La operación Azul (en alemán: Fall Blau, lit. 'Caso Azul') fue el plan desarrollado por la Wehrmacht para la ofensiva estratégica de verano de 1942 en el sur de la URSS, entre el 28 de junio y el 24 de noviembre de 1942, durante la Segunda Guerra Mundial. El objetivo era capturar los campos petroleros de Bakú, Grozni y Maikop con dos propósitos: permitir a los alemanes reabastecer sus bajas existencias de combustible y también negar al mismo tiempo su uso a la Unión Soviética, tratando de provocar con ello, el completo colapso del esfuerzo bélico soviético.
Después de que la operación Barbarroja fracasara en su objetivo prioritario de destruir la Unión Soviética el año anterior, Adolf Hitler reconoció que Alemania estaba ahora atrapada en una guerra de desgaste y también era consciente de que se estaba quedando sin suministro de combustible y no sería capaz de continuar atacando más profundamente en territorio enemigo sin nuevas reservas. Con esto en mente, ordenó la preparación de planes ofensivos para el verano de 1942 para conquistar los campos petroleros soviéticos en el Cáucaso. La operación implicó un ataque en dos frentes: Uno desde el flanco derecho del Eje contra los campos petroleros de Bakú, conocido como la operación Edelweiss, y otro desde el flanco izquierdo para proteger el primer ataque, moviéndose en dirección a Stalingrado a lo largo del río Don, conocida como operación Fischreiher.[2]
El Grupo de Ejércitos Sur (Heeresgruppe Süd) del ejército alemán se dividió en los Grupos de Ejércitos A y B (Heeresgruppe A y B). Al Grupo de Ejércitos A se le encargó llevar a cabo la Operación Edelweiss cruzando las montañas del Cáucaso para llegar a los campos petrolíferos de Bakú, mientras que el Grupo de Ejércitos B debía proteger sus flancos a lo largo del Volga realizando la Operación Fischreiher. Con el apoyo de 2035 aviones de la Luftwaffe y 1934 tanques y cañones de asalto, el Grupo de Ejércitos Sur de 1.570.000 hombres inició la ofensiva el 28 de junio, avanzó 48 kilómetros el primer día y fácilmente hizo a un lado a los 1.700.000 soldados del Ejército Rojo que se encontraban enfrente, y que esperaban una ofensiva alemana en Moscú incluso antes de que Blau comenzara. El colapso soviético en el sur permitió a los alemanes capturar la parte occidental de Vorónezh el 6 de julio y cruzar el río Don cerca de Stalingrado el 26 de julio. El avance del Grupo de Ejércitos B hacia Stalingrado se desaceleró a finales de julio y principios de agosto debido a los constantes contraataques de las reservas del Ejército Rojo recién desplegadas y las líneas de suministro alemanas sobrecargadas. Los alemanes derrotaron a los soviéticos en la batalla de Kalach y el combate se trasladó a la ciudad misma de Stalingrado (que se ubicaba a 72 km al oriente de Kalach del Don) a finales de agosto. Los continuos ataques aéreos de la Luftwaffe, el fuego de artillería y los combates calle a calle destruyeron por completo la ciudad e infligieron innumerables bajas a las fuerzas defensivas. Después de tres meses de intensos combates, los alemanes controlaban el noventa por ciento de Stalingrado el 19 de noviembre.
Al sur, el Grupo de Ejércitos A capturó Rostov del Don el 23 de julio y comenzó a avanzar hacia el sur desde el Don hasta el Cáucaso, capturando los yacimientos petrolíferos de Maikop (ya destruidos previamente por los soviéticos) el 9 de agosto y Elistá el 13 de agosto cerca de la costa del Mar Caspio. La fuerte resistencia soviética y las largas distancias desde las fuentes de suministro del Eje redujeron su ofensiva a solo avances locales e impidieron que los alemanes completaran su objetivo estratégico: capturar el principal yacimiento petrolífero del Cáucaso en Bakú. Los bombarderos de la Luftwaffe destruyeron los yacimientos petrolíferos de Grozni, pero el alcance insuficiente de los cazas alemanes impidió que se consumaran los ataques a Bakú.
Los aliados estaban preocupados por la posibilidad de que las fuerzas alemanas continuaran avanzando hacia el sur y el este y se unieran a las fuerzas japonesas (que avanzaban en Birmania) en la India. Sin embargo, el Ejército Rojo derrotó a los alemanes en Stalingrado, luego de las operaciones Urano y Pequeño Saturno. Esta derrota obligó al Eje a retirarse del Cáucaso para evitar ser aislado por el Ejército Rojo, que ahora avanzaba desde Stalingrado hacia Rostov. Solo la región de Kubán permaneció durante algún tiempo ocupada por las tropas del Eje.[3][4]
Antecedentes
El 22 de junio de 1941, Alemania lanzó la operación Barbarroja con la intención de derrotar a la Unión Soviética en una Blitzkrieg que se esperaba que durara únicamente tres meses. La ofensiva del Eje había tenido un éxito inicial y el Ejército Rojo había sufrido varias derrotas importantes antes de detener a las unidades del Eje en las cercanías de Moscú (noviembre/diciembre de 1941). Aunque los alemanes habían capturado vastas áreas de tierra e importantes centros industriales, la Unión Soviética permaneció luchando en la guerra. En el invierno de 1941-1942, los soviéticos contraatacaron con una serie de exitosas contraofensivas, haciendo retroceder a los alemanaes de los alrededores de Moscú. A pesar de estos contratiempos, Hitler quería la destrucción total de la Unión Soviética, para lo cual requería los recursos petroleros del Cáucaso.[5] En febrero de 1942, el Alto Mando del Ejército Alemán (Oberkommando der Wehrmacht, OKH) había comenzado a desarrollar planes para una campaña que continuara la fracasada ofensiva de Barbarroja, con el Cáucaso como objetivo principal. El 5 de abril de 1942, Hitler expuso los elementos del plan, conocido como «Caja Azul» (Fall Blau), en la Directiva del Führer N.º 41. La directiva describía los objetivos principales de la campaña de verano de 1942 en el Frente Oriental: Contener ataques contra El Grupo de Ejércitos Centro, la captura de Leningrado y el enlace con el Grupo de Ejércitos Norte, el cual, en esos momentos estaba ubicado en Finlandia y la captura de la región del Cáucaso por el Grupo de Ejércitos Sur. El enfoque principal, estaba encaminado a lograr la captura de la región del Cáucaso.[6][7]
Los campos petrolíferos
El Cáucaso, una región grande y culturalmente diversa atravesada por las montañas del mismo nombre, limita con el Mar Negro al oeste y el Mar Caspio al este. La región al norte de las montañas era un centro de producción de cereales, algodón y maquinaria agrícola pesada, mientras que sus dos yacimientos petrolíferos principales, en Maikop, cerca del Mar Negro, y Grozni, a mitad de camino entre el Mar Negro y el Mar Caspio, producían alrededor del diez por ciento de todo el petróleo soviético. Al sur de las montañas se encuentra Transcaucasia, que comprende Georgia, Azerbaiyán y Armenia. Esta área fuertemente industrializada y densamente poblada contenía algunos de los yacimientos petrolíferos más grandes del mundo. Bakú, la capital de Azerbaiyán, era una de las más ricas y producía el ochenta por ciento del petróleo de la Unión Soviética: alrededor de 24 millones de toneladas sólo en 1942.[8]
El Cáucaso también poseía abundante carbón y turba, así como metales no ferrosos y raros. Los depósitos de manganeso en Chiatura, en Transcaucasia, