El escudo de los Reservistas Voluntarios (RRVV)
By Juan B. Viñals Cebriá 1º49Boinas verdes: héroes de una guerra olvidada
By Marcel (Administrador)
Cinco décadas después, los hombres que integran el Mando de
Operaciones Especiales están entre los mejores en lo suyo: el
combate en situaciones fuera de lo normal.
En el principio fue Jaca. En aquella ciudad, donde se instaló la
Escuela Militar de Montaña en 1945, comenzó a impartirse a
mediados de los años cincuenta del siglo pasado una peculiar
asignatura dentro de su curso: la de guerrillas. Por entonces, el
curso de montaña era uno de los más duros del Ejército español. Y
prueba de ello es que la Infantería de Marina organizó una de sus
primeras unidades especiales, el antecedente de la actual Fuerza
de Guerra Naval Especial (FGNE), bajo la denominación de Compañía
de Escaladores Anfibios. Hubo que esperar a 1957 para que
comenzara a impartirse específicamente el primer curso de
guerrillas en Jaca, con unos medios restringidos, cierta
formación autodidacta y mucha ilusión. Y algo más para que se
autorizara la creación de dos Unidades de Operaciones Especiales
por Instrucción General número 161-125 de 13 de diciembre de
1961. El verdadero pistoletazo de salida de las Operaciones
Especiales en España.
Espíritu de cuerpo
Por entonces, los miembros de las dos UOE se formaban en Jaca,
eran voluntarios y cobraban un plus de doce pesetas si servían en
campo y de seis si lo hacían en cuartel. Con el tiempo, no solo
la Escuela Militar de Montaña añadió a su nombre las Operaciones
Especiales, dando lugar a la Escuela Militar de Montaña y
Operaciones Especiales (EMMOE), sino que además se fue puliendo
el “espíritu de cuerpo”.
Para ello se emplearon prendas, emblemas y usos que se han ido
legando a quienes han pasado por el curso desde entonces. Por
ejemplo, la denominación de guerrilleros, al considerar que
formaba parte de la tradición hispánica desde los tiempos de la
Iberia prerromana. O la boina verde, prenda distintiva de la
mayor parte de las unidades de Operaciones Especiales españolas,
como también lo son las dos ramas de roble y el peculiar machete
que conforman su emblema.
Las UOE, que nacieron en un marco muy particular, el de la Guerra
Fría, y que estaban destinadas a llevar a cabo combates en
situaciones excepciones, debieron mucho al clima de la época. Al
fin y al cabo, en los años cincuenta el US Army había implantado
las Special Forces -sus propios green berets o boinas verdes- y
la US Navy se aprestaba, a inicios de la década de los sesenta, a
crear los célebres SEAL. En España, y desde la puesta en marcha a
finales de 1961 de las UOE, se llevó a cabo un proceso similar.
En las décadas siguientes se conformaron las Compañías de
Operaciones Especiales (COE), que posteriormente pasarían a
fundirse en los Grupos de Operaciones Especiales (GOE). También
la Legión puso en marcha su propia UOE, que después pasaría a ser
la XIII Bandera, más conocida como la Bandera de Operaciones
Especiales de la Legión (BOEL), que contaba con la peculiaridad
de incorporar al emblema legionario el machete y las ramas de
roble y cuyos miembros cambiaban el chapiri por la boina
verde.
Las necesidades de finales de los años noventa llevaron a la
creación del Mando de Operaciones Especiales (MOE) en 1997, cuya
primera sede fue la mítica ciudad de Jaca. Dos años más tarde el
MOE fue trasladado al barrio alicantino de Rabasa, instalándose
en el acuartelamiento Alférez Rojas Navarrete. Desde entonces el
MOE ha sufrido varias reestructuraciones para adecuarse a sus
cometidos. Actualmente, bajo el mando del general de brigada
Francisco Arribas, cuenta con tres GOE: Valencia III, Tercio del
Ampurdán IV y Cabo Legionario Maderal Oleaga XIX, este último
sucesor de la BOEL. A estos hay que añadirles un Grupo de Cuartel
General y una Compañía de Transmisiones. Su organigrama no tiene
nada de clásico. Pero es que los hombres que lo integran, como
sus misiones, tampoco lo son. En cada GOE existen varios grupos
operativos que cuentan con especialistas en explosivos,
transmisiones, tiro de precisión, sanidad, etc.
