria soberanamente qualquer auditório, por menos ilustrado que fosse, era, pelo contrário, escutada por aquela assembléia com uma atenção sincera e quase febril.

Com efeito, naquele tempo ninguém olhava com indiferença às cousas da religião. O grande movimento que se produzira na Alemanha, suprimira os indiferentes e dividira-os todos em duas classes bem distintas: uma, que era constituída pelas que respeitavam e obedeciam à Igreja romana, confessando-se seus campeões; outra, que era formada pelos que se apresentavam para abalar as bases do edifício do pontificado, fazendo ruir com ele todas as velhas instituições que tinham o apoio e consagração da Igreja.

Ser indiferente naqueles tempos aos assuntos religiosos seria tão impossível como nos ditosos dias de 1848 conservar-se estranho aos movimentos políticos. Era preciso tomar-se parte naqueles ou nestes; ser por Lutero ou por Clemente, pela autoridade eclesiástica, ou pela liberdade do pensamento.

De uma e outra parte, a fé estava de tal modo sobreexcitada, que nenhuma força humana poderia impedir que as discussões fossem tempestuosas, violentas e irreprimíveis. Como acontecera nos primeiros tempos do Cristianismo o apostolado fazia-se à custa do martírio. Paris, Madrid e Roma queimavam os protestantes; Londres e Genebra perseguiam e destruíam os católicos.

E por isso aquela narrativa ascética de Loiola correspondia tão exatamente às preocupações da ocasião, às agonias daquelas mudanças constantes, que todos seguiam a manifestação daquele sentimento religioso com o mesmo interesse que hoje despertaria o mais comovente drama de ambições ou de amor.

- Continua!... continua!... - gritaram de todos os lados. Inácio de Loiola sentia que todos os olhares o fitavam com viva atenção; e a única paixão que o dominava - a de se impor aos outros, quer fosse pela admiração quer pelo medo, - achava-se assim completamente satisfeita nele.

Aquele convertido não tinha mudado nada quanto ao fundo do coração. Era sempre o arcanjo fulminado que levantava orgulhosamente a fronte para o céu, vencido mas não abatido pelo raio de Deus: a sua ambição, assim tão duramente desviada dos esplendores mundanos, tinha mudado de direção, mas nem por isso tinha diminuído.

- "Quando eu senti que a graça divina despertava em mim os sentimentos adormecidos - prosseguiu com voz mais segura o peregrino -voltei-me para a Virgem, e diante do altar dela fiz voto de castidade. Depois resolvi fazer a vigília de armas, que tem de fazer todo o cavaleiro, antes que possa cingir o sagrado cinto da ordem."
"Uma noite inteira passei diante do altar, orando, chorando, consagrando-me todo à milícia de Cristo. No dia seguinte pendurei a minha espada num pilar de Igreja, dei a um pobre os meus trajes de cavaleiro, cingi o corpo com uma corda, vesti-me de burel, e dirigi-me a pé para Manresa."
"Que mais vos direi, meus irmãos? Amparado por uma força sobre-humana, castiguei o corpo com mil penas e tormentos; impus-me as mais cruéis privações, sem que nada pudesse alterar a minha saúde de ferro. Cingi os rins de cilícios, dormi na terra fria, mendiguei de porta em porta, e julgava-me feliz quando recebia maus tratos ou injúrias que vinham aumentar o valor da minha expiação."
"Finalmente, a seiscentos passos de Manresa encontrei uma gruta oculta a todos os olhares. Foi essa que eu escolhi para minha habitação. Aí recebi os tormentos e as privações como um favor do céu; aí experimentei as doçuras do êxtase divino e o langor da morte aparente. Enfim, meus irmãos, for aí que..."

Nesse ponto Inácio fez uma pausa, como quem se assustava do que ia dizer...

