Conciencia de Defensa
By Marcel (Administrador)Los especialistas hablan de “cultura de Defensa” para referirse a la conciencia que una sociedad tiene de los peligros que la rodean, y de la necesidad de dotarse de los medios suficientes para afrontar los riesgos y amenazas con garantías. En esto, la sociedad española no es distinta de las de nuestro entorno: los españoles no son menos sensibles ante las amenazas y las respuestas debidas que los británicos, franceses o italianos.
Y sin embargo, el mito de la falta de conciencia de Defensa pervive entre militares, políticos o especialistas. Al menos por dos causas, relacionadas con dos vicios de las clases dirigentes españolas. Primero, porque la seguridad y la defensa son materias exigentes, complicadas y complejas; demasiado para unas elites nacionales que huyen de las tres cosas como de la peste. Y demasiado para políticos y militares, a los que guerra, muertos y violencia proporcionan escasos réditos y excesivos disgustos. Y segundo, porque todos ellos tienden a tratar a los ciudadanos como menores de edad, incapaces de entender la trascendencia de determinados temas, como si los españoles no pudiesen entender que gastar en Defensa es una prioridad nacional.
Son nuestras élites y sus vicios –falta de excelencia y falta de confianza en los españoles– las que hacen de la “conciencia de Defensa” un problema. No hay aquí maldición alguna: simplemente, ni especialistas ni políticos ni militares se han atrevido a proponer a los españoles la necesidad de invertir en Defensa el dinero necesario. Gracias a ello, han eludido su responsabilidad en el colapso de nuestra seguridad. Superar este prejuicio exigirá un liderazgo político fuerte y decidido, en la Administración y en la sociedad, que acabe con la anomalía de un gasto en Defensa que es la mitad que el de nuestros socios
El lenguaje de las banderas
By Marcel (Administrador)Existe desde la necesidad del entendimiento un muy antiguo código internacional de señales a base de banderas de diferentes formas y colores. La razón es muy sencilla: se trata de transmitir un mensaje y de que todo el mundo lo entienda desde la distancia, cuando la comunicación oral no es posible. Los nuevos sistemas de comunicación han dejado casi en desuso este código antiguo, aunque se mantiene en pie el espíritu que lo originó: el de entender el mensaje. La bandera, la de una Nación, sigue teniendo esa finalidad de entendimiento, de transmitir un mensaje sin equivocaciones ni confusiones. “Esto es España, Nación soberana. Aquí se cumple y se hace cumplir la ley, la de todos, la Constitución”. Pero aquí, en España, hemos entrado en el peligroso juego, el de los piratas, de enarbolar otras banderas para enviar mensajes envenenados con un lenguaje ininteligible para la infantería de a pie o embarcada, e inventado por los nuevos generales de las patrias y de los idiomas. Incluso el mensaje queda nítido cuando se quema la bandera.
Aquí los nuevos sistemas de comunicación y enseñanza no aproximan el lenguaje y en lugar de compartir, y de esta forma fortalecer nuestras lenguas, acabamos sin entendernos ni en la distancia ni en la proximidad. Aquí la piratería enarbola la bandera de sus intereses desde camarotes de lujo mientras la tripulación, que sólo habla en el idioma del esfuerzo y el trabajo, no sabe a qué puerto arribará. Aquí la ley es de todos pero no igual para todos, es… interpretable asegun.
Aquí unos juran o prometen entregar su vida en defensa de España y lo hacen ante la bandera de España. Aquí la ministra de estos soldados, la responsable de Defensa, envía confusos y equívocos mensajes sobre la ley y la lengua, y lo hace con la bandera de su autonomía, sin la de España, olvidando que es la ministra de defensa y que la ley dice que la bandera propia de la comunidad autónoma se utilizará junto a la bandera de España…
Aquí tenemos una ministra de Defensa que manda y lo primero que dijo al dirigirse a sus soldados fue eso que algún uniformado le sopló al oído… “Capitán, mande firmes”, pero de banderas, de morir en combate, de defender a España… de eso sabe poco. Es ministra de Defensa, y su mensaje, por respeto a los que manda, debería ser alto y claro, bajo la bandera por la que mueren sus soldados. Lo malo es que no sabemos lo que defiende, ¿o sí?
La perfección militar para salvar una vida
By Marcel (Administrador)
Motivos tenía el presidente galo para levantar el teléfono y
felicitar a Zapatero por la operación de unos pocos hombres en
medio del Índico. Unos especialistas que trajeron a la vida a
quien las propias autoridades francesas daban por muerta.
Un buque alemán dio la alerta de lo que parecía ser un secuestro
y el «Galicia» se dirigió a la zona, enviando su helicóptero por
delante. Al entrar en contacto con el esquife sospechoso, la
tripulación de la aeronave constató que efectivamente se trataba
de un secuestro. Un pirata encañonaba a la rehén. Tras recibir
las órdenes pertinentes, y con el permiso de las autoridades
francesas, abrió fuego por la proa de la embarcación para
obligarla a detenerse. Caso omiso. Los piratas, siete en total,
decidieron responder al helicóptero de la Armada con sus armas
sin alcanzar su objetivo. El constante movimiento de la
embarcación y la escasa preparación de los corsarios desviaban
los disparos lejos del objetivo.
