Civiles con espíritu militar
Carlos Alberto Galán González es profesor en la Escuela de Ingenierías Industriales de la Universidad de Extremadura. Compatibiliza su labor docente e investigadora con una de sus grandes pasiones: la defensa de la nación de forma activa. «Simplemente estoy ejerciendo un derecho constitucional», dice Galán.
Este alférez deja aparcada su vida civil de manera voluntaria y
se enfunda el uniforme militar cada vez que solicitan su
presencia en el Ala 23 de Instrucción de Caza y Ataque de la Base
Aérea de Talavera la Real.
Es uno de los 90 reservistas voluntarios que hay en estos
momentos en la provincia de Badajoz. Precisamente, la residencia
Gravelinas de la capital pacense acogió ayer un acto en el que se
entregó el título a diez nuevos ciudadanos que, al igual que sus
compañeros, colaborarán con las Fuerzas Armadas en aquellos
cometidos que se le requieran.
Al evento asistieron 52 reservistas de la provincia acompañados
de sus familiares y personal de la delegación de Defensa en
Extremadura. Durante la ceremonia, el coronel delegado de
Defensa, Adolfo Alonso, entregó al alférez Carlos Alberto Galán
el premio 'Reservista Voluntario Distinguido'.
«Es un reconocimiento a la constante actitud de disponibilidad,
entrega, compañerismo y entusiasmo que siempre muestra», señalan
desde la citada institución. «A nivel personal esta distinción
significa mucho para mí. Quienes estamos en esta condición lo
hacemos de forma vocacional», manifestó el condecorado después
del acto oficial.
Pero no fue el único homenajeado del día. También se le
entregaron unas placas conmemorativas a la Facultad de Medicina,
a la Escuela de Ingeniería de la UEx y a la Real Sociedad
Económica Extremeña de Amigos del País por su colaboración con la
Delegación de Defensa.
Título de honor
Al presidente de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago, se
le concedió el título honorífico tras cesar su condición de
reservistas voluntario «y atendiendo a los méritos que en él
concurren», explican desde la delegación de Defensa. «Los
reservistas tratan de dar lo mejor de sí mismos. Es digno de
alabanza el trabajo y la labor que desarrollan de manera
silenciosa, temporal y voluntaria. Todo en favor de una bandera y
de la patria», apuntó Monago.
Esta es la quinta edición que se celebra la ceremonia de entrega
de títulos a los reservistas voluntarios de Badajoz. Cada año se
hace una convocatoria de plazas a las que pueden acceder
cualquier ciudadano que reúna los requisitos necesarios. Sin
embargo, la condición de reservista voluntario se adquiere una
vez que los interesados han superado las fases de formación
militar básica y específica. El rango que consiguen depende de la
formación académica.
Sin embargo, esta figura se creó en el año 2003 ante la reducción
de efectivos de personal y la necesidad de satisfacer las
misiones encomendadas. Es una oportunidad de encauzar el derecho
y el deber constitucional de defender a España. Desde entonces,
multitud de ciudadanos de todas las capas sociales y
profesionales se han sumado a este régimen. Médicos, albañiles,
ingenieros, autónomos, abogados, economistas, profesores o
funcionarios colaboran con las Fuerzas Armadas allí donde puedan
ser útiles.
Hombres y mujeres corrientes que, con un espíritu patriótico y
altruista, no dudan en realizar aquellas tareas relacionadas con
su campo profesional prestando servicios auxiliares en las
unidades en las que están adscritos. Muestran sacrificio,
esfuerzo y disponibilidad, ya que a algunos incluso de ellos se
solicita su participación en misiones en el extranjero.
Con estos actos, además, pretenden dar a conocer, difundir y dar
relevancia a la figura del reservista voluntario al resto de la
sociedad.
¡Que cunda el ejemplo!

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