- Fala, fala! - gritaram de todos os lados.
"Pois bem - prosseguiu o peregrino, fazendo um grande esforço, foi aí que me apareceram os anjos do Senhor e que me ensinaram a maneira de ensinar os homens e de os conduzir à fé, à obediência, ao caminho do céu. Os preceitos que eles me ensinaram meus irmãos, escrevi-os, e tenho-os aqui - e Loiola mostrou as folhas que tinha ao lado. - Com estes "Exercícios espirituais" que escrevi enquanto os anjos mo ditavam, encontrei o modo de reduzir à submissão as almas mais rebeldes, e de fazer com que elas sejam nas mãos do seu diretor espiritual como um cadáver nas mãos do cirurgião.

Estas palavras resumiam em si a terrível doutrina da Companhia de Jesus, que Inácio de Loiola deve fundar. "Perinde ac cadáver" - como um cadáver - tal é a forma de obediência imposta aos jesuítas.

A atenção geral que despertava a narrativa de Loiola fizera com que todos se calassem; contudo, Francisco de Burlamacchi que havia já um pedaço se agitava com impaciência, levantou-se para interromper a piedosa narrativa de Inácio.

- Irmão - disse ele - essas tuas visões serão talvez enviadas pelo céu, tanto mais que muitas vezes tem permitido que os anjos do inferno venham tentar os homens, especialmente os que mais presumem da própria santidade; mas eu só te peço que nos diga que conclusões te inspirou essa tua devota solidão, com a qual há tanto tempo estás entretendo a ordem dos Templários.

A palavra audaz e franca do jovem italiano parece que quebrou o encanto que fazia com que todos os presentes estivessem suspensos dos lábios de Loiola. Muitos dos que assistiam à reunião repetiram as palavras de Burlamacchi, observando que a ordem do Templo não fora convocada com tanta solenidade para ouvir os devaneios de um visionário.

Inácio dirigiu a Burlamacchi um olhar carregado de indignação. Aquele homem, que dizia ter-se despojado, mediante o ascetismo, de todas as fraquezas humanas, conservava ainda duas paixões invencíveis e que não são decerto o apanágio das almas fortes - a vaidade e o espírito de vingança.

- Depressa chego à conclusão irmãos - disse Loiola - depois de curto silêncio. - Sim, eu vim aqui com um propósito formado: é verdade que também eu desejo a transformação da nossa ordem, mas num sentido muito diverso do que propõe o nosso querido irmão Beaumanoir!... Também eu meus irmãos tenho notado o tumulto de idéias e o espírito de rebelião que agitam a Europa, e especialmente a Alemanha e a Itália, e vim aqui precisamente para voz dizer.
- Este espírito de rebelião devemos nós abatê-lo, em vez de o favorecer! A ordem dos Templários, - exclamou Loiola - deve transformar-se, não na associação dos Pedreiros Livres, mas na Companhia de Jesus!...

Estas palavras produziram um tumulto espantoso. A maior parte dos cavaleiros, indignados com aquela proposta, vociferavam contra Inácio, levando a mão ao punho das espadas; outros, pelo contrário, e esses em menor número e quase todos espanhóis, sustentavam que se devia escutar o orador e discutir as suas propostas porque nada continham por que assim devessem ser repelidas brutalmente.

Parecia próximo o momento em que as duas facções viriam às mãos; mas naquele ponto ressoou sobranceira a todos os clamores a voz potente de Beaumanoir.
Irmãos - bradou ele - Inácio de Loiola tem o direito de falar, como vós tendes o direito de combater as suas propostas. Silencio! ... e tu, Loiola, fala, com certeza de que ninguém se atreverá a interromper-te! ...

O silêncio restabeleceu-se como por encanto, tal era a influência de veneração e respeito que sobre todos exercia o nome de Beaumanoir.

Loiola vira desencadear-se e em seguida serenar o tumulto, sem que nas suas faces pálidas e cor de terra se notasse a mais pequena alteração; apenas um pálido sorriso lhe errava nos delgados lábios.

