Círculo cerrado
By Marcel (Administrador)Destrucción y odio entre vecinos de toda la vida". Así recuerda el teniente coronel Pedro Belmonte, de la Brigada de Caballería Castillejos II (BRCII), el panorama bosnio hace 20 años, cuando la unidad aragonesa, a la que luego se unirían otras como la AALOG 41 o Pontoneros, llegó al país. Para el Ejército español moderno era el debut internacional, una "escuela de misiones" de cara a Kosovo, Afganistán o Irak. Un examen pasado con nota, en un territorio devastado por un conflicto de raíces profundas pero de mecha rápida.
Con la muerte de Tito, el estado multiétnico y artificial creado tras la Segunda Guerra Mundial perdía cohesión. Los serbios, con Milosevic a la cabeza, eran reticentes a perder el liderazgo ante los independentismos bosnios y croatas. Los bandos se radicalizaron, agitando diferencias religiosas e incluso "cambiando el idioma" para diferenciarse. Tras un conato en 1991, con el autoproclamado estado de Bosnia Herzegovina, los serbios vieron la excusa para comenzar la última guerra civil europea.
Es un aspecto que destacan los militares de Castillejos, como el comandante Luis Joven o el capitán Julio Vizoso. "La relación con la población era más fácil, quizá porque tenías un vínculo cultural europeo. Pero te da escalofríos ver así a un país que antes era parecido España".
Cuando llegaron los españoles --en primer lugar la Legión--, bajo el paraguas de la ONU, aún quedaban tres años de guerra. Un periodo en el que tuvieron que limitarse a escoltar los convoyes humanitarios y proteger a detenidos y civiles, sin poder intervenir salvo por autodefensa. El hoy capitán Vizoso estaba al mando de un pelotón de escolta de convoyes por el pasillo de la muerte de Croacia a Sarajevo. Un camino en el que igual "te tenías que pegar horas esperando en un check-point de algún ejército, mientras hacían algo que no querían que vieras". Por aquel entonces solo se sospechaba la limpieza étnica.
Toda precaución era poca. "En el derruido bulevar de Mostar, una calle como el paseo de Calatayud, se disparaban de un lado a otro. Incluso más tarde no querían arreglarlo para no verse", cuenta el brigada Ibáñez.
IMPROVISACIÓN Los militares españoles aprendieron a improvisar puestos en cuarteles del antiguo ejército yugoslavo --los serbios que los abandonaban aplicaban la técnica de Atila--, campos de fútbol, campings o fábricas. "Las misiones siguen siendo duras, pero con las instalaciones actuales casi da risa que algunos se quejen de las condiciones", ironiza el comandante Joven, recordando "meses durmiendo en sacos y literas". Aunque también había momentos buenos, como San Paqueto --la llegada del correo--, tomarse una pizza o atreverse con la comida local, como el cordero.
Desde 1995, con los acuerdos de paz de Dayton, tocaba arremangarse y comenzar a terciar en la pacificación y desmilitarizacion del país, primero bajo mandato de la OTAN y luego de la UE. Un plan por fases, como resume el teniente coronel Belmonte. "Se establecieron unas medias de confianza. Los ejércitos en conflicto declaraban sus posiciones y armas, y se estableció un pasillo de seguridad. Se puso una fecha para volver a los cuarteles desde el frente y permanecer allí".
Fueron años de duro trabajo hasta pacificar y abandonar el país, en el 2010. Más aún con la experiencia de constituir un batallón hispanofrancés. Según el comandante Joven, la misión "ayudó a perder complejos. Al desplegar con fuerzas internacionales, ves que estás al nivel".
CARÁCTER Mientras serbios y bosnios se iban autocontrolando con sus fuerzas de seguridad, los soldados de la Castillejos iban tirando de carácter para ganarse a la población. "Era un equilibrio complicado, tenías que llevar a cabo proyectos civiles (reconstruir escuelas, puentes...) con todas las etnias, no discriminar".
Mientras, realizaban campañas informativas sobre el peligro de las minas o los blindados y terciaban ante la tensión, recuerda Ibáñez. "Un teniente serbio cuyo puesto había que inspeccionar se puso muy nervioso ante las órdenes de dos soldados estadounidenses. Al llegar, les convencimos para que salieran, le tranquilizamos e inspeccionamos el puesto. Los españoles tenemos mucha empatía", señala el brigada.
Fruto de ello surgieron de hecho algunos matrimonios, pero fueron más importantes las relaciones con los soldados y la población civil. "Aprendías algo de su idioma, pero realmente ellos sabían mucho español por las telenovelas", recuerdan. Veinte años de trabajo han conseguido que, hoy, los serbios cooperen en misiones internacionales.
http://www.elperiodicodearagon.com/noti ... 54629.html
Las 5 razones para retirarse del Líbano (cuanto antes)
By Marcel (Administrador)
CONTEXTO: Tras la guerra entre Israel e Hizbolá en el verano de
2006, el Consejo de Seguridad de la ONU decidió incrementar la
misión UNIFIL, que data del año 1978. España, con José Antonio
Alonso como ministro, se comprometió desde el principio con un
millar de efectivos. Parecía ser la contrapartida de Zapatero a
la comunidad internacional por la abrupta salida de Irak. Era
todavía época de "boom" económico. Casis seis años después... ¿es
necesario continuar en la misión?