La arrogancia paracaidista
Pero para llegar a ello hay que haber superado un durísimo curso
estructurado en tres fases: paracaidismo, básico de Operaciones
Especiales y avanzado. En total, un año, más o menos, que ejerce
de criba en la que únicamente permanecen los mejores. Y no solo
en el plano físico, porque la naturaleza de sus misiones demanda
un control psicológico excepcional. Nervios de acero, en
suma.
Unas misiones que los han llevado a países como Bosnia, Kosovo,
Mozambique o Líbano. También a Irak y Afganistán, donde sus
misiones han incluido labores de escolta a miembros del Centro
Nacional de Inteligencia (CNI) sobre el terreno. Y fueron hombres
del MOE los que, en julio de 2002, volvieron a izar la bandera
española sobre el islote de Perejil como vanguardia de la
operación Romeo Sierra.
Que forman parte de lo mejor del músculo militar español lo
demuestra el que en enero asumirán el liderazgo de la Fuerza de
Respuesta Rápida de la OTAN, como ya lo hicieran en 2007. Ya lo
dice una frase de un Credo Guerrillero que circula por ahí: “El
guerrillero tendrá el espíritu legionario, la arrogancia
paracaidista y el valor y el coraje de la mejor infantería del
mundo”.
Héroes de una guerra olvidada
La sede del MOE rinde homenaje al alférez Rojas Navarrete,
teniente del Batallón Expedicionario Soria 9 durante la Guerra de
Ifni-Sahara. Rojas Navarrete, oficial procedente de la Milicia
Universitaria, dirigió la resistencia a una emboscada de las
bandas marroquíes pese a estar herido por fuego de mortero. Cayó
en la acción y recibió la Medalla Militar Individual a título
póstumo, siendo el único oficial de la Milicia Universitaria que
la ostenta. El GOE Cabo Legionario Maderal Oleaga, procedente de
la antigua BOEL, honra con su nombre a Juan Maderal Oleaga, cabo
de la XIII Bandera de la Legión que cayó en el combate de
Edchera, en una dura lucha contra el enemigo en la que también
falleció su superior, el brigada Francisco Fadrique Castromonte,
mientras cubrían el repliegue de sus hombres. Ambos recibieron, a
título póstumo, la mayor condecoración militar española: la
Laureada de San Fernando.
Vanidades eternas o mensagen a los ilusionados
By Honório VitalNietzsche
En la noche de la no existencia brillará una luz, alumbrada por una mano invisible... Desconocido de todos, será enteramente absorbido en el infinito, sin dejar traza alguna de sí.
¡Es inevitable: la vida más tranquila no los hace felices! ¡La vida más feliz no los satisface! ¡La vida es insuficiente! Es la primera gran verdad y la última experiencia que aprenden los hombres antes de morir. Son jóvenes, y quieren vivir y gozar. Buscan el placer por todos los medios. Nunca pueden encontrarlo. El placer los engaña y huye de ellos. En lugar del placer, prefieren el dolor, ácido, amargo. Son hombres y trabajan. Trabajan un día y otro día, un año y otro año; trabajan con ansia, con amor, sin descanso. ¿Por qué trabajan? No lo saben. Hay algo en el porvenir que los llama y los invita a trabajar: algo grande, algo hermoso. La isla de la felicidad está envuelta entre brumas. Aún no llegaron a ella; aún están muy lejos de ella. ¡Y trabajan, trabajan! ¿Por qué? No lo saben. Hay algo seductor delante de ellos: algo que nos hace señales desde la distancia. ¡Y corren... corren!... ¿Detrás de qué? No lo saben. Hay algo que los empuja hacia adelante; hay algo que brilla en el horizonte. ¿Oro? ¿Gloria? ¿Sabiduría? ¿Amor? No lo sabemos. ¡Y corren... corren!... detrás de algo que no saben lo que es; que no ven; que no conocen. Hoy no viven, con la esperanza de vivir mañana. Hoy no