- Dizia eu, pois - prosseguiu ele como se nada tivesse notado -dizia eu que considero como um dever opormo-nos ao desenvolvimento da heresia... Irmãos, qual é o fim da nossa Ordem? - o restabelecimento do seu antigo poder, o seu domínio em todo o mundo. Ora, esse domínio será impossível se quisermos exercê-lo entre os povos do norte, que se revoltam contra toda a autoridade. Se quisermos fundar um imenso poder oculto, devemos operar entre as nações católicas e conservar nelas aquela fé invencível à qual basta dizer: Crê e obedece, para que desapareça toda a oposição.

"Unir-nos-emos em volta do sólio pontifício, como os pretorianos do antigo império, e defenderemos, alargaremos o poder do Papa, que depois será o nosso poder, porque o chefe da Igreja será, sem dar por isso, o nosso prisioneiro..."

"Ensinaremos aos povos que eles devem obedecer com submissão e medo aos seus soberanos, e prestaremos aos reis este apoio, obrigando-os a governar segundo a vontade e os fins da nossa Companhia. Por meio dos colégios dominaremos a mocidade, por meio dos confessionários dominaremos as consciências; os penitentes, aterrados pelo rigor fanático dos Dominicanos e dos Franciscanos, acorrerão ao nosso tribunal de penitência, onde a moral será suave, o perdão fácil, e o juiz indulgente..." Irmãos, escutai-me: por este modo, se consentirdes em transformara nossa Ordem no sentido que vos peço, dentro de vinte anos - não é preciso mais-- nós seremos os senhores do mundo!

- E teus escravos, não é assim?... - perguntou em tom desdenhoso Burlamacchi.

Esta interrupção produziu um sussurro, o qual, graças à presença de Beaumanoir, não degenerou em tumulto. A maior parte dos Templários pôs-se do lado de Burlamacchi; alguns, poucos, mas decididos partidários, rodearam Inácio de Loiola.

- Irmãos - bradou Francisco Burlamacchi - acabais de ouvir a proposta que vos foi feita: - A escravidão da humanidade; nós convertidos
em guardas desses escravos, e todos de joelhos diante de um chefe supremo, de um chefe misterioso, que do fundo de uma cela monacal imporia as suas vontades. E é para isto que a Ordem há de levantar-se? E é para isso que nós havemos de vencer os potentados da terra? E foi para isto que destruímos nos nossos espíritos as superstições e a ignorância? Só nós, de toda a infinita multidão dos nossos irmãos espalhados pelo mundo, só nós é que fomos iniciados nos terceiros mistérios, só nós é que conhecemos a verdade de tudo isso, que o mundo adora e teme; graças à ciência que adquirimos, graças aos imensos tesouros que possuímos, somos os únicos dentre os nosso irmãos, os únicos dentre os mortais que não estamos sujeitos a nenhuma lei, a não será da morte. E havemos de ter-nos assim elevado tanto, como miraculosa força, acima do comum dos homens, para afinal ficarmos reduzidos a obedecer como cadáveres ao sinal de um só de nós? ...

Um murmúrio de aprovação acolheu as animadas e quentes palavras do nobre Burlamacchi. Na verdade era intolerável a pretensão de Loiola! ...

- Eia, pois - prosseguiu Burlamacchi - levantemo-nos sim, mas para despedaçar os nossos grilhões, e os de todo o mundo! Temos em nossas mãos uma força incalculável; aproveitemo-la e façamos uso dela contra os tiranos de toda a espécie. Os povos nos darão por tal serviço bem melhor recompensa do que o sombrio silêncio e a tenebrosa humildade do túmulo! Nós constituiremos na Europa a grande, a verdadeira aristocracia - a do bem-fazer. Será dentre nós que as cidades liberais e as nações ressuscitadas hão de eleger os seus regentes; nós reinaremos, não com as forças efêmeras do embrutecimento e da ignorância, mas com as do reconhecimento e do afeto.]

