El 21 de septiembre de 1944, el Hofuku Maru navegaba como segundo buque en un convoy japonés frente a la costa occidental de Luzón. A bordo viajaban 1.289 prisioneros de guerra británicos y holandeses, muchos de ellos ya debilitados tras haber sido obligados a trabajar en la llamada "Ferrocarril de la Muerte" birmano-tailandés.
Las condiciones eran extremas. Sin luz, sin ventilación suficiente, sin instalaciones sanitarias y con raciones de comida y agua que apenas alcanzaban para sobrevivir. El barco no llevaba ninguna señalización que lo identificara como transporte de prisioneros.
Cuando aviones de la Fuerza de Tarea 38 de la marina estadounidense atacaron el convoy, lanzaron sus torpedos contra lo que a sus ojos era un objetivo militar legítimo. Uno impactó en el casco del Hofuku Maru.
El barco se partió en dos y se hundió en menos de tres minutos, con hasta 1.000 prisioneros atrapados todavía en las bodegas. Los que lograron llegar a la costa nadando fueron recapturados por fuerzas japonesas. De los 1.289 prisioneros que iban a bordo, 1.047 prisioneros murieron.
Durante ocho décadas, el pecio permaneció sin localizar...
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