La familia de rifles tipo AK-47, presentes en casi todas las zonas de conflicto desde su proliferación a mediados del siglo XX, es quizá la silueta de arma de fuego más reconocible de la historia. Sin embargo, las versiones civiles, antaño omnipresentes, están desapareciendo de las estanterías en Estados Unidos.
“De repente, no había nada”, comentó Jim Fuller, un armero considerado como uno de los padrinos del mercado del AK en Estados Unidos, y una fuente de referencia para rifles personalizados.
El colapso del mercado del AK muestra cómo los hábitos de compra de la gran comunidad de entusiastas de las armas de fuego del país pueden verse influenciados por fuerzas geopolíticas. Las causas de la desaparición de esta arma incluyen los aranceles, las sanciones, el aumento de los precios de la munición debido a la invasión rusa de Ucrania y la creciente popularidad del AR-15.
Es posible que la forma del AK siga siendo icónica, pero su nuevo costo resulta poco atractivo para muchos compradores de armas. Un AK, o Avtomat Kalashnikova, que costaba un par de cientos de dólares en la década de 1980, ahora puede costar cinco veces más, y muchos lo consideran un artículo de boutique.
Los fabricantes extranjeros de armas de fuego que suministraban piezas y rifles AK ahora están más centrados en armar a los europeos, temerosos ante la posibilidad de una inminente invasión desde Moscú, que en abastecer a los estadounidenses que antes constituían una mayor parte de su clientela.
“Con los aranceles es realmente difícil competir con los productos fabricados en Estados Unidos, por eso tuvimos que centrarnos más en el mercado civil europeo”, dijo Jacek Popinski, director ejecutivo de WBP, un fabricante polaco de armas de fuego que exporta piezas del AK y armas de fuego a Estados Unidos.
Fuente:The New York Times
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