"Irmãos! Em nome da fé que depositastes em nós, elegendo-nos para este supremo cargo, convido-vos a rejeitar as propostas de Inácio de Loiola, e a proclamar aqui, nesta nossa santa assembléia, que a ordem do Templo se transforma na sociedade secreta dos Pedreiros Livres!"

Viva a Maçonaria! - gritou o príncipe de Conde, saudando com este nome francês, tradução da denominação proposta por Burlamacchi, a origem de uma sociedade, que depois havia de ter tanta Influência sobre os destinos do mundo.

Quase todos os presentes repetiram o grito de Conde e saudaram e aclamaram Burlamacchi.
Beaumanoir usou então da palavra.
Não nos esqueçamos irmãos de que neste concilio todos somos livres. Ninguém é obrigado a aceitar qualquer mudança que não seja aprovada pelo seu pensar e pela sua consciência. Que respondes a isto, irmão Inácio de Loiola?

- Respondo - disse com altivez o peregrino - que estas decisões não me dizem respeito. Fui irmão da ordem do Templo e observei fielmente os seus estatutos. Agora que o Templo acabou, retiro-me da instituição que lhe sucede, e em face da Maçonaria que acabais de proclamar, declaro instituída a Companhia de Jesus!

Este nome, que mais tarde devia tornar-se tão terrível, repercutiu sonoramente sob aquelas abóbadas; tão forte e solene fora a voz com que Loiola o pronunciara!

- Ninguém - disse Beaumanoir - ninguém quer acompanhar o nosso irmão no caminho a que ele quer aventurar-se sozinho?
Seis cavaleiros se levantaram, e foram colocar-se ao lado de Inácio Loiola, que os olhou com um ar triunfante.

- Somos sete! - disse ele com um ar inspirado. - Pois bem! convosco, primeiros irmãos que acreditastes em mim, reparto eu o império do mundo. Somos bastantes para vencer e teríamos a certeza da vitória, se não tivéssemos de lutar contra os nossos antigos companheiros. Irmãos, o beijo de paz!

Entretanto, a voz de Beaumanoir pronunciava friamente os nomes dos que se tinham declarado prontos a aceitar a proposta de Loiola.

- Pedro Lefèvre, de Villaret, na Sabóia.
- Francisco Saveiro, cavaleiro de Navarra.
- Jacopo Laynez, de Almazar.
- Afonso Salmeron, de Toledo.
- Nicolau Afonso, de Bobadila.
- Simão Rodrigues, de Avedo.
A medida que iam sendo pronunciados os nomes daqueles poucos, Inácio ia-os inscrevendo num pequenino livro que tinha na mão. - E agora - disse Beaumanoir- agora que os dissidentes nos abandonaram, repitamos irmãos o juramento de há pouco, e declaremos que a ordem do Templo se transformou na associação dos Pedreiros Livres.

Os cavaleiros presentes ergueram a mão.
Adeus irmãos. - disse Loiola, com uma voz a que não pode, por mais que fizesse, tirar um certo tom de tristeza - por muito tempo estivemos unidos e concordes e agora estamos divididos em dois campos, que pugnarão com ferocidade sem par um contra o outro. Pois bem! eu ainda tenho esperanças e peço a Deus que reconheçais finalmente o vosso erro e vos acolhais todos sob a nossa bandeira, sob a bandeira de Jesus.

- Terás que esperar! - resmungou Burlamacchi, o mais indignado, ao que se via, pela traição de Loiola.
Inácio dispunha-se para partir com os seus companheiros, quando o presidente lhe fez sinal para que esperasse.
- Monge - disse ele - deixaste de pertencer ao Templo, mas os juramentos que prestaste à nossa Ordem têm sempre vigor. Ai de ti se o segredo que juraste guardar fosse violado.

Inácio voltou-se cheio de desdém, estremecendo como um cavalo, ao qual o chicote fustiga.

