Seamos realistas, no todo en la mili fueron alegrías, era una situación que a veces te podía desbordar y seguro que malos ratos también pasamos, así como lo bueno y lo malo van cogidos de la mano, en la mili también pasamos malos momentos, momentos duros que en cada caso se materializaban de diferente manera, pasados los años, tendemos a recordar solo lo positivo, pero algunos ratos también nos hicieron añorar lo que teníamos en casa.

¿Tú que recuerdo de tu mili tienes que por algo te hicieron tener la necesidad de una mano amiga?

ATENCIÓN - Tienes que ser miembro de Amigosdelamili.com para poder participar y escribir con los demás.

PINCHA AQUÍ Y ÚNETE YA A Amigosdelamili.com

Votos 0
Enviarme un correo electrónico cuando me contesten –

Respuestas

  • La verdad es que marrones, lo que se dice marrones, no tuve. Hubo un par de arrestos menores: retirada del pase de pernocta durante unos días ( por mi propia culpa, falté a una imaginaria de Cabo Cuartel por no haber mirado los servicios el día anterior) y arresto sin salir del cuartel durante unos días (esta vez la culpa no fue mia, cuento la historia en el muro del Cuartel de Cabos).

    Pero hubo un día en el que sí pasé unas cuantas horas de mucha inquietud. En la Agrupación Obrera y Topográfica pasábamos, por turnos, una quincena en el  Destacamento Almansa, situado en Aranjuez, para hacer guardias, porque allí se encontraba el depósito de mapas del Servicio Geográfico del Ejército. Además de los mapas había un cierto número de perros, cuyo rango militar podía llegar al tratamiento de Usía, ya que eran propiedad de distintos Jefes y Oficiales de la Guarnición de Aranjuez. Algunos estaban encadenados, los pobres, pero otros andaban sueltos y campaban por sus respetos.

    Una mañana, estando de guardia, ví como uno de los perros sueltos salía como una bala hacia la puerta, y se escapaba. Tanto el centinela como yo intentamos atraparlo, pero el muy cabronazo nos esquivó, y no hubo forma. Mi acojono fue de órdago: el animalito pertenecía a un comandante, y yo hacía cuentas de la que me podía caer encima por haberlo dejado escapar. Era obvio que el marrón me había de caer a mí, como Cabo de Guardia.

    A primera hora de la tarde, pasó el comandante dueño del bicho por la puerta y preguntó  "¿qué tal está Atila?" (así se llamaba el fugitivo). Esperando quizá un milagro, respondí con un débil "bien, Mi Comandante". A partir de ese momento mi acojono subió de modo tal que los tenía no ya de corbata, sino de adorno de la gorra. La tarde fue transcurriendo con angustia.

    Finalmente, hacia las siete o siete y media, el traidor del can apareció por allí como si tal cosa...  tranquilizado por su regreso, llegué, atando cabos, a la conclusión de que se había largado a su casa, había estado allí con sus dueños, el comandante en cuestión fue a vacilarme (y no debía ser mala persona, porque no me tuvo en cuenta la "trola" con que le respondí) y, finalmente, devolvieron al tal Atila a su alojamiento con nosotros.

    Como véis, no fue una tragedia, pero las pasé canutas.

     

    • Yo cojo al p*** perro y le corto las patas..jajajajaja

  • jajajajajajj en ocasiones

  • La verdad,es que si,tambien hubo malos ratos en el tiempo del servicio militar,unos personales y otros ajenos ,pero que no dejaban de afectarnos.

    Una tarde noche tomando un cubatita con un compañero ranchero como yo,paseando por los jardines del cuartel,vimos un chaval tirado en el suelo entre unos matorrales,y lo primero que se nos vino a la cabeza,fue que habia cogido la borrachera antes que nosotros,pero al arrimarnos vimos que tenia los brazos chorreando de sangre,corriendo lo cogimos entre los dos porque estaba sin conocimiento y lo llevamos a la enfermeria ,se habia hecho 4 o 5 cortes en los antebrazos con un cristal y se estaba desangrando .corriendo le pusieron unos algodones con alcohol en los brazos y lo llevaron en una ambulancia al hospital militar,, Lo volvimos a ver  al poco tiempo pero no se los motivos que lo llevaron a hacer eso,, al poco tiempo lo licenciaron,se veia que no estaba bien, la verdad es que fue un mal trago.