1. LA MILITAR: Nos lo confesó un alto mando militar español al
grupo de periodistas que hicimos la última visita de turno al
Líbano con el ministro Pedro Morenés en enero. “La misión se
podría empezar a adelgazar. La vigilancia que se hace ahora se
puede hacer con menos militares”. Más claro, imposible.
2. LA ECONÓMICA: España prevé gastar en 2012 unos 173,8 millones
de euros frente a los 170,5 millones del pasado año. Con la
estrechez presupuestaria existente, sería mejor destinar esta
partida a capacidades prioritarias. España, con una inversión del
0,59% del PIB en Defensa, no puede estar desplegada en
Afganistán, Yibuti, océano Índico, Uganda y Líbano. Por cierto,
el aumento de la partida para este año (3,3 millones), hace
prever, al menos, una retirada parcial: más dinero para
logística. Es hora de que otros países asuman
responsabilidades.
3. LA POLÍTICA: España es el cuarto país contribuyente en número
de militares con unos 1.075 efectivos, tras Italia (1.810),
Indonesia (1.456) y Francia (1.303). Por cierto, Nepal es el
quinto con unos 1.020 efectivos. Ni EE.UU. ni Reino Unido
participan. Con estos compañeros de “viaje” (algunos de los
cuales lanzan velados ataques a nuestra situación económica)…
¿qué rédito político internacional espera sacar España en una
misión de la ONU? Que se nos expliquen claramente si existen.
Desengañémonos, más allá del buenismo, las misiones
internacionales son ante todo instrumentos de política
exterior.
4. LA GEOGRÁFICA: ISRAEL-SIRIA-IRÁN: ¿Alguien cree que si Israel
e Hizbolá no vuelven a la gresca se debe a que hay 12.000
soldados desplegados en el sur del país? Oriente Próximo ha sido
siempre un polvorín y "el país del Cedro" su paradigma de
complejidad. La “guerra civil” de facto en Siria, histórico
influyente en Beirut, añade más inestabilidad si cabe a las
fronteras. El programa nuclear iraní, principal preocupación de
Tel Aviv, añade más incertidumbre. Israel no tomará ninguna
decisión (respecto a Hizbolá tampoco) hasta pasadas las
elecciones estadounidenses. En unos meses España corre el riesgo
de quedar empantanada en un conflicto para el que no ha sido
requerida.
5. LA MISIÓN ESTÁ CUMPLIDA: España debe estar orgullosa por la
profesionalidad y labor de sus militares en Líbano. Aunque con
tensión creciente en la zona y alguna que otra escaramuza, las
hostilidades abiertas cesaron. No podemos estar en Líbano toda la
vida (como en Afganistán o cualquier otro escenario de
conflicto). Queda por ver cuán robusta y frágil es la situación
si finalmente la situación estalla en Siria. Entre las
actividades de cooperación cívico-militar que llevan a cabo
nuestros soldados se encuentran el desminado, clases de español o
apoyo sanitario a la población. Sin duda, la misión para la que
se nos requirió en 2006 está cumplida. Ahora hace falta una
retirada consensuada y acordada con los aliados (Francia e
Italia, principalmente).
http://www.abc.es/blogs/tierra-mar-aire ... -12113.asp
El error de la OTAN en Afganistán.
By Marcel (Administrador)Casi diez años de misión, numerosas bajas mortales, alto coste económico. Las opiniones públicas de países como Alemania, Estados Unidos, Francia e incluso España, empezaban a hartarse del desgaste económico y humano que estaba suponiendo la guerra en Afganistán.
Pero ahora, la OTAN se ha dado cuenta del error cometido y quiere subsanarlo a toda costa. Quiere dejar claro a los afganos que no los dejarán abandonados a su suerte cuando finalice la operación estrictamente militar, lo que ocurrirá, previsiblemente, en el año 2014. Desde que en noviembre de 2010 se anunció que en 2014 finalizaría la misión en Afganistán (anuncio que se hizo oficial en la Cumbre de la OTAN de Lisboa), el número de bajas aumentó considerablemente. La batalla por los 'corazones y las mentes' (base de la nueva estrategia de la OTAN) la estaban ganando los talibanes, quienes intensificaron sus ataques contra las tropas multinacionales.
No se hizo caso en aquel momento de las advertencias realizadas por el entonces (ya fallecido) enviado especial de Estados Unidos para Afganistán y Pakistán, Richard Holbrooke, quien aseguró en el verano de 2010 que "hablar de repliegue era contraproducente". Pesaban más entonces las razones políticas que las puramente operativas e, incluso, humanitarias. Los afganos pensaron que se iban a quedar solos y la insurgencia talibán aprovechó esa baza para obtener una ventaja táctica que ahora la OTAN quiere recuperar, y así se lo han confirmado a Atenea Digital fuentes de la propia organización: "La población debe tener claro que nos quedaremos en Afganistán; y nos quedaremos, pero con matices y con muchas menos tropas".