reposan, con la esperanza de reposar mañana. Hoy no son felices, con la esperanza de ser felices mañana. En poco tiempo su vida se ha complicado de una manera extraordinaria. Su fuerza es poca; su actividad insuficiente para atender a todas sus necesidades. Profesión, familia, amigos, amores, deportes, novedades de cada día; deberes sociales, deberes religiosos; cuidados físicos... Miles y miles de cosas los llaman, los solicitan y los obligan a trabajar y a correr de día y de noche, sin descanso. Y trabajan y corren... Ahora una cosa; luego otra, y otra, y otra... Hasta que la fatiga del día los vence, y vencidos, caen exánimes. Reposan, no para reposar, sino para volver a trabajar y a correr al día siguiente. Y otra vez lo mismo, y lo mismo, un día y otro día, y otro y otro, y cada día más trabajo, más deberes, más apremios, más complicaciones... Todo, ¿por qué? ¿para qué? Se unen unos a los otros los hombres para poder atender mejor a sus necesidades. Forman la familia, el círculo social, el centro de trabajo, la ciudad grande, populosa... Y unidos, todos trabajan y todos corren. Especializan el trabajo, dividen la tarea común, se sirven de instrumentos, animales, máquinas... ¡Todos trabajan y todos corren! La vida se ha complicado hasta lo infinito. ¿Por qué? ¿para qué? Y llega un día... Están cansados, aburridos, muertos de fatiga. ¡Ya han trabajado tanto y corrido tanto! ¿Por qué? ¿Para qué? ¡Y la felicidad no ha llegado! Y el bien no ha llegado! Y luego miran atrás y adelante, y nada, y No; no hay nada! El horizonte se ha obscurecido; el cielo se ha nublado; las brumas se han espesado y nos cierran la vista. ¡Nada; no hay nada, ni en el pasado, ni en el presente, ni en el futuro! ¿Se han equivocado? ¿Los ha engañado la vida? Trabajan, corren... ¿Por qué? ¿Para qué? Y todavía su corazón está vacío, y su espíritu ya está seco. Ya no tienen fuerzas; ya son impotentes para trabajar. Ya llegan extenuados, fríos, hambrientos... ¿Adónde? ¡Y todo se ha desvanecido! ¡Y todo se ha perdido! ¡Y están solos, sin amigos, sin mujer amada! ¡ Ay, están solos ! Ni la esperanza los queda! La decepción los invade. ¿Los han engañado? ¿Los ha engañado la vida? ¿Qué han hecho? ¿Qué va a ser de vosotros? ¡Y ven el invierno avanzando! ¡Y ven la nieve y ven el hielo del invierno! Hace frío; tiemblan... ¿Por qué? ¿Adónde, adónde van? Trabajan, corren... ¿Por qué? ¿Para qué ? Todo se va quedando detrás! ¡Todo los deja! ¡Todo los olvida! Recuerdan... ¿qué? ¡Oh!, el momento hermoso que han pasado! Quieren... ¿qué? ¡Nada, nada! ¡La vida es un engaño! ¡La vida es un sueño! Y vuestro corazón está vacío, y vuestro espíritu está ya séptico. Y hace frío y tiemblan. ¡Y por última vez lloran, lloran!... ¿Por qué? Y por última vez todo los dice ¡adiós!... ¡adiós!... ¡adiós!...
Pero yo digo:
¡HAY DIOS!
Amigos de la mili, compañeros, -me cabe la satisfacción
By Juan B. Viñals Cebriá 1º49
Amigos de
la mili, compañeros,
-me cabe la
satisfacción de comunicaros
que
en el día de ayer (20/12/11) recibí una llamada telefónica desde
la Subdelegación de la Defensa en Valencia
para
hacerme
saber que en
la dependencia
de Reservistas se
habían
recibido la documentación pertinente donde
queda acreditada
mi
condición
de Cabo
primero, Reservista Voluntario Honorífico y
mi
adscripción a
una Unidad para mantener
en cierta manera una
especial vinculación con la Fuerzas Armadas según
prevé
la nueva ley de Carrera Militar para todos aquellos que hicimos
S.M.O. (servicio militar obligatorio).
Compañeros, de todo corazón:
Felices
Pascuas de Navidad y mejor
Año
Nuevo 2012.
¡Viva España!
