El Carlismo surge en Navarra como respuesta a la Pragmática Sanción firmada por Fernando VII en beneficio de ser sucedido por su hija Isabel II en detrimento de su hermano Carlos María Isidro de Borbón lo que suponía además un paso al liberalismo contra el tradicionalismo monárquico, la fe católica y los fueros regionales. Su lema era "Dios, Patria, Rey" extendiéndose principalmente por Navarra, Vascongadas, Cataluña y Aragón provocando tres guerra civiles "carlistas" entre 1833 y 1876. Durante la primera, uno de sus batallones los "Requetés" fue distinguido por el general Zumalacárregui por su valor y eso hizo que otros batallones tomaran su nombre y finalmente con ese término se les nombra a todos los miembros de sus milicias.
Durante la II República ante la deriva laicista, ateismo comunista, quema de iglesias así como discursos de Largo Caballero donde proponía la colectivización de la tierra, de las empresas, la nacionalización de la banca; el carlismo se extendió a otras zonas como Andalucía de donde Fal Conde sería su lider y que acabaría siendo de Comunión Tradicionalista. Este y otros líderes acabarían en prisón tras el fracaso de la Sanjurjada de 1932 y es ahí donde tomarían mayor contacto con militares también detenidos de la ilegal "Unión Militar Española" como los generales José Sanjurjo Sacanell, Ángel Rodríguez del Barrio, José Enrique Varela Iglesias y Emilio Mola Vidal los cuales tras ser rehabilitados continuarían con las conspiraciones contra el gobierno republicano e incluso instruyendo militarmente a los requetés sobretodo después del intento de golpe de estado del PSOE, UGT y CNT en la Revolución de Octubre de 1934, obteniendo ayuda de Mussolini en dinero y armas, 500 requetés se formarían en Italia además de compra de armas a Belgica.
La victoria de la coalición de izquierdas Frente Popular en febrero de 1936 y sus consecuencias en una sociedad dividida, produciendose graves incidentes como quema de iglesias y de sedes de partidos y de periódicos de derechas, revueltas en las cárceles donde presos comunes exigían ser amnistiados al igual que los presos políticos, la dimisión del presidente del gobierno en funciones Portela Valladares antes de esperar a la segunda vuelta de las elecciones serían entre otras determinantes para la sublevación de parte del Ejército a la que se uniría el carlismo.
Los requetés se envolvieron en una mística característica, la boina roja, la bandera con la Cruz de Borgoña, el cristóforo que encabezaba las columnas portando un crucifijo, misas antes del combate y escapularios del Sagrado Corazón llamados "detentes" con los que se setían protegidos ante las balas enemigas. La muerte de Alfonso Carlos de Borbón en Viena el 29 de septiembre de 1936 por accidente a los 87 años y sin heredero dejó un vacío en el carlismo de lo que Franco se vería más adelante, beneficiado.
Iniciada la guerra civil los carlistas se unieron al bando sublevado y en Navarra donde eran mayoría entre la población no tuvieron apenas oposición.
La diferencias entre Fal Conde y Franco le forzaron a exiliarse a Portugal siendo sustiuido en la dirección carlista por Tomás Domínguez Arévalo conde de Rodezno. El 20 de abril de 1937 se promulgó el Decreto de Unificación por la que Falange Española de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FE de las JONS) de ideología fascista y la Comunión Tradicionalista, monárquicos carlistas quedaban unificadas como Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET y de las JONS) como partido único permitido y bajo la dirección de Franco y el 20 de diciembre de 1936 la militarización de sus milicias.
En la guerra participaron unos 60.000 requetes y falleciendo unos 6.000. Se organizaron en 42 tercios: 11 navarros, 8 vascos, 8 castellanos, 7 andaluces, 6 aragoneses, 2 asturianos y 1 catalán que fue el más laureado "Tercio de Nuestra Señora de Montserrat".
