La Legión Condor fue la aportación de la Alemania nazi al bando sublevado, para ello Franco se valió del empresario alemán Johannes Eberhard Franz Bernhardt y del ingeniero de minas Adolf P. Langenheim entonces representante del partido nazi en el exterior NSDAP/AO ambos afincados en el Protectorado de Marruecos para mantener los contactos con el gobierno alemán siendo el primero el 24 de julio de 1936 al ser recibidos en Berlín por Rudolf Hess, secretario de Adolf Hitler que les consigió los recibiera el canciller a los dos días en reunión celebrada en la localidad de Bayreuth, Baviera en la que además estuvieron presentes el ministro del Aire, Hermann Göring y el ministro de la Guerra, Werner von Blomberg.
La primera necesidad de ayuda de los sublevados era el transporte de tropas desde África a la península impedida por el bloqueo naval ejercido en el Estrecho por los buques que en su mayoría se mantenían fieles al gobierno republicano por la marinería que se había amotinado y detenido a sus oficiales. El primer envio fue por tanto el de unos aviones de transporte Junkers Ju 52, cazas Heinkel He 51 con sus dotaciones lo que le dió a los sublevados cierto control del Estrecho que además se veria beneficiado el 21 de septiembre al recibir la orden la armada republicana de traslado de la mayor parte de sus buques al Cantábrico; para final de octubre ya habían llegado a la península 13.000 militares entre regulares y legionarios.
El grueso de la Legión Condor comezó a llegar a primeros de noviembre al aeródromo de Tablada, Sevilla al mando del general de la Luftwaffe, Hugo Otto Sperrle, su jefe de Estado Mayor el coronel Wolfram von Richthofen y como fuerza terrestre el comandante de Infantería Wilhelm von Thoma especializado en el empleo de blindados Panzer I. El número de militares aportados por Alemania durante la guerra civil llegó a unos 5000 que mediante relevos pudieron llegar al doble los que estuvieron en España de ellos 299 fallecieron. En los primeros meses el rápido avance de los sublevados hacia Madrid se vió frenado en febrero ante la contundente defensa de los republicanos dirigidos por el general José Miaja, el general ruso Dmitri Pávlov y el comandante de milicias Enrique Lister en la batalla del Jarama donde se comprobó la superioridad de los aviones rusos Polikarpov I-15 «Chato», Polikarpov I-16 «Mosca», Polikarpov RZ «Natacha» y Tupolev SB-2 «Katiuska» y de los blindados T-26 frente al material alemán y esto forzó a los alemanes a replantear su organización con armamento más moderno que además podían experimentar con una guerra real.
- Aviación: A lo largo de la guerra civil la Luftwaffe envió un contingente expedicionario completo que fue ampliando y mejorando progresivamente además de cazas y bombardeos dispusieron de escuadrones de reconocimiento para el fotografiado previo a los ataques, batallón de artillería de defensa antiaérea (20 piezas FlaK-18 de 88 mm y 10 piezas FlaK-30 de 20 mm), batallón de transmisiones, batallón técnico de mantenimiento, batallón médico y hospital de campaña y en total unos 600 aviones que fueron los siguientes: Messerschmitt Bf 109 (136), Heinkel He 51 (135), Heinkel He 111 (93) y Junkers Ju 52 (63), Heinkel He 45 (33), Dornier Do 17 (31), Heinkel He 46 (20), y Junkers Ju 87 (5).
Los aeródromos donde operaron fue el de León donde establecieron su cuartel general y los de Tablada, Sevilla; La Albericia, Santander; Pontejos, Cantabria; La Cenia, Tarragona y los hidroaviones en Palma de Mallorca.
Comandantes de la Legión Condor: Hugo Otto Sperrle (julio 1936-octubre 1937), Hellmuth Volkmann (noviembre 1937-octubre 1938) y Wolfram Freiherr von Richthofen (octubre 1938-abril 1939 fin de la guerra).
Pilotos destacados: Adolf Galland, Hajo Herrmann, Günther Lützow, Werner Mölders, Eduard Neumann y otros.
Acciones de Combate: Tras la imposibilidad de tomar Madrid la Legión Condor en su conjunto participó en todas las batallas importantes bien en enfrentamientos con la aviación republicana bien sobre las unidades terrestres como fueron en la zona del Cantábrico el Frente Norte, la batalla de Brunete, batalla deTeruel, Frente del Ebro y en Cataluña sin embargo lo que ha transcendido públicamente más, fueron los bombardeos sobre ciudades lo que nunca se había producido en una guerra probocando cientos de muertos y el pánico de la población civil. Casos como los de Durango el 31 de marzo de 1937 con 336 fallecidos, en Madrid durante abril de 1937 fallecieron unos 1.500 o el de Guernica el 26 de abril de 1937 con 1.654 muertos y 889 heridos fueron de los más difundidos en la prensa internacional.
- Armada:
Texto en construcción
Comentarios