Afganistán: "Vas a matar y a que no te maten"
By Marcel (Administrador)En Afganistán el único paso que no mata es el que ya has dado", cuenta un soldado español que participó en la misión. Legías, paracas, cazadores de montaña... Los soldados de Infantería son la primera línea del Ejército español, los que con frecuencia recorren el terreno lejos de la protección de las bases más grandes, como Herat o Qala i Naw. "De misión de paz nada. Allí vas a matar y a que no te maten". Los ojos azules de Ángel (nombre ficticio) se emocionan cuando habla de su trabajo: "Yo puedo contar cómo es esa guerra. He estado en las bases avanzadas pegando tiros. Más allá de eso no hay nada". A unos kilómetros de una de esas bases, en Ludina, en la provincia de Badghis, murió el pasado 6 de noviembre el sargento primero Joaquín Moya Espejo. La última de las 97 bajas que ha sufrido el Ejército español en la misión de Afganistán.
La hostilidad contra las tropas españolas se multiplicó desde que desplegaron destacamentos a lo largo de las dos rutas que recorren la provincia rumbo a Bala Murghab en el norte, la zona más peligrosa de la región. Sang Atesh, Ludina, Moqur o Darra i Bum son los nombres de algunas de las bases españolas en zonas de dominio talibán. Son los destinos más mortíferos: después de los accidentes aéreos del Yak-42 y el Cougar, que causaron 79 víctimas mortales, la mayor parte de las bajas sufridas por el Ejército español han sido en las misiones de los destacamentos en las bases avanzadas.
Durante las estancias en estos puestos avanzados los tiros se convertían en rutina. Tras días viviendo entre sacos terreros, los soldados se habitúan a oír los disparos que restallan a 700 u 800 metros. Es el sonido de la guerra. Desde su puesto, Ángel se acostumbró a buscar el blanco en el fogueo de los Kaláshnikov: "Tenemos una ladera y no sabemos de dónde vienen los tiros. De repente dejas de oírlos". Eso es todo. ¿Están muertos? ¿Se han ido? ¿Solo heridos? No recogen los cadáveres, así que nunca tienen la certeza de haber causado una baja. Aun así, Ángel reconoce que cuando dejaban de oírse los disparos solo tenía un pensamiento: "Me cargué a ese hijo puta. Uno menos".
Joaquín Moya Espejo no podrá pensarlo nunca más. Una bala se coló cerca de la axila, en una zona no protegida por el chaleco antifragmentos que llevaba. Las placas de cerámica que cubrían el pecho no sirvieron para evitar que un proyectil dejara a su hijo huérfano de padre. La bala era de un arma ligera, probablemente de Kaláshnikov. Es un fusil de asalto, diseñado en la Segunda Guerra Mundial, que heredaron de la ocupación soviética. Arcaico pero eficaz: las ventajas de armamento de los ejércitos occidentales se acortan sobre el terreno. Se sienten expuestos como marionetas en un teatro de títeres: "Nosotros tenemos que hacer puntería, ellos solo tenían que apuntar a la base". En uno de esos ataques demasiado cercanos lograron coger a dos talibanes. ¿Se alegraron en el cuartel? "Pregúntaselo al que no vuelve, o al que vuelve sin piernas: los hubiéramos preferido muertos".
Recuerda aquel día como un momento peligroso, pero sonríe. La adrenalina coloca y mata el aburrimiento. Lo peor de Afganistán es tener tiempo para pensar, para echar de menos. Los problemas familiares, la hipoteca, las crisis con la pareja, allí se viven como ultimátums. La batalla ahoga los problemas: "Lo único que piensas es en dónde está, para matarlo". Una droga que engancha. "Vamos a por él", se decía Ángel. "Olvidas tener miedo. Mientras estás allí disparando lo único que tienes en la cabeza es: 'A ver si pillo a ese cabrón, que mañana puede matar a un amigo".
Este militar no alcanza los 25 años, pero ya ha participado en las misiones españolas del Líbano, Kosovo y Afganistán. Él, como el resto de sus compañeros, solo accede a hablar sin nombre. Ni foto, ni lugares precisos, ni fechas. En un tablón de cuartel donde trabaja, cuelga un cartel con una advertencia: hablar sin autorización tiene una pena, el despido. Muchos piden que no se revele su nacionalidad o su edad exacta, nada que los identifique. "Mira, es que el castigo no es un arresto. Es que te largan. Y yo vivo de esto". El undécimo mandamiento del soldado: no hablarás con periodistas.
