Mar 15th

«Cualquiera puede ser enemigo»

By Marcel (Administrador)

Cinco y veinte de la mañana. El equipo de zapadores de la Legión amanece en su tienda de campaña del puesto de combate Hernán Cortés del valle de Darrah i Bum, la posición más avanzada de España en Afganistán. Es día de convoy y ellos son los primeros en salir para limpiar la carretera de posibles artefactos explosivos improvisados. En el contenedor que hace las veces de cocina suena un «reggaetón» que versionea el clásico «Vamos a la playa». Los soldados esperan en fila su turno y desayunan cereales y zumo. Aún no ha amanecido. Los fogonazos de los mecheros iluminan las caras con el primer cigarro del día. En el puesto de mando el capitán Francisco Bernal ultima los detalles de las operaciones.

Un día más saldrá con sus hombres a patrullar por Kharie Qalan junto a los soldados del Ejército nacional afgano. En pocos días los afganos se harán cargo del puesto de combate porque los españoles concentrarán sus fuerzas en Muqur, 26 kilómetros al sur. «Han mejorado, pero aún tienen mucho trabajo por delante. Ahora es su turno y tienen en sus manos la posibilidad de velar por la burbuja de seguridad de seis kilómetros que hemos logrado en un año de trabajo», asegura el capitán. El cabo primero Alfonso Casero sigue de cerca las palabras de su superior y advierte que «aunque hemos avanzado mucho, la frontera entre insurgentes y civiles es difusa. Cualquiera de ellos puede ser el enemigo. No solo el que nos dispara es insurgente, también toda la red de informantes que les avisan de nuestros movimientos».

Las tiendas empiezan a abrirse una tras otra. Aquí todos madrugan. «En bases tan pequeñas siempre hay algo que hacer. Hay menos comodidades que en Herat o Qala i Nao, pero se vive la milicia de forma más intensa», opina la dama legionaria Alejandra Chiriboga, una de las cinco mujeres que trabajan en el puesto de combate. El Hernán Cortés cuenta con una tienda que hace las veces de locutorio telefónico y de internet, con otra que sirve de gimnasio, los dos únicos oasis para el ocio durante los cinco meses de misión además de unas mesas de tenis de mesa fabricadas de forma artesanal. Aquí tampoco está permitido el consumo de alcohol ya que «aunque el nivel de alerta es el mismo en toda la provincia, en los puestos de combate toda la fuerza debe estar preparada en caso de ataque», explican los mandos.

Los vehículos blindados calientan motores y forman una fila en el enorme aparcamiento protegido por sacos terreros. Los zapadores salen en vanguardia. Tras ellos es el turno del capitán y los mentores que se reúnen en un cruce próximo con los soldados afganos. Avanzan a pie por un paisaje lunar de casas de adobe y tierra reseca para dar protección a la salida del convoy.

Después llega el turno de la larga fila de vehículos que rugen sobre la pista financiada por dinero de la cooperación española y que une los sesenta kilómetros entre el puesto de combate con Qala i Nao. Una hilera de RG31 y LMV Lince, los blindados a prueba de minas en los que se mueven los españoles, se abren paso levantando una nube de polvo que envuelve a los soldados que van a pie.

Circulan por la ruta Opal, primero, y por la Lithium, después. «La movilidad trae seguridad, nuestro máximo esfuerzo consiste en mantener las rutas seguras para romper el aislamiento de las poblaciones y que llegue el progreso», es el mensaje de los mandos de la columna que avanza sobre terreno asegurado por zapadores. «El próximo relevo ya no tendrá que venir hasta el valle de Darrah i Bum, se desplegarán directamente en Muqur», aseguran algunos mandos en el interior del RG31. Es el primer paso del repliegue español que, como el del resto de la OTAN, concluirá en 2014.

Jan 5th

Presionando por lo "estrecho".

By Marcel (Administrador)

Pretendo efectuar aquí unas modestas reflexiones sobre lo acontecido. Comenzaremos con unos antecedentes, para pasar a continuación a estudiar la credibilidad de las acciones iraníes, concluyendo con algunas observaciones sobre la oportunidad de desencadenar, precisamente ahora, esta peligrosa iniciativa. El "ejercicio" con que Irán ha pretendido materializar sus amenazas finalizó ayer.

Antecedentes.

No es esta la primera vez que Ormuz es testigo de amenazas y acciones provocativas. En particular durante la guerra irano-iraquí, en 1987, ambos contendientes atacaron al tráfico petrolero adversario. Irán trato de compensar su relativa falta de aviación táctica, concentrando sus ataques por medios de superficie y minas contra petroleros iraquíes y kuwaitíes en el Estrecho de Ormuz y sus embocaduras.
Los ataques fueron efectuados por medio de embarcaciones rápidas armadas con ametralladoras, cohetes e incluso algún RPG-7.

Pero los resultados más serios fueron conseguidos por las minas, habiendo capturado los norteamericanos a una LST iraní -la Iran Ajr- en plena operación de minado en aguas internacionales ( con minas norcoreanas tipo M 08 ). Dos petroleros, un buque auxiliar y la fragata Samuel B. Roberts sufrieron daños; los de la fragata -análoga a nuestras Santa Marías- fueron especialmente graves. El auxiliar resulto hundido.

