Ceuta puede convertirse en un polvorín ante la falta de soluciones con efecto inmediato que acaben con la crisis migratoria. Casi un mes después de que se produjera el comienzo de la invasión, los caballas han tomado cartas en el asunto y han intentado asaltar la playa del Trampolín para desalojar a los inmigrantes.
Unos pocos vecinos han podido acceder a la arena pero el fuerte dispositivo de la UIP ha evitado un aumento del conflicto. Los sucesos se han producido después de la segunda jornada consecutiva de manifestaciones y el objetivo es conseguir la expulsión de todos los inmigrantes ilegales que arribaron a finales del mes de julio.
Al grito de "un caballa nunca se rinde", varios de los manifestantes han protestado en las cercanías del lugar y frente a un nutrido cordón policial. Fuera de los disparos disuasorios de los agentes y alguna caseta destrudida, no se han producido grandes incidentes que podrían haber prendido la ciudad autónoma.
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