La misión afgana es un agujero informativo, pese a que el contingente español que lucha con las fuerzas de la OTAN (ISAF) es de 1.552 combatientes. Con medio millón de habitantes (similar a Cáceres), Badghis, la región controlada por España es una de las provincias menos atacadas por la insurgencia, que se hace fuerte al sur, en la zona limítrofe con Pakistán. Pero también es la más pobre. "En algunas partes de la provincia en las que estamos trabajando no quieren venir ni los afganos", cuenta por teléfono David Gervilla, el actual responsable de AECID, la agencia de española de cooperación y desarrollo que lleva a cabo los programas de reconstrucción de la provincia. Durante los cuatro o cinco meses que duran los relevos, la mayoría de los soldados españoles están destinados en la base aérea de Herat, que suministra a la zona oeste, o en Qala i Naw, la capital de Badghis, la región al noroeste del país que está bajo el control de España. "Estar allí es casi como en un hotel", bromea Ángel, que vivió sus estancias en Qala i Naw como unas vacaciones.
Las condiciones extremas del clima complican las cosas. En Afganistán hay dos ciclos, el de la naturaleza y el de la insurgencia, y uno mueve al otro. En el invierno el frío hace difícil moverse, hasta para los talibanes. Con el deshielo llegan los ataques y las tormentas de arena, que "convierten el día en noche" en cuestión de minutos. "Ves cómo la nube de arena se va comiendo las casas y tienes tres minutos para recogerlo todo antes de que engulla también tu refugio", recuerda impresionado Luis, soldado ecuatoriano destinado en Qala i Naw.
"No tenemos un Ejército capaz de mantener el número de enviados", dice Jorge Bravo, presidente de la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME). Bravo no teme que se publique su nombre: "Ya he perdido el miedo". Militar en la reserva, lejos le quedan a este brigada los seis primeros años en el Ejército, cuando el conseguir un contrato fijo depende de los informes de los superiores. Tampoco le preocupa perder los complementos de dedicación especial. "La realidad es que allí se dispara. Matas y te hieren. Te hacen emboscadas, no ataques preventivos".
"El año 2014 queda demasiado lejos", afirma Bravo. Es la fecha que las fuerzas de la OTAN han pactado para culminar la retirada gradual de las tropas, aunque España comenzará a disminuir el número de soldados en Badghis a partir del verano de 2012, según anunció la semana pasada la ministra de Defensa en funciones, Carme Chacón.
Mientras la fecha llega, en Afganistán se juegan la vida. A medida que los sistemas de seguridad que llevan los ejércitos avanzan, la insurgencia aumenta la carga y neutraliza la ventaja defensiva. Los kaláshnikov marcan el compás de los ataques, pero la verdadera arma de la guerrilla es silenciosa. Son los explosivos improvisados (IED) los que convierten cualquier desplazamiento en una muerte potencial.
Los Lince y los RG-31 desfilan en los convoys de vehículos, son los dos modelos que Defensa compró en 2007 para jubilar los BMR. La mejora es notable, pero a la hora de la verdad todo es cuestión de suerte: "Mira, si te atacan con fusilería puedes defenderte. Pero si hay un IED... Eso no puedes verlo. Un día nos cogió uno que se activaba a distancia, pero [los talibanes] no calcularon bien. Los cogió por detrás, y el coche salió disparado unos metros, pero no pasó nada".
"Seamos sinceros, no somos los yanquis. Pero es que ellos casi pueden elegir vehículo y el arma con la que quieren tirar cada vez", dicen dos jóvenes que regresaron de Afganistán hace más de dos años. España invierte un 0,50% del PIB en Defensa; Estados Unidos, un 4,04%. "No nos podemos comparar con ellos, ni queremos: para lo que invierte nuestro país en defensa, no nos podemos quejar". Los americanos tienen zonas de responsabilidad más peligrosas, sin embargo el índice de mortalidad es proporcionalmente menor. Haciendo una cuenta simple, sin tener en cuenta las rotaciones de personal: con un destacamento actual de 100.000 hombres, el Ejército norteamericano ha sufrido 1.500 bajas desde que comenzó en 2001 la misión de combate como represalia por el atentado de las Torres Gemelas. Es decir, un porcentaje del 1,5%. En cambio, la milicia española, que aporta 1.500 enviados a la misión de reconstrucción de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF, controlada por la OTAN desde 2003) por mandato de la ONU, ha perdido a 97 hombres: un 6,4%.
