El lenguaje debe permanecer en la verdad de su esencia y no deteriorarse hasta el punto de convertirse en un mero instrumento de comunicación, en cuyo caso el destino del hombre de hoy seguiría estando sin guardia, sin verdad, en la medida en que la palabra ha dejado de ser nuestro hogar, nuestra casa, y se ha convertido en una mera herramienta.
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El lenguaje debe permanecer en la verdad de su esencia y no deteriorarse hasta el punto de convertirse en un mero instrumento de comunicación, en cuyo caso el destino del hombre de hoy seguiría estando sin guardia, sin verdad, en la medida en que la palabra ha dejado de ser nuestro hogar, nuestra casa, y se ha convertido en una mera herramienta.