Hay silencios que terminan hablando mucho más que cualquier discurso. Y ausencias que, por mucho que intenten justificarse desde los despachos, acaban convirtiéndose en una declaración política. La ausencia de Felipe VI en Ceuta, después de lo vivido este verano, pertenece a esa categoría.
El Rey no ha ido a Ceuta.
Y yo sigo sin entenderlo.
O quizá, desgraciadamente, empiezo a entenderlo demasiado bien.
Ceuta no es una colonia, no es un territorio en discusión y no es una concesión administrativa que España mantenga por capricho. Ceuta es España. Tan España como Madrid, Valladolid, Sevilla, Barcelona o La Coruña. Y precisamente porque Marruecos cuestiona periódicamente nuestra soberanía sobre Ceuta y Melilla, cualquier gesto de la máxima representación del Estado adquiere allí una importancia extraordinaria.
Por eso resulta incomprensible que, después de semanas de enorme presión migratoria y de inquietud entre los ceutíes, el jefe del Estado no haya considerado necesario estar allí.
Nos dicen algunos que el Rey no va porque el Gobierno no quiere que vaya. Que no le dejan!!
¿Y eso debería tranquilizarnos?
A mí me preocupa todavía más.
Porque Felipe VI tiene 58 años. Es el jefe del Estado, capitán general de las Fuerzas Armadas y símbolo constitucional de la unidad y permanencia de España. No estamos hablando de un menor de edad que necesite autorización para salir de casa.
foto y seguir leyendo: https://edatv.news/opinion/rey-va-ceuta
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