«Cualquiera puede ser enemigo»
By Marcel (Administrador)
Cinco y veinte de la mañana. El equipo de zapadores de la Legión
amanece en su tienda de campaña del puesto de combate Hernán
Cortés del valle de Darrah i Bum, la posición más avanzada de
España en Afganistán. Es día de convoy y ellos son los primeros
en salir para limpiar la carretera de posibles artefactos
explosivos improvisados. En el contenedor que hace las veces de
cocina suena un «reggaetón» que versionea el clásico «Vamos a la
playa». Los soldados esperan en fila su turno y desayunan
cereales y zumo. Aún no ha amanecido. Los fogonazos de los
mecheros iluminan las caras con el primer cigarro del día. En el
puesto de mando el capitán Francisco Bernal ultima los detalles
de las operaciones.
Un día más saldrá con sus hombres a patrullar por Kharie Qalan
junto a los soldados del Ejército nacional afgano. En pocos días
los afganos se harán cargo del puesto de combate porque los
españoles concentrarán sus fuerzas en Muqur, 26 kilómetros al
sur. «Han mejorado, pero aún tienen mucho trabajo por delante.
Ahora es su turno y tienen en sus manos la posibilidad de velar
por la burbuja de seguridad de seis kilómetros que hemos logrado
en un año de trabajo», asegura el capitán. El cabo primero
Alfonso Casero sigue de cerca las palabras de su superior y
advierte que «aunque hemos avanzado mucho, la frontera entre
insurgentes y civiles es difusa. Cualquiera de ellos puede ser el
enemigo. No solo el que nos dispara es insurgente, también toda
la red de informantes que les avisan de nuestros
movimientos».
Las tiendas empiezan a abrirse una tras otra. Aquí todos
madrugan. «En bases tan pequeñas siempre hay algo que hacer. Hay
menos comodidades que en Herat o Qala i Nao, pero se vive la
milicia de forma más intensa», opina la dama legionaria Alejandra
Chiriboga, una de las cinco mujeres que trabajan en el puesto de
combate. El Hernán Cortés cuenta con una tienda que hace las
veces de locutorio telefónico y de internet, con otra que sirve
de gimnasio, los dos únicos oasis para el ocio durante los cinco
meses de misión además de unas mesas de tenis de mesa fabricadas
de forma artesanal. Aquí tampoco está permitido el consumo de
alcohol ya que «aunque el nivel de alerta es el mismo en toda la
provincia, en los puestos de combate toda la fuerza debe estar
preparada en caso de ataque», explican los mandos.
Los vehículos blindados calientan motores y forman una fila en el
enorme aparcamiento protegido por sacos terreros. Los zapadores
salen en vanguardia. Tras ellos es el turno del capitán y los
mentores que se reúnen en un cruce próximo con los soldados
afganos. Avanzan a pie por un paisaje lunar de casas de adobe y
tierra reseca para dar protección a la salida del convoy.
Después llega el turno de la larga fila de vehículos que rugen
sobre la pista financiada por dinero de la cooperación española y
que une los sesenta kilómetros entre el puesto de combate con
Qala i Nao. Una hilera de RG31 y LMV Lince, los blindados a
prueba de minas en los que se mueven los españoles, se abren paso
levantando una nube de polvo que envuelve a los soldados que van
a pie.
Circulan por la ruta Opal, primero, y por la Lithium, después.
«La movilidad trae seguridad, nuestro máximo esfuerzo consiste en
mantener las rutas seguras para romper el aislamiento de las
poblaciones y que llegue el progreso», es el mensaje de los
mandos de la columna que avanza sobre terreno asegurado por
zapadores. «El próximo relevo ya no tendrá que venir hasta el
valle de Darrah i Bum, se desplegarán directamente en Muqur»,
aseguran algunos mandos en el interior del RG31. Es el primer
paso del repliegue español que, como el del resto de la OTAN,
concluirá en 2014.
Urge reformar el CNI
By Marcel (Administrador)Una de las novedades que tuvo mejor acogida cuando el pasado 22 de diciembre Mariano Rajoy dio a conocer el organigrama de su Gobierno fue delegar en la vicepresidenta y ministra de Presidencia, Soraya Sáenz de Santamaría, el control del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
El organismo pasaba de esta manera de estar adscrito en el Ministerio de Defensa al de Presidencia. Un cambio necesario, que siempre ha sido bien visto desde la cúpula militar, y que hoy tiene más sentido que nunca por el papel fundamental que debe jugar la inteligencia en un entorno de falta de recursos para dotar en condiciones óptimas el resto de instrumentos de seguridad y defensa.
Cuanto menos gasta un país en su defensa, más debe hacerlo en sus servicios de inteligencia. Pero ya han transcurrido más de dos meses y el Gobierno, para sorpresa de propios y extraños, aún no ha encarado uno de los nombramientos más esperados y relevantes del Estado: el del director general del CNI, cargo que ostenta el general Félix Sanz Roldán, un hombre que ha ocupado y ha sido designado para los más altos cargos relacionados con Defensa desde que el PSOE volvió a La Moncloa en 2004.