Vista la resistencia de los secuestradores, el tirador de élite
de la Unidad de Guerra Naval Especial embarcado en el helicóptero
abrió fuego con su fusil contra el motor del esquife. Aunque
están entrenados para este tipo de disparos, hacerlo desde una
aeronave en movimiento contra una barca en medio de un mar
agitado a unos cien metros entraña suma dificultad. Inutilizado
el motor con el primer disparo, los piratas sacaron el de
repuesto para proseguir su huida, mientras trataban de repeler el
acoso de los marinos españoles. El tirador volvió a cargar y otra
vez dio en el blanco.
Una vez que se quedaron sin posibilidad de avanzar, los captores
trataron aún de resistirse, pero con la agitación del momento y
los constantes movimientos hacia los lados del esquife, éste
terminó por volcar. Inmediatamente, el jefe de la Unidad de
Guerra Naval Especial se lanzó a un agua que, además de agitada,
suele tener la incómoda presencia de tiburones, para rescatar a
la rehén francesa, cuyo marido había sido asesinado por los
piratas. La mujer fue sacada de la zona con el propio
helicóptero. Los secuestradores tuvieron que esperar en el agua a
que llegara una embarcación del buque «Galicia» para ser llevados
al navío, donde fueron atendidos y retenidos hasta poder
entregarlos a las autoridades francesas.
Con ese traslado al buque, y con tres de los siete piratas
heridos, se culminó la primera operación de rescate de rehenes de
la misión «Atalanta», que se salda sin víctimas entre los
secuestrados. Limpia, rápida y tremendamente eficaz. Fuentes
militares subrayaron a este periódico la dificultad operativa de
un rescate como el llevado a cabo por la Unidad de Guerra Naval
Especial. Primero, por la rapidez con la que se ejecutó; segundo,
por la limpieza, por el hecho de que no se produjeran víctimas
mortales y pese al intercambio de disparos y la situación tan
inestable; y tercero, por la precisión, por la eficacia de los
disparos del tirador desde un helicóptero contra un esquife en
movimiento. La perfección para salvar una vida casi perdida.
Un olvido real y un discurso
bilingüe
La ministra de Defensa,
Carme Chacón, inauguró el martes el curso en la escuela de
suboficiales del Ejército de Tierra, en Talarn, Lérida. Lo hacía
con las novedades de un ejercicio lectivo en el que los
suboficiales tendrán cursos de especialización y
perfeccionamiento, además de una nueva especialidad en protección
civil y emergencias. Al acto acudió el subsecretario de Estado de
Defensa, Vicente Salvador Centelles, y el jefe de Estado Mayor
del Ejército, el general Fulgencio Coll, además de varios
alcaldes de la zona. En su discurso, la ministra destacó las
bondades de este nuevo curso y los beneficios que su juicio
tendrán los nuevos suboficiales.
Pero también tuvo unas palabras para los alcaldes allí
presentes... en catalán. Tras defender por activa y por pasiva en
los últimos días el modelo de inmersión lingüística de Cataluña,
pese a la sentencia en contra del Tribunal Superior de Justicia
catalán, el martes decidió emplear ambas lenguas durante su
alocución, según confirmaron fuentes militares presentes en el
acto. Éstas, además, confirmaron que la titular de la cartera de
Defensa se «olvidó» de brindar por Su Majestad el Rey como es
tradicional en los actos castrenses, algo que hasta ahora no le
había sucedido. Acto seguido, la ministra se marchó a una comida
con sus compañeros de partido del PSC dejando allí a su comitiva.
El monte frente a la academia de Talarn lucía hasta el año 2005
el lema «A España servir hasta morir» en letras blancas. Fue
eliminado.
Dinero para Defensa
By Marcel (Administrador)Las revueltas que se extienden por el norte de África se han frenado, al menos de momento, en dos países: Argelia y Marruecos. Los Gobiernos de ambos aguantan la respiración y prometen reformas. Pero las revueltas cogen además a los dos países en medio de un rearme militar considerable. Son dos de los países con mayor aumento del gasto de defensa del mundo, que están renovando y multiplicando su capacidad militar: Marruecos lo hará por cinco con su fuerza aérea, entre otras cosas por la adquisición de 24 unidades de F16 firmada en 2008.
Mientras, España se desarma. Bono y Chacón han deteriorado la
defensa nacional hasta el punto de preguntarnos por su
viabilidad. Como ministros, ambos se han caracterizado por tres
cosas. Primero, por la utilización del Ministerio de Defensa como
plataforma para sus propias ambiciones. Segundo, por la
desnaturalización de los Ejércitos, y su erosión moral,
espiritual, religiosa, nacional y castrense. Y tercero, por el
maltrato material y presupuestario: los aviones no vuelan, los
barcos se amarran para ahorrar y los blindados se desguazan para
piezas. Mientras nuestros vecinos compran y renuevan material
militar, España no ha abordado ningún proyecto de renovación.
Chacón se limita a inaugurar proyectos puestos en marcha por
Aznar. Y se ha impuesto en ocho años una brutal reducción
presupuestaria: un 12% en términos reales, y un 30% en
inversiones. Hasta el punto de que, sin un aumento considerable
de los recursos destinados a nuestras Fuerzas Armadas, se
colapsarán en pocos años, en el peor momento.
Con un mundo que arde por los cuatro costados, y con nuestros
vecinos del sur inestables, con aviesas intenciones o con ambas
cosas a la vez, España no se puede permitir el desarme suicida al
que nos ha conducido Zapatero. En tiempos de crisis, no sólo urge
dinero para la defensa; urge más dinero. Y urge más que nunca.
¿Se lo daremos?