Los Tercios Vascos:
Álaba: Nuestra Señora de Estíbaliz, de La Virgen Blanca o de Nuestra señora de las Nieves, Arlabán, de Álaba y Nuestra Señora de Begoña de Álava ó Begoña nº 2
Guipuzcoa: San Ignacio, Zumalacarregui, Oriamendi y San Marcial
Vizcaya: Nuestra Señora de Begoña, Nuestra Señora La Antigua y Ortiz de Zárate
Guerra Civil en Vascongadas y Gobierno Vasco:
Vascongadas en virtud de la Constitución de 1931 estaba en proceso de acuerdos para redactar su Estatuto de Autonomía, lo que hizo que el PNV iniciada la guerra decidiera mantener su apoyo al gobierno de la República. El 1 de octubre de 1936 fue aprobada y el 7 constituido su gobierno presidido por José Antonio Aguirre del PNV y consejeros de su partido y de otros de izquierdas sin embargo solo pudo ejercer en Vizcaya al estar las otras dos provincias en poder de los sublevados y solo hasta la pérdida de Bilbao en junio de 1937. La fuerte implantación en la sociedad vasca del PNV de ideologia católica y conservadora alivió en parte al pais vasco de las duras represiones con asesinatos por parte de ambos bandos durante la contienda en comparación con los producidos en otras partes de España.
En este breve espacio de tiempo el gobierno vasco encargó al comandante Cándido María Saseta Echebarria la organización de la "Euzko Gudarostea" o milicias vascas abastecidas de material militar y asesores soviéticos enviados por el gobierno central por el puerto de Bilbao llegando a disponer mediante recluta de 70.000 "gudaris" en mayo de 1937 y la construcción de la línea defensiva "Cinturón de Hierro de Bilbao". Cándido Saseta y 187 gurais perdieron la vida el 23 de febrero de 1937 en su intento de llegar a Oviedo, el coronel Joaquín Vidal Munárriz le sustituyó. También organizó la "Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi" formada por cuatro buques bacaladeros a los que artilló "bous" y con marineros voluntários con experiécia a fin de desminar y proteger el puerto de Bilbao.
Los sublevados organizaron en agosto de 1936 el Ejército del Norte al mando del general de brigada de Infantería Emilio Mola Vidal a fin de agrupar todas las tropas del norte incluidos requetés y falangistas, tras su fallecimiento el 3 de junio de 1937, fue sustituido por Fidel Dávila Arrondo hasta el final de la guerra. En octubre de 1937 se constituyó el Cuerpo de Ejército de Navarra al mando del general de brigada, José Solchaga Zala donde se integrarían los tercios de requetés, banderas falangistas y unidades del ejército regular.
Las primeras acciones de los requetés con la ayuda de falangistas fue tomar Guipuzcoa a fin de cortar el paso con Francia en Irún. Para ello diferentes columnas partieron el 20 de julio desde Pamplona a las que se fueron uniendo tercios vascos, tomando localidades como Alsasua, Erlaitz donde falleció el teniente coronel Joaquín Ortiz de Zárate al mando del Tercio de Lacar, en su honor se organizó otro Tercio con su nombre; el Fuerte de San Marcial a las afueras de Irún fue tomado el 2 de septiembre por el Tercio de Montejurra bajo el mando del comandante Rafael García Valiño, el 5 entraron en Irún y el 13 en San Sebastian abandonada por los milicianos vascos.
La toma de Vizcaya por los sublevados se inició en marzo de 1937 con el apoyo de la aviación de la Legión Condor, la aviación italiana y del bloqueo de la flota naval del acorazado España (hundido el 30 de abril de 1937 por una mina frente Santander). La toma de Elgueta el 24 de abril de 1937 por la IV Brigada de Navarra formada principalmente por requetés y el bombardeo aéreo de Guernika 26 de abril de 1937, fueron determinantes para que el 19 de junio se rindiera Bilbao antes de ser bombardeada y el 22 de junio Baracaldo acabando en pocos días con los últimos frentes republicanos en Vascongadas.
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