Hubo también un combate naval en abril de 1988 entre fuerzas de superficie regulares norteamericanas e iraníes que acabó en un desastre para estas últimas con una fragata y un patrullero hundidos y serios daños en otros buques.

Todas estas acciones, y especialmente el riesgo de minado del Estrecho, hicieron reaccionar a cinco marinas de guerra europeas que destacaron unidades al teatro de operaciones.

Casi al final de la guerra irano-iraquí, en julio de 1988, se produjo un infortunado incidente en el que el crucero norteamericano Vincennes, en plena acción contra embarcaciones iraníes, derribó sobre aguas de Ormuz un avión comercial iraní al confundirlo con un F-14, lo que resulto en numerosas bajas civiles. Yo estaba por aquellas fechas destinado en Washington y presencié las explicaciones norteamericanas a los agregados navales OTAN sobre este trágico error. Comprendí entonces lo difícil que es actuar ofensivamente en aguas de un estrecho internacional sin haber regulado totalmente el tráfico marítimo y aéreo que por él transcurre. La situación de la US Navy en aquella ocasión, en relación al derecho internacional, no era nada cómoda y su estatus de beligerante o no, nada claro.

Credibilidad.

La marina iraní no es muy efectiva como consecuencia de la tradicional desconfianza del régimen de los ayatolás hacia ella lo que ha resultado en contar con pocos y simples buques. La conclusión de pasada acciones tampoco ayuda mucho. Tres submarinos clase Kilo son las únicas unidades de cierta importancia con las que cuenta, si bien las aguas de Ormuz poco profundas y con corrientes hacen difíciles sus operaciones en el mismo. En sus embocaduras pudieran actuar, pero sus bases y tránsitos están muy expuestos ante el total dominio norteamericano.

La rama naval de la Guardia Revolucionaria sí que ha recibido, en contraste, un apoyo entusiasta del régimen. Cuenta con numerosas embarcaciones rápidas con armamento ligero -cohetes, RPG, ametralladoras y torpedos ligeros- y algunas con misiles; practica los ataques en enjambre, simultáneos y desde diferentes direcciones. También tienen bastantes misiles antibuque en tierra sobre plataformas móviles y algunos submarinos de bolsillo.

 Con lo limitado de estos medios se estima que la única posibilidad real de los iraníes es atacar al tráfico económico que transite sin protección por Ormuz, evitando desgastarse en ataques contra unidades militares. Estos ataques pueden llevar muy probablemente al "martirio" a las dotaciones de pasdaranes lo cual está dentro de su ideario más querido.

A nivel estratégico, sin embargo, el "martirio" es más discutible por, al menos, tres razones. La primera, porque Irán depende de una manera vital de sus exportaciones de crudo que quedarían naturalmente interrumpidas. En segundo lugar, no tiene capacidad significativa de refino y depende vitalmente de las gasolinas y demás productos destilados que recibe también por vía marítima. Y por último, porque su principal cliente es China que vería sus importaciones cortadas por lo posiblemente percibido como una imprudencia iraní, lo que a su vez podría repercutir en el apoyo logístico militar que le presta.

Oportunidad.

¿Por qué se decide Irán a lanzar precisamente ahora este fuerte desafío/farol que le puede acarrear tan graves consecuencias? La respuesta -hipotética naturalmente- puede encontrarse en la sensación de acoso, tanto directo como indirecto, que pueda estar sintiendo el régimen de los ayatolas.

Acoso directo con el recrudecimiento de la sanciones ante su cerrazón nuclear.

A corto plazo, EEUU ha respondido a las amenazas iraníes con el tránsito del portaviones Stennis y el crucero Mobile Bay que el 27 de diciembre salieron por Ormuz del Golfo Pérsico, haciendo así poco creíbles las amenazas sobre su cierre. De todos modos, este tránsito estaba justificado por el cese del despliegue norteamericano en Irak y su correspondiente apoyo aéreo, pero claramente les ha servido para responder al farol iraní.

Como medida de respuesta a más largo plazo se ha hecho pública la venta a Arabia Saudí de 84 aviones F-15 por unos 30.000 millones de dólares.

Todo ello acompañado de la correspondiente declaración pública, por una portavoz de la 5ª Flota, de que no se tolerará ningún cierre del Estrecho de Ormuz, lo que por otra parte está claramente en consonancia con el Derecho Marítimo Internacional que ya desde 1982 ha dejado claro el régimen de tránsito de los estrechos utilizados por la navegación internacional, lo que no permite ninguna suspensión de la libre navegación.

De manera indirecta, Irán puede percibir como amenazada su influencia en Siria y Líbano -Hizbulá- lo que quizá esté contribuyendo a hacerle sentir una sensación de cerco que, a su vez, le haya llevado a reaccionar en Ormuz.

Conclusión.

Nos encontramos muy probablemente ante un peligroso farol iraní que quizá no llegue a materializarse voluntariamente pero que puede desencadenar represalias violentas norteamericanas en caso de error por alguna de las partes involucradas.

Los estrechos marítimos son lugares peligrosos para jugar.