- Beaumanoir, murmurou ele num tom de voz que a raiva fazia tremer - em má hora me lembraste, a mim, que não pensava violá-los, os juramentos que prestei à Ordem. Esqueceste talvez de que para nós, filiados nos terceiros mistérios, para nós, que somos os Sete Senhores, não existe lei moral nem positiva? Esqueceste de que a nossa elevação ao supremo grau nos libertou de todos os deveres?

- Pois então - disse ameaçadoramente o ancião - lembra-te de que, se o juramento não te fizer calar, nós te faremos calar doutra maneira. Temos irmãos por toda a parte, Loiola, e a ponta dos punhais do Templo ainda se não embotou.

Inácio sentiu um calafrio penetrá-lo até à medula dos ossos, mas o rosto não manifestou senão um profundo desprezo. Um momento depois, pela escarpada encosta de Mont-Serrat caminhavam os sete homens que, conduzidos pelo gênio de Inácio de Loiola, deviam constituir a famosa Companhia de Jesus, cujos atos haviam de causar assombro no mundo.

Extraído do GEH - Grupo de Estudos Humanus

http://www.geh.com.br/forum/viewtopic.php?f=0&p=38212#p38212
Jan 21st

Novatadas que pudieron salir caras

By Fernando Molina 3º73

En el  73 cuando ingrese en el cuartel,no recuerdo el dia,pero si recuerdo el recibimiento que recibimos por parte de los veteranos,novatadas  de todo tipo,desde que llegamos hasta despues de bien entrada la madrugada del dia siguiente no fue posible descansara,a la mañana siguiente me encontre que me habian cambiado las botas,me dejaron unas viejas, eso era lo de menos,el problema ,que eran un 38 y las mias  un 45 ,tuve que formar con las de deporte ,me lleve la bronca del sargento semana por decir que me las habia robado,solamente habian cambiado de sitio,al final de repuesto recibi unas nuevas.En  el cuartel los remplazos entraban cada 6 meses durante este tiempo estuvimos sufriendo el cachondeo de los bisa .
   Cuando se licenciaron estuvimos unas semanas puteado ya que faltaba personas para los servicio y se repetian dia si y otro tambien.
        A la llegada de nuevos,lo primero era la cuadra y aprenderse los nombres de los mulos ya que luegos los tenian que recitar,por entonce yo era cabo y haciendo el curso de 1º,me habilitaron para hacer semana en la bateria,me toco recibirlos ,en algunas bromas nos lo pasabamos bien uno y otros,durante aquel dia no permiti nada que pudiera degradar a la persona ,cachondeo todo el permitido dentro de un orden, pero en la nocturnidad  y algunos de mi remplazo se le fue la mano con el betun de las botas a uno recien llegado, con el agravante que tuvo que se ingresado en el hospital, estaba recien operado de la vista.
   Lo pagamos caro,aparte de estar desde las doce hasta las 6 de la mañana en el cuerpo de guardia,hasta que se entrego el responsable,nos quedamos sin pase ni permiso durante 13 semana alguno se lincenciaron sin un solo pase
      Al final el se recupero espero que no se pasara con los del siguiente remplazo.  

Jan 20th

20 diciembre 1973

By Fernando Molina 3º73
Este dia me levante al toque de diana,algo normal estando en el cuartel, despues de darle el pienso a los mulo y darle novedades al oficial de semana rompimos fila,pues  alas 12  hora,teniamos que estar en la entrada,aquellos afortunados que le habian concedido 15 dias de permiso, para que el oficial de guardia pasara revita,el que estaba no lo recuerdo solo se que tenia mania en la perfecta uniformidad y pulcritud.
Estabamos contento pues se pasarian las navidades en casa,me puse a darle brillo a las botas y limpiar bien las bolas de insignia despues de todo cogi el pase de permiso y al primer toque de paseo sali corriendo al cuerpo de guardia cuando estabamos formado para pasar revita,sale el oficial de guardia "",todos con el pase en la mano y se lo entrega
al cabo 1º"" nos mandaron romper fila y dirigirnos a las bateria,alli nos informaron de lo ocurrido,habian asesinado
al Almirante Carrero Blanco,pasamos 48 horas en alerta continua.A pesar de todo fue posible, navidades en casa.
                                                           


Jan 9th

El concepto de Patria.