  • Yo una vez un paisano mio estaba arrestado, y yo le traia tabaco y me pillaro dejando tabaco y me arrestaron ami

  • Aparte de algunos malos "tragos" acaecidos en el CIR, en el cuartel no me faltaron ocupaciones, y consecuentemente con sus marrones. De soldado, estuve en la cenrtralita, me ascendieron a cabo sin más, hice en casi un año, más de 100 guardias (no me molesté en contarlas), me pusieron un par de veces de cabo gastador, escribiente de servicio, de furriel, cabo de cocina (que no podia soportarlo y fuí a decírselo al capitán de mi compañía y me relevó -porque la verdad sea dicha, me tenía aprecio). Durante todo el mes de octubre, me pusieron guardia cada domingo (pero me dieron un mes de permiso en noviembre, cuando ya había tenido uno en agosto). El marrón más duro que tuve que soportar (y vino de forma aleatoria supongo) fué, cuando volvimos de la provincia de Lleida de maniobras y estando en la estación de La Sagrera de Barcelona para emprender el regreso a Girona, se electrocutó nuestro sargento al intentar montar la antena de la radio que, como estábamos encima los vagones de carga, ésta fué inducida por la catenaria, y al tenerla en la mano le dió la terrible descarga E.P.D. 

    El sargento no fué la única víctima (directa o indirecta) de las maniobras, ya que en la carretera, y en la provincia de Lleida (pasando con el tren lo vimos, de ida) murió un chófer (de reemplazo) que llevavaba a un mando en el automóvil, y según dijeron despues de las maniobras, habían fallecido al menos, dos paracaidistas franceses, ya que eran conjuntas con el país vecino (creo que eran Galia II) . 

  • Muchos dormirme en una imaginaria 

  • Un viernes vísperas de un fin de semana con puente, de aquellos que eran tan golosos en la mili pues suponían un par de días mas para aprovecharlo y salir por patas corriendo a casita, en la mañana a la hora del desayuno, y con un capitán que tenia la malafollá por toneladas, pues antes de que ordenara sentarse en las mesas, un colega y yo hicimos una tontería con las galletas, cosa que hizo protestar a los demás de la mesa, y aunque no fue un escandalo grande, vamos apenas un estaros quietos de otro compañero, si fue bastante para que el capitán se percatara de ello y mandara arrestar a todos los de la mesa sin fin de semana, aquello para algunos que ya tenían el petate preparado fue un jarro de agua fría, y con enfado y razones nos lo hicieron saber durante el desayuno y horas después, los culpables del estropicio no teníamos planes para irnos, pero si no supo mal que los otros pagaran por nuestras chiquilladas, a media mañana le comentamos al alférez de complemento, un tío joven majo y preparado, que queríamos hablar con el capitán para hacerle saber que aquello era culpa nuestra, que no debían de pagar los demás por eso, el alférez nos dijo que dejáramos en sus manos el asunto, y a las dos horas consiguió que el capitán levantara el arresto a todos, menos claro está, a nosotros dos, menos mal que los compañeros que tenían su historia montada aun tuvieron tiempo de salir corriendo, nosotros no perdimos nada, pues no teníamos planes

  • Os voy a contar un mal rollo que tuve, en el cuartel, cuando ya como Cabo, me mandarón al Hospitar Militar, porque un voluntario (máquina), estaba en el calabozo y el muy cabrón le metido fuego al calabozo y lo llevarón al hospital militar y acto seguido mandaron una escuadra a vigilarlo, en que yo era el cabo y los otros cuatro soldados del grupo logístico, por nuestras grandes voluntades de soldados, en media hora estabamos en el bar los cuatro soldados y yo como Cabo, cuando nos vimos los cinco en el Bar, se nos encendio la bombilla y dijimos y el preso?, joder todos corriendo por todos lados y el preso se avía fujado, todos buscando por todos los departamentos del hospital y no pudimos dar con él, después de ponerlo en conocimiento del oficial de guardía del hospital médico, a las cinco horas, apareció la PM, con el tío del calabozo, era uno qye vivía en Coruña y lo encontraron en su casa, cenando, bueno al llegar a la entrada del acuartelamiento por la entrada de la foto, el cabo de guardía, me dice el Teniente Coronel José Blanco, le esta esperando en su despacho, y yo tenblando uffffffffffff, bueno seguira la anécdota, eso cambio mi vida militar en los últimos tres meses, cuando ascendí a cabo 1º

  • Un día como otro cualquiera nos incorporamos a la oficina y al entrar nos pasan a un salón de reuniones. Soldados firmés allí el grado más pequeño era capitán, soldados ha desaparecido una pistola de unos cuadros que adornaban las paredes con varias de ellas, la pistola que ha desaparecido está operativa de aquí no se mueve nadie hasta que no aparezca. A la hora de seguir firmes o sale la pistola o me lio a ostias y os mando al calabozo de Valladolid. A la hora siguiente esto me coge a mì en otros tiempos y la saco a sangre viva. Nos llevaron y nos hicieron un registro de taquillas y despúes otra vez a la formacíon por allí ya empezaba a oler a mierda pura. A la hora de comer nos soltaron con amenazas de qué nos iban a vigilar y como no apareciera para Valladolid. Vaya una gran mañana que pasamos no se lo contamos a nadie pero algunos seguian llorando despues y con ataques de ansiedad....

Esta respuesta fué eliminada.