Pero es que, además de que el Gobierno ha estado ocupado en los problemas derivados del déficit y del paro, más urgentes y prioritarios en la agenda de Rajoy, también confluye una circunstancia que ha obligado a Sáenz de Santamaría a llevar sus nuevas atribuciones con la máxima discreción: el Rey Juan Carlos ve con muy buenos ojos la permanencia de Sanz Roldán al frente de los Servicios Secretos.
En cualquier caso, el Partido Popular, según testimonios recogidos por LA GACETA, no renuncia al relevo al frente del CNI ni a una reforma a fondo de sus estructuras. En primer lugar, porque no ha habido en España otro organismo –desde su constitución como Cesid en 1977– que haya estado ligado a más escándalos. Desde su papel en el 23-F o el atentado del 11-M, hasta el oscurantismo impuesto por Bono y Saiz, que volvió a poner al CNI bajo sospecha de corrupción, o el regreso de un militar, que pasó directamente del máximo mando en el Ejército a la dirección de los servicios de Inteligencia. Un cambio políticamente muy relevante.
Durante todo este tiempo, el CNI no se ha distinguido precisamente por su claridad, tampoco por su eficacia. De ahí la necesidad de afrontar una reforma. En primer lugar, para acabar con el monopolio informativo del CNI. El hecho de que la seguridad sea global, no quita para que España deba dotarse de un servicio de inteligencia destinado al exterior y otro diferente al interior. Además, claro está, de una Inteligencia militar específica para Defensa, y de unos servicios de información policiales que en la lucha contra ETA se han mostrado más que suficientes, como ha mostrado con creces la Guardia Civil.
Y en segundo lugar, que el CNI dependa de Presidencia y no de Defensa, y que al frente esté una persona que conozca la agenda internacional y que despache directamente con el presidente del Gobierno. Dos aspectos importantes para una España que se la va a jugar en el exterior en los próximos años, y en la que los Servicios de Inteligencia pueden ser claves para llevar a buen puerto los retos del nuevo Gobierno o convertirse en un foco de problemas. Y ni España ni Rajoy están para tener en el CNI problemas, sino soluciones. Y eso pasa por una reforma urgente.
De la mili a los grandes cuarteles generales
By Marcel (Administrador)
El cambio experimentado en Andalucía dentro del ámbito de la
Defensa durante las tres últimas décadas ha sido inmenso. Tan
descomunal que ha pasado desapercibido para la gran mayoría de
sus habitantes, aunque resulte paradójico. Tal vez esa
circunstancia refrende una afirmación de Tsun-zu: “Sutil e
incorpóreo, el estratega experto no deja huella. Obra tan
divinamente misterioso que es inaudible”.
De forma menos elevada y casi por reducción a lo absurdo, cabe
simplificar esa gran transformación enunciando que se ha pasado
de lo fofo a lo vacío. Antes que tal simplificación se
malinterprete, conviene explicar que, durante gran parte del
siglo XX y especialmente en la década de los ochenta, el credo de
EEUU y la OTAN era una doctrina estratégica conocida por FOFA
(acrónimo inglés de Follow On Force Attack / Ataque contra las
Fuerzas Seguidoras, las siguientes a las de vanguardia). Y a esa
OTAN acababa de incorporarse España (1981) y de nombrar a su
primer representante en el Consejo del Atlántico Norte
(1982).
Los postulados FOFA priorizaban atacar y destruir a las fuerzas
del segundo escalón -y de los siguientes consecutivos, si se
dejan- que el oponente pueda lanzar sobre un teatro de
operaciones. Esa destrucción descansaba sobre los modernos
sistemas de misiles y buscaba quebrar la alimentación de la
batalla, al privar de suministros y tropas de refresco a la
vanguardia o primer escalón adversario. Tal planteamiento
estratégico bien pronto se va a traslucir sobre el territorio
andaluz, como lo hará sobre toda una nación que rondaba los
350.000 hombres en armas, pero de los cuales un 67% eran
conscriptos; o sea, prestaban servicio militar de forma
obligatoria y la mayoría con poco entusiasmo.
Las potencias occidentales habían aprendido de sus últimos
escenarios bélicos que el mayor número de soldados no determina
la victoria de un ejército. El poderío lo brindan unas fuerzas
bien entrenadas, motivadas y equipadas, dotadas de una logística
eficaz y con la sensación de sentirse respaldadas por su
ciudadanía. Algo poco compatible con un panorama donde más de la
mitad de los uniformados permanecían alistados por obligación,
desmotivados ante la interrupción de sus empleos o estudios
durante un año y medio de su vida y recelosos de las motivaciones
de sus oficiales, pues el fallido golpe de Estado del 23-F
alimentó esa desconfianza.
La aplicación doctrinal de la OTAN tuvo efectos inmediatos. Se
redujo rápida y progresivamente el número de tropas. Se modificó
la estructura de los órganos de mando (desaparición entre otras
de la Capitanía de la Región Militar 9 en Granada, 1984). Y
finalmente se concentró la mayoría de efectivos castrenses en el
área más próxima a la zona de riesgo (Sur y Este peninsular,
Canarias, Ceuta y Melilla).