Algunos soldados españoles envidian el equipo de los estadounidenses, hasta el punto de que se compran material a través de páginas web americanas. Ángel explica que es una práctica bastante corriente entre sus compañeros, pero que el equipo comprado tienen que disimularlo o esconderlo cuando pasan revista, pues no es reglamentario. Él se ha comprado unas botas y varias fundas para los cargadores, pero ahora está pensando en adquirir un casco. "No sirve para pegar tiros", resume. Seguridad o movilidad es la disyuntiva que se repite siempre. Los cascos del Ministerio de Defensa español alargan la protección en la nuca, por lo que "al echar cuerpo a tierra y disparar se pierde toda la visibilidad". En más de una ocasión, Ángel eligió quitarse el casco pese al peligro: "Yo voy a Afganistán a pegar tiros, si tengo que elegir entre un casco que me cubra toda la nuca y disparar... Prefiero disparar".
Sobre la chimenea del salón de su casa, Vanesa tiene una vaina de 12,7 milímetros. Es de uno de los primeros cartuchos que disparó en Afganistán. Fumaba a escondidas de su superior, sabía que era un peligro y que incumplía una orden, pero son muchos los soldados que se las ingenian para callar el vicio. Caladas furtivas, el pitillo en un poto para que el fuego no los convierta en un blanco fácil. Mientras se refugiaba en la parte trasera del vehículo vio que algo brillaba. Se puso en alerta y tal vez eso le salvó la vida. Pronto empezaron los disparos. Vanesa es una mujer atractiva. Fuerte, pero pequeñita: "Nunca puedo cargar la [ametralladora]12.7 si no estoy en un momento eufórico. Es demasiado pesada para mí". Aquel día la cargó a la primera.
Es colombiana, cerca de los 30. De las cosas que más le marcaron de su estancia en el país fue la situación de las mujeres. "Tenía que enseñarles mi coleta para que vieran que soy mujer, pero ni así se calmaban. Nada más verte se arrodillaban. El castigo era terrible si las veían hablando con un soldado", recuerda Vanessa.
Ella entró en el Ejército como parte de ese 9% máximo de efectivos extranjeros que sirven a España. ¿Hipócrita luchar por un país que no es suyo? "Todo lo contrario, España me ha dado mucho más que Colombia". Pero el mito de los papeles pesa. Alfredo, boliviano, de poco más de 20 años, se metió al Ejército para conseguir la nacionalidad española, pero tal vez hubiera seguido el mismo camino de haber estado en Bolivia. Ni la cerveza logra relajar la firmeza de su mirada. La rectitud de la pose permanece intacta a lo largo de la entrevista, como si no supiera hacer nada más que ser soldado.
Le gustaría volver al país asiático antes del repliegue de las tropas en 2014. Ahora en España siente que cuando el peligro era real había mayor confianza por parte de los superiores: "En la batalla no hace falta que te digan lo que tienes que hacer, un buen soldado lo sabe. Allí la vida de quien está al mando depende de la tuya tanto como la tuya de él".
El objetivo final de la misión de paz es que las milicias den la seguridad necesaria para construir colegios, levantar hospitales y dar a los agricultores una alternativa al opio. Pero la realidad es que, en ocasiones, la corrupción no permite que el dinero invertido llege a la población y a menudo sienten el rechazo de los afganos. A veces les tiran piedras o se tapan la nariz a su paso para no respirar el mismo aire. "La gente espera más de los militares", afirma Salem Wahdat, el segundo de la Embajada afgana en Madrid. Es un enamorado de la lengua española y está convencido de que apreciarán el esfuerzo con el tiempo: "Van a decir gracias, al menos los afganos aprenderán a decir eso".
Los soldados son profesionales. Luchan por un salario, pero lo hacen con la bandera en el uniforme. ¿Se sienten los colores de España en el frente? "Sientes la vida de tu compañero, es o ellos o tú", dice Ángel. En medio están las balas. Reconocen que cuando aprietan el gatillo solo piensan en volver juntos a casa, pero creen que no se valora su gesto: "No soy un facha, soy un soldado. Me gustaría sentir más reconocimiento en España, sentir que voy a Afganistán y muero porque sirvo a mi gente".
