La muerte de los 'Avispas negras' cubanos encargados de la seguridad personal de Nicolás Maduro durante la operación lanzada por Donald Trump para capturar al sátrapa venezolano el pasado 3 de enero no solo ha acabado con la leyenda de la unidad de élite del régimen castrista —que falló en su misión de proteger al líder bolivariano y fue aniquilada por los Delta Force estadounidenses en apenas 8 minutos— sino que ha dejado en entredicho una vez más a la dictadura cubana —que ha negado durante años el envío de soldados al país andino y habría hecho de las suyas para ocultar lo que hay detrás de estos fallecimientos—.
En un primer momento, La Habana guardó silencio acerca de la existencia de cubanos entre los militares fallecidos en Venezuela. Pero el 5 de enero, ante el clamor popular, no tuvo más remedio que admitir la muerte de 32 de sus soldados. Una cifra que reflejaría solo la mitad de las víctimas reales, según fuentes de la disidencia cubana consultadas por Libertad Digital. Una de ellas asegura que serían 64: "32 que estaban durmiendo en el cobertizo del Batallón Ayala, carbonizado por un misil" y otros "32 que estaban de guardia en el búnker de Maduro y fueron eliminados por disparos de los Delta Force"
Foto de internet del Fuerte Tunia bombardeado.
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