Sin embargo, la extensión geográfica de Andalucía fue
determinante para esa metamorfosis. Esta comunidad autonómica iba
a convertirse en la punta de lanza de la proyección estratégica
atlantista y española. A fines de la década de los noventa, esa
redistribución territorial estaba muy avanzada tanto en efectivos
terrestres como en los navales, pues las principales y más
modernas unidades de superficie de la Armada pasaron a tener base
en el sur; mientras los submarinos permanecían dentro del teatro
operativo del Mediterráneo.
Uno de los hitos más palmario de esta redistribución es la
creación en Sevilla del Cuartel General de la Fuerza Terrestre
(2006). Dicha jefatura la asume un teniente general y adquiere
nivel de Cuerpo de Ejército (mando sobre un rango superior a
30.000 hombres), varias de cuyas brigadas y regimientos
operativos no se ubican físicamente en Andalucía.
Idéntica metamorfosis se produce en el ámbito de la Armada, al
radicarse en Rota (Cádiz) la Jefatura de la Flota (mando supremo
de los navíos y unidades de combates navales o aéreas),
construyéndose un nuevo edificio para el Almirante Jefe de la
Flota y su estado mayor, actualmente al mando de los dos grupos
de acción naval españoles.
Al comenzar el siglo XXI, Andalucía concentraba ya a los dos
principales cuarteles generales operativos de las fuerzas de
Tierra y Marina españolas, pero ese no fue el final de la suma.
En Rota acabó radicado también uno de los acuartelamientos
esenciales de la OTAN, el Cuartel General Marítimo de Alta
Disponibilidad, que además de sus dependencias propias y un
estado mayor multinacional, dispone de un buque de mando
específico. Más recientemente, se trasladó de Madrid a San
Fernando (Cádiz) la Comandancia General de la Infantería de
Marina, que rige a una fuerza de élite de 5.000 infantes con
constante presencia en misiones internacionales desde hace dos
décadas.
Esa transformación física se acompaña de un amplio incremento en
la formación profesional e intelectual de los militares
españoles. Cualquier periodista que visitara un acuartelamiento
en 1982, descubría pronto la grave carencia idiomática (en la
OTAN el idioma de trabajo es el inglés) de jefes y oficiales, lo
que les incapacitaba para asumir el mando en misiones conjuntas,
pese a su cualificación. Hoy día, la situación es diametralmente
opuesta. Los oficiales generales, oficiales y suboficiales de
cualquiera de las tres armas suelen expresarse en inglés y
algunos con tal fluidez que parecen bilingües. Y al menos un
cincuenta por ciento de la tropa y marinería profesional lo hace
también sin problemas. De otra parte, raro es el trimestre que un
militar español no asume mandos de alta responsabilidad en
misiones u organismos extranjeros.
Y aquí es donde entra en juego la segunda acepción de la síntesis
de lo fofo a lo vacío. La culminación de este despliegue en
Andalucía encaja con una transformación doctrinal de la OTAN, que
ha ido progresivamente abandonando los postulados FOFA para
asumir la doctrina estratégica del campo de batalla vacío.
Enunciada por sir Basil Liddell Hart bajo el axioma de la
aproximación indirecta, esta última propugna “progresar por las
zonas de mínima resistencia, para provocar la dislocación física
del enemigo, evitando la guerra de desgaste”.
Finalmente, otra de las transformaciones más radicales es la
percepción de la industria de defensa en Andalucía como generador
de actividad económica. En la década de los ochenta, los
sindicatos con mayor implantación en la metalurgia y las grandes
industrias llegaron a distribuir entre sus afiliados una copia de
la declaración de la renta donde figuraba un apartado reclamando
no destinar una sola peseta recaudada a gastos militares. Hoy
día, esos mismos sindicatos urgen al Gobierno a ejecutar las
grandes partidas presupuestarias que permitan mantener las cargas
de trabajo en los principales centros industriales de
armamento.
Algo nada extraño. Sólo los programas como el Eurocaza
(Eurofighter), las fragatas F-100, el avión de transporte militar
A-400, el carro de combate Leopard, el vehículo táctico Pizarro o
los buques de acción marítima (BAM) suponen un desembolso mínimo
de 20.500 millones de euros. Puede resultar paradójico, pero
también el ya citado Liddel Hart, capitán británico de carros de
combate antes de dedicarse al periodismo -le iban las misiones de
riesgo y mal pagadas- fue conocido entre sus coetáneos como “el
militar bolchevique”. La vida tiene esos giros extraños.
De idas y venidas
EL Convenio entre España y Estados Unidos sobre Cooperación en
Defensa, suscrito en 1998 y revisado en 2002, fija el número de
personal y aeronaves que las fuerzas armadas norteamericanas
pueden estacionar en las denominadas Instalaciones de Apoyo
(IDA). En Andalucía, estas son las bases de Morón y Rota.
Según el documento, EEUU puede desplegar permanentemente en Morón
500 militares de su fuerza aérea, 75 civiles y 15 aeronaves. Para
Rota el nivel de despliegue acordado es de 4.250 militares, mil
funcionarios estadounidenses y 36 aeronaves: 18 de patrulla, 13
de reconocimiento y 5 para entrenamiento o servicios
administrativos. En casos excepcionales, se autoriza un
estacionamiento temporal de otros 900 militares de US Navy
(marines incluidos), 1.300 de la USAF y otros 85 del US
Army.
