El Fortín de San Francisco es uno de los denominados fuertes exteriores de Melilla. Se construyó en 1890.Se levantó para dar protección al nuevo Barrio del Polígono y con la finalidad de proteger el camino hacia Cabrerizas, cubriendo las desenfiladas que se podrían producir contra los pobladores del barrio. Se encontraba a unos 1.150 metros de la torre de Santa Bárbara y frente al fuerte Maria Cristina.
Se trata de un cuerpo de guardia de planta rectangular, principal y azotea, separados por la línea magistral. Los muros son de mampostería, aspillerados tanto en planta principal como en azotea. En la parte media del rectángulo, tambores para flanqueo, uno en el frente de cabeza y otro en la gota, así como la garita de vigilancia en el lateral opuesto a los tambores. La superficie es de 112 metros, con capacidad para 18 hombres.
El acceso principal se efectúa a través de un pasillo de entrada, delimitado por el muro exterior y el interior, para acceder al patio de armas y mediante escalera al garitón de vigilancia sobre la azotea. Dejó de ser una obra aislada, al edificarse en 1895-1898 un cuartel defensivo que lo absorbería por uno de sus lados.
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ALHUCEMAS.
El desembarco de Alhucemas sucedió el 8 de septiembre de 1925. Se considera el primer desembarco anfibio en la historia que involucra el uso de tanques y apoyo aéreo masivo por mar.[2 y 3]. El desembarco de Alhucemas se cree que es uno de los precursores de los desembarcos anfibios aliados en la Segunda Guerra Mundial,[4] y la primera operación combinada exitosa del siglo XX.[5]
La operación consistió en el desembarco de un contingente de 13.000 soldados españoles[6] transportados desde Ceuta y Melilla por una fuerza naval combinada hispano-francesa. La operación tuvo como comandante en jefe al General Miguel Primo de Rivera y como jefe ejecutivo de las fuerzas de desembarco en las playas de la bahía de Alhucemas al general José Sanjurjo, a cuyas órdenes estaban las columnas de los generales jefes de las brigadas de Ceuta y Melilla, Leopoldo Saro Marín y Emilio Fernández Pérez, respectivamente. Entre los jefes participantes en la acción se encontraba el entonces coronel Francisco Franco, quien por su actuación al frente de las tropas de la Legión fue ascendido a general de brigada.
El propósito de la operación se fijó en el desembarco de 18.000 hombres, aunque finalmente serían 13.000 los desembarcados, para ocupar una base de operaciones en la zona de Alhucemas y hacer frente a unos 11.000 hombres que se calculaba que podrían haber reunido los rifeños. Esta operación constituía la primera acción anfibia en la que participaba España en la era moderna y ello, junto al fracaso de la similar operación anglofrancesa en Gallípoli en 1915 durante la Primera Guerra Mundial, suponía un motivo de preocupación. Por si fuera poco, el terreno presentaba dificultades para realizar el desembarco, además de ser una región bien conocida por los rifeños. Ello llevó a Primo de Rivera a investigar los motivos del desastre de Gallípoli y preparar una cuidadosa planificación para el desembarco.
El probable conocimiento de la proyectada operación impulsó al caudillo rifeño a fortificar, artillar y minar la zona. Estas circunstancias obligaron al mando español a cambiar el lugar del desembarco, eligiéndose la Playa de la Cebadilla y Cala del Quemado, al oeste de la bahía de Alhucemas. El primer y principal esfuerzo para apoderarse de la cabeza de playa se ejercería en las citadas playas; una vez conseguido con éxito este desembarco, el segundo esfuerzo se realizaría en algunas de las calas adyacentes o bien se aprovecharía el éxito inicial para profundizar y ampliar la cabeza de playa, dependiendo de las circunstancias.
https://es.wikipedia.org/wiki/Desembarco_de_Alhucemas#Referencias
PUBLICACIONES: Melilla. Arquitectura militar y fortificaciones, siglos XVI-XIX - "El fortín de San Francisco de Melilla."
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