Descripción

La Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros (ICCP) se creó en 1937 por el Bando Nacional y en dependencia del Cuartel General del Generalísimo a fin de organizar los campos de concentración que desde 1936 tenía prisioneros republicanos tanto de guerra como delitos civiles y que hasta entonces dependían de las Divisiones Orgánicas. Para su dirección se nombró al coronel Luis de Martín-Pinillos Blanco de Bustamante que en marzo de 1937 estableció la Orden General para la Clasificación de Prisioneros y Presentados para clasificar a los detenidos de la siguiente manera: 

A, afecto al Movimiento Nacional (soldados republicanos que se pondrían en libertad provisional y en caso de edad militar adscritos a las Cajas de Reclutas).

B, voluntarios del ejército republicano sin más responsabilidades;

C, oficiales del ejército republicano y miembros destacados de las organizaciones republicanas.

D, personas responsables de delitos (tanto antes como durante la guerra civil)

Los clasificados como C o D se les sometía consejo de guerra o causa penal pudiendo los presos presentar "avales" que podían ser comandantes del ejército, de la Guardia Civil, párrocos, alcaldes u otras autoridades. Los que fueran condenados si estaban en edad militar pero no era conveniente su recluta desde abril de 1937 fueron enviados a los Batallones de Trabajo.

Los Batallones de Trabajo inicialmente se ocuparon en trabajos en retaguardia a fin de construir trincheras u otras infraestrúcturas en los frentes de guerra, se les entregaba una camisa, un pantalón, un par de calcetines y dos calzoncillos y también se les asignó la remuneración económica:

- Si trabajaba en 1ª linea de fuego había de cobrar igual que un soldado.

- 2 pesetas diárias de ellas 1,50 para su manutención y 50 centimos a entregar al preso al final de la semana. Si el preso estaba casado en la zona nacional en lugar de 2 serían 4 pesetas si su esposa no disponía de recursos, además de 1 peseta adicional por cada hijo que tuviera. El exceso de las 2 pesetas se entregaba a la família.

Para julio de 1938 se disponían de 90.000 presos encuadrados en Batallones de Trabajo y todos sus miembros tenían su clasificación fueran como obreros especializados, mecánicos, minas, carreteras, etc. cedidos a cambio de dinero en muchos casos a empresas consideradas necesárias para el Estado. Aquellos que estubieran clasificados como incapaces de trabajar realizaban trabajos de mantenimiento en los campos de concentración en los cuales los presos habían de asistir al izado y arriado de la bandera, las faltas de disciplina se castigaban con daños físicos severos.

 

 

 

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