Dicho acuerdo permitió que, durante las guerras contra Libia,
Irán, Iraq y Afganistán, Estados Unidos haya movilizado efectivos
a través de esas bases. Por la de Morón transitan principalmente
reactores, entre ellos los famosos bombarderos invisibles B-2
Spirit, o los modernos cazas furtivos F-117 Nigthawk, como
ocurrió en el 2003. [Un inciso divertido. Muchos periodistas
traducen dramáticamente Nigthawk por Halcón Nocturno, una
criatura de ficción, cuando la palabra equivalente en español es
chotacabras, una vulgar ave nocturna. Causa más impacto escribir
sobre "los temibles halcones nocturnos" que sobre los "temibles
chotacabras", pues el personal se lo toma a choteo.]
Rota se ha convertido en la principal base del Mando Aéreo de
Movilidad de la USAF y del Mando de Preposicionamiento Marítimo
del Cuerpo de Marines en Europa. También es el aeródromo por el
que circulan los aviones logísticos y experimentales en tránsito
hacia zonas calientes. Su puerto y aeropuerto reciben o
despachan, primorosamente empaquetadas por cierto, las
sofisticadas UAV o aeronaves espías y de ataque no tripulado. Lo
mismo sucede con las lanchas de asalto de los SEAL (si se escribe
“focas” no parece igual), uno de cuyos destacamentos, el Equipo
10, permanece estacionado en la Base con frecuencia.
Gran Bretaña, por su parte, mantiene en Gibraltar un arsenal
clase X para submarinos. El eufemismo designa a una instalación
para reparar sumergibles nucleares averiados. Recientemente
constituyó un Grupo Paracaidista de Asistencia a Submarinos
(SPAG), para brindar ayuda de rescate en evacuación a dichos
navíos. Las Fuerzas Armadas Británicas ejecutan además
entrenamientos habituales antiterroristas y con misiles
aire-tierra. (El diario Europa Sur del Grupo Joly fue el único
medio español autorizado a cubrir un ejercicio con misiles Rapier
en 1989).
El concepto de Patria.
By Marcel (Administrador)Hacía tiempo que no se escuchaba la palabra patria. Frente a otros países a los que admiramos y que se entusiasman con sus símbolos, con sus himnos y sus instituciones, en España el patriotismo es algo habitualmente mal visto por un sector amplio de la sociedad, lo consideran un concepto excesivamente conservador, ultraconservador. Sin embargo, y es paradójico, no ocurre lo mismo con los símbolos nacionalistas, que se exhiben con respeto y representan aquello que mejor identifica a los pueblos.
El ministro de Defensa, en su primera alocución a los jefes y soldados destinados en misiones en el exterior, agradeció el trabajo que realizan, les dijo que España está también "donde están ustedes" y que su trabajo "da credibilidad a la patria". Bien. Ya era hora, como era hora también de que se dejara en segundo término la palabra ciudadanos para decir españoles con todas las letras, línea que apuntó ya Rajoy en su discurso de investidura. El lenguaje importa, y los conceptos que unen a los españoles empezaban a perderse, por complejos que dicen poco de quienes los sienten, y por un progresismo absolutamente mal entendido. Obama, referente de tantos progresistas españoles, se emociona con la bandera y el himno de su país, que tienen lugar de privilegio en sus comparecencias públicas. Por no hablar de cómo incorpora los principios éticos de la religión, de cualquier religión, a su comportamiento público.
El ministro de Defensa ha roto una lanza por la patria el día de la Pascua Militar y el Rey, como ha hecho siempre -es militar de formación, de cabeza y de corazón-, ha agradecido con palabras sinceras el esfuerzo de los hombres de la milicia, su espíritu de trabajo y sus sacrificios, que se incrementan ahora con una crisis económica que obliga a muy importantes recortes; ha elogiado una vez más su comportamiento y su buen ánimo para superar las dificultades. Se ha referido a sus principios de disciplina, jerarquía y unidad, que son indisolubles con la condición de militar y, como marca la Ley de Derechos y Deberes, les ha pedido neutralidad política y sindical.
Contamos con un Ejército que superaría con creces las pruebas de capacitación que se le hicieran, y conviene recordarlo al menos una vez al año. Muchos de los militares españoles han sido llamados para dirigir relevantes organismos internacionales porque se han ganado a pulso un lugar entre los mejores, y en las misiones en el exterior, tanto las humanitarias como las de formación de militares y fuerzas de seguridad, o las misiones defensivas, estrictamente de estrategia militar, el reconocimiento a su trabajo ha sido unánime. Se forman en buenas academias españolas y la mayoría de ellos complementan sus estudios en buenas academias extranjeras, hablan idiomas a la perfección y cuentan con un nivel técnico que los pone a la par con los mejores del mundo.
La palabra patria tiene para ellos un significado que motiva su actividad personal y profesional, por encima de ideologías -los hay de izquierdas, y no son pocos- y de condicionamientos sociales. Nuestros militares, con la Guardia Civil incluida, forman parte de lo mejor de la sociedad española.
Presionando por lo "estrecho".
