España ha sido testigo de cómo, en solo nueve meses, ha habido dos tragedias ferroviarias: Adamuz, en enero, y ahora Urda, en octubre. Dos tramos diferentes de la misma línea de alta velocidad, entre Madrid y Sevilla, que reflejan que algo está mucho peor de lo que se pensaba en la vía. Para la Comisión Europea ya estaba "obsoleta" hace tres años, cuando exigió a España renovar la línea de AVE Madrid-Sevilla.
Bruselas consideraba ya desde 2023 que esta línea de la red ferroviaria española se había quedado "atrás" desde su construcción y puesta en marcha en el siglo pasado, en especial en comparación con el resto de la infraestructura. Documentos de la UE reflejan que ya en 2023, se había detectado la "obsolescencia de la Línea de Alta Velocidad Madrid-Sevilla", e inyectó a España con 111 millones de euros de fondos europeos para modernizarla
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