By Marcel (Administrador)

Hacía tiempo que no se escuchaba la palabra patria. Frente a otros países a los que admiramos y que se entusiasman con sus símbolos, con sus himnos y sus instituciones, en España el patriotismo es algo habitualmente mal visto por un sector amplio de la sociedad, lo consideran un concepto excesivamente conservador, ultraconservador. Sin embargo, y es paradójico, no ocurre lo mismo con los símbolos nacionalistas, que se exhiben con respeto y representan aquello que mejor identifica a los pueblos.

El ministro de Defensa, en su primera alocución a los jefes y soldados destinados en misiones en el exterior, agradeció el trabajo que realizan, les dijo que España está también "donde están ustedes" y que su trabajo "da credibilidad a la patria". Bien. Ya era hora, como era hora también de que se dejara en segundo término la palabra ciudadanos para decir españoles con todas las letras, línea que apuntó ya Rajoy en su discurso de investidura. El lenguaje importa, y los conceptos que unen a los españoles empezaban a perderse, por complejos que dicen poco de quienes los sienten, y por un progresismo absolutamente mal entendido. Obama, referente de tantos progresistas españoles, se emociona con la bandera y el himno de su país, que tienen lugar de privilegio en sus comparecencias públicas. Por no hablar de cómo incorpora los principios éticos de la religión, de cualquier religión, a su comportamiento público.

El ministro de Defensa ha roto una lanza por la patria el día de la Pascua Militar y el Rey, como ha hecho siempre -es militar de formación, de cabeza y de corazón-, ha agradecido con palabras sinceras el esfuerzo de los hombres de la milicia, su espíritu de trabajo y sus sacrificios, que se incrementan ahora con una crisis económica que obliga a muy importantes recortes; ha elogiado una vez más su comportamiento y su buen ánimo para superar las dificultades. Se ha referido a sus principios de disciplina, jerarquía y unidad, que son indisolubles con la condición de militar y, como marca la Ley de Derechos y Deberes, les ha pedido neutralidad política y sindical.

Contamos con un Ejército que superaría con creces las pruebas de capacitación que se le hicieran, y conviene recordarlo al menos una vez al año. Muchos de los militares españoles han sido llamados para dirigir relevantes organismos internacionales porque se han ganado a pulso un lugar entre los mejores, y en las misiones en el exterior, tanto las humanitarias como las de formación de militares y fuerzas de seguridad, o las misiones defensivas, estrictamente de estrategia militar, el reconocimiento a su trabajo ha sido unánime. Se forman en buenas academias españolas y la mayoría de ellos complementan sus estudios en buenas academias extranjeras, hablan idiomas a la perfección y cuentan con un nivel técnico que los pone a la par con los mejores del mundo.

La palabra patria tiene para ellos un significado que motiva su actividad personal y profesional, por encima de ideologías -los hay de izquierdas, y no son pocos- y de condicionamientos sociales. Nuestros militares, con la Guardia Civil incluida, forman parte de lo mejor de la sociedad española.

 
http://www.elcorreogallego.es/opinion/e ... ia-721587/

Jan 8th

La Batalla del Estrecho de Dinamarca

By Fernando Bisbal (Admin) 4º91

Imagenes filmadas a bordo del crucero pesado Prinz Eugen durante y después de la batalla del estrecho de Dinamarca. El combate enfrento por parte alemana al acorazado Bismarck y al crucero Prinz Eugen, y por parte britanica al crucero de batalla HMS Hood y al acorazado HMS Prince of Wales.