By Marcel (Administrador)Pretendo efectuar aquí unas modestas reflexiones sobre lo acontecido. Comenzaremos con unos antecedentes, para pasar a continuación a estudiar la credibilidad de las acciones iraníes, concluyendo con algunas observaciones sobre la oportunidad de desencadenar, precisamente ahora, esta peligrosa iniciativa. El "ejercicio" con que Irán ha pretendido materializar sus amenazas finalizó ayer.
Antecedentes.
No es esta la primera vez que Ormuz es testigo de amenazas y
acciones provocativas. En particular durante la guerra
irano-iraquí, en 1987, ambos contendientes atacaron al tráfico
petrolero adversario. Irán trato de compensar su relativa falta
de aviación táctica, concentrando sus ataques por medios de
superficie y minas contra petroleros iraquíes y kuwaitíes en el
Estrecho de Ormuz y sus embocaduras.
Los ataques fueron efectuados por medio de embarcaciones rápidas
armadas con ametralladoras, cohetes e incluso algún RPG-7.
Pero los resultados más serios fueron conseguidos por las minas, habiendo capturado los norteamericanos a una LST iraní -la Iran Ajr- en plena operación de minado en aguas internacionales ( con minas norcoreanas tipo M 08 ). Dos petroleros, un buque auxiliar y la fragata Samuel B. Roberts sufrieron daños; los de la fragata -análoga a nuestras Santa Marías- fueron especialmente graves. El auxiliar resulto hundido.
Hubo también un combate naval en abril de 1988 entre fuerzas de superficie regulares norteamericanas e iraníes que acabó en un desastre para estas últimas con una fragata y un patrullero hundidos y serios daños en otros buques.
Todas estas acciones, y especialmente el riesgo de minado del Estrecho, hicieron reaccionar a cinco marinas de guerra europeas que destacaron unidades al teatro de operaciones.
Casi al final de la guerra irano-iraquí, en julio de 1988, se produjo un infortunado incidente en el que el crucero norteamericano Vincennes, en plena acción contra embarcaciones iraníes, derribó sobre aguas de Ormuz un avión comercial iraní al confundirlo con un F-14, lo que resulto en numerosas bajas civiles. Yo estaba por aquellas fechas destinado en Washington y presencié las explicaciones norteamericanas a los agregados navales OTAN sobre este trágico error. Comprendí entonces lo difícil que es actuar ofensivamente en aguas de un estrecho internacional sin haber regulado totalmente el tráfico marítimo y aéreo que por él transcurre. La situación de la US Navy en aquella ocasión, en relación al derecho internacional, no era nada cómoda y su estatus de beligerante o no, nada claro.
Credibilidad.
La marina iraní no es muy efectiva como consecuencia de la tradicional desconfianza del régimen de los ayatolás hacia ella lo que ha resultado en contar con pocos y simples buques. La conclusión de pasada acciones tampoco ayuda mucho. Tres submarinos clase Kilo son las únicas unidades de cierta importancia con las que cuenta, si bien las aguas de Ormuz poco profundas y con corrientes hacen difíciles sus operaciones en el mismo. En sus embocaduras pudieran actuar, pero sus bases y tránsitos están muy expuestos ante el total dominio norteamericano.
La rama naval de la Guardia Revolucionaria sí que ha recibido, en contraste, un apoyo entusiasta del régimen. Cuenta con numerosas embarcaciones rápidas con armamento ligero -cohetes, RPG, ametralladoras y torpedos ligeros- y algunas con misiles; practica los ataques en enjambre, simultáneos y desde diferentes direcciones. También tienen bastantes misiles antibuque en tierra sobre plataformas móviles y algunos submarinos de bolsillo.
Con lo limitado de estos medios se estima que la única posibilidad real de los iraníes es atacar al tráfico económico que transite sin protección por Ormuz, evitando desgastarse en ataques contra unidades militares. Estos ataques pueden llevar muy probablemente al "martirio" a las dotaciones de pasdaranes lo cual está dentro de su ideario más querido.
A nivel estratégico, sin embargo, el "martirio" es más discutible por, al menos, tres razones. La primera, porque Irán depende de una manera vital de sus exportaciones de crudo que quedarían naturalmente interrumpidas. En segundo lugar, no tiene capacidad significativa de refino y depende vitalmente de las gasolinas y demás productos destilados que recibe también por vía marítima. Y por último, porque su principal cliente es China que vería sus importaciones cortadas por lo posiblemente percibido como una imprudencia iraní, lo que a su vez podría repercutir en el apoyo logístico militar que le presta.
Oportunidad.
¿Por qué se decide Irán a lanzar precisamente ahora este fuerte desafío/farol que le puede acarrear tan graves consecuencias? La respuesta -hipotética naturalmente- puede encontrarse en la sensación de acoso, tanto directo como indirecto, que pueda estar sintiendo el régimen de los ayatolas.
Acoso directo con el recrudecimiento de la sanciones ante su cerrazón nuclear.
A corto plazo, EEUU ha respondido a las amenazas iraníes con el tránsito del portaviones Stennis y el crucero Mobile Bay que el 27 de diciembre salieron por Ormuz del Golfo Pérsico, haciendo así poco creíbles las amenazas sobre su cierre. De todos modos, este tránsito estaba justificado por el cese del despliegue norteamericano en Irak y su correspondiente apoyo aéreo, pero claramente les ha servido para responder al farol iraní.