Maria
By Honório Vital8 de Dezembro
Oh! Virgem! Imaculada da Conceição!
Que vem clareando pelas Campinas, por fim, Teu Coração Imaculado Triunfará!
La Infantería española y su patrona
By Marcel (Administrador)La Sabedoria de las Arenas
By Honório Vital
La Sabedoria de las Arenas
Os homens são cruéis, mas o Homem é bom.
Rabindranath TagoreLa Sabedoria de las Arenas
Había una vez, un pequeño río de montaña, que contento y saltarín recorría su curso desde las cumbres de lejanas montañas, recibiendo el agua de manantiales y otros pequeños afluentes. Después de sortear toda clase obstáculos y trazados, llegó hasta las arenas de un vasto desierto. Del mismo modo que había salvado los trazados y barreras, el río trató de atravesar esta otra, pero por más esfuerzo y empeño que ponía, se dio cuenta que el agua desaparecía en las arenas tan pronto como entraba en éstas. El estaba completamente seguro de que su destino era atravesar este desierto, sin embargo, por más que lo intentaba lo único que conseguía era estancarse más. De pronto una sorprendente voz, que provenía del desierto mismo, de sugirió:
— Del mismo modo que el Viento cruza el desierto, así puedes hacerlo tú.
El río respondió que él no podía volar como el viento, y que si el viento podía cruzar el desierto era precisamente porque podía volar. La voz le volvió a hablar:
— Forzándote y arrojándote con vehemencia sobre las arenas como lo estás haciendo, nunca conseguirás atravesar. Desaparecerás, o te convertirás en un putrefacto pantano. Deja que el viento te conduzca hasta tu destino.
— ¿Pero cómo lo puedo hacer? —repuso el río.
— «Permitiendo que el viento te absorba—añadió la voz.
Esa idea no era aceptable por el río. Él nunca se había dejado absorber. No quería perder lo que creía que era su identidad e individualidad. Porque, ¿una vez abandonada mi identidad, cómo podré de nuevo recuperarla?
— El viento cumple esa función, eleva y transporta el agua sobre el desierto para volverla a dejar caer después. —Repuso la voz.
— ¿Cómo puedo saber que eso es cierto? —inquirió el río.
— Si no aceptas este hecho, tu única salida es convertirte en un putrefacto pantano, y un pantano, no es precisamente un río.
— ¿Pero no puedo seguir siendo el mismo río que ahora soy?, —preguntó nuevamente.
— Tú no puedes en ningún caso permanecer siendo lo que ahora eres. Tu parte Esencial debe ser transformada y formar un nuevo río. Tú crees que eres lo que eres, porque no sabes realmente qué parte de ti mismo es la esencial.
Cuando el río escuchó esto, ciertos recuerdos muy ocultos, comenzaron a resonar en su mente. Vagamente, recordó un estado en el cual él, o algo en él, había sido alguna otra vez transportado por el viento. Recordó, o creyó recordar, que eso era lo que debía de hacer, que no había otra opción, por extraña o irreal que le pareciera. Entonces el río se abandonó, y en ese mismo instante, calentado por los rayos del Sol, elevó sus vapores dejándose acoger en los brazos del viento, que gentil y suavemente, lo levantó transportándolo lejos, muy lejos, dejándolo caer con la misma suavidad en las cimas de una alta montaña, a muchos kilómetros de distancia.
Sus dudas y lucha interna hasta dejarle evaporar, le permitían ahora recordar y archivar con más firmeza todo lo sucedido y su experiencia. Se dijo satisfecho:
— Sí, ahora conozco mi verdadera identidad.
El río estaba empezando a aprender, y así se preguntó de nuevo:
— ¿Y cómo es posible que las arenas supieran todo esto? De nuevo la voz le susurró:
—Nosotras conocemos, porque vemos suceder esto día tras día, y porque nosotras las arenas, nos extendemos por todo el camino que existe desde las cumbres de las montañas hasta los valles y desiertos.
Así pues, el camino que el Río de la Vida ha de recorrer, está escrito en las Arenas.