Como medida de respuesta a más largo plazo se ha hecho pública la venta a Arabia Saudí de 84 aviones F-15 por unos 30.000 millones de dólares.
Todo ello acompañado de la correspondiente declaración pública, por una portavoz de la 5ª Flota, de que no se tolerará ningún cierre del Estrecho de Ormuz, lo que por otra parte está claramente en consonancia con el Derecho Marítimo Internacional que ya desde 1982 ha dejado claro el régimen de tránsito de los estrechos utilizados por la navegación internacional, lo que no permite ninguna suspensión de la libre navegación.
De manera indirecta, Irán puede percibir como amenazada su
influencia en Siria y Líbano -Hizbulá- lo que quizá esté
contribuyendo a hacerle sentir una sensación de cerco que, a su
vez, le haya llevado a reaccionar en Ormuz.
Conclusión.
Nos encontramos muy probablemente ante un peligroso farol iraní que quizá no llegue a materializarse voluntariamente pero que puede desencadenar represalias violentas norteamericanas en caso de error por alguna de las partes involucradas.
Los estrechos marítimos son lugares peligrosos para jugar.
¿Desprecia Defensa a nuestros soldados en Afganistán?
By Marcel (Administrador)Los soldados se juegan la vida. El ejército propone recompensas. El Ministerio de Defensa se las niega. ¿Por qué?
Un equipo de tiradores del ejército español es atacado por intenso fuego de ametralladora pesada. Los talibanes hostigan sin cesar. Los españoles aguantan. Al cuarto ataque consecutivo, un cabo sale de su pozo de tirador, corre treinta metros bajo el fuego enemigo, llega a una ametralladora y corrige el tiro para suprimir a los talibanes. Otro cabo, mientras tanto, avanza bajo los disparos enemigos y llega hasta los talibanes causándoles serias bajas. Esto ocurrió el pasado mes de diciembre. Ambos soldados españoles fueron propuestos para la cruz al mérito militar con distintivo rojo. Defensa rebajó la recompensa a una mera citación en la orden general. Y aún tuvieron suerte, porque Defensa desdeña sistemáticamente las propuestas de recompensa que el ejército pide para sus hombres. Hay muchas historias como esa de los dos cabos. Pero el Gobierno las oculta. El Ministerio de Defensa ha rechazado tres cruces rojas a militares que se expusieron a fuego enemigo para salvar una operación. También se la negó al tirador, un cabo primero, que eliminó al líder de los talibanes, el mullah Rashid. En números totales, el 84 por ciento de las solicitudes de cruces al mérito militar terminan en la papelera o rebajadas hasta lo despreciable. Lo ha contado nuestro compañero Diego Mazón en La Razón. La pregunta es: ¿Por qué? Sin duda, porque Defensa no quiere dar la impresión de que lo de Afganistán es una guerra. Los perjudicados por esa absurda política son en primer lugar nuestros soldados, a los que se escamotea el reconocimiento que merecen. La sociedad española no entiende este desprecio de Defensa a nuestros militares.
Dinero para Defensa
By Marcel (Administrador)Las revueltas que se extienden por el norte de África se han frenado, al menos de momento, en dos países: Argelia y Marruecos. Los Gobiernos de ambos aguantan la respiración y prometen reformas. Pero las revueltas cogen además a los dos países en medio de un rearme militar considerable. Son dos de los países con mayor aumento del gasto de defensa del mundo, que están renovando y multiplicando su capacidad militar: Marruecos lo hará por cinco con su fuerza aérea, entre otras cosas por la adquisición de 24 unidades de F16 firmada en 2008.
Mientras, España se desarma. Bono y Chacón han deteriorado la
defensa nacional hasta el punto de preguntarnos por su
viabilidad. Como ministros, ambos se han caracterizado por tres
cosas. Primero, por la utilización del Ministerio de Defensa como
plataforma para sus propias ambiciones. Segundo, por la
desnaturalización de los Ejércitos, y su erosión moral,
espiritual, religiosa, nacional y castrense. Y tercero, por el
maltrato material y presupuestario: los aviones no vuelan, los
barcos se amarran para ahorrar y los blindados se desguazan para
piezas. Mientras nuestros vecinos compran y renuevan material
militar, España no ha abordado ningún proyecto de renovación.
Chacón se limita a inaugurar proyectos puestos en marcha por
Aznar. Y se ha impuesto en ocho años una brutal reducción
presupuestaria: un 12% en términos reales, y un 30% en
inversiones. Hasta el punto de que, sin un aumento considerable
de los recursos destinados a nuestras Fuerzas Armadas, se
colapsarán en pocos años, en el peor momento.
Con un mundo que arde por los cuatro costados, y con nuestros
vecinos del sur inestables, con aviesas intenciones o con ambas
cosas a la vez, España no se puede permitir el desarme suicida al
que nos ha conducido Zapatero. En tiempos de crisis, no sólo urge
dinero para la defensa; urge más dinero. Y urge más que nunca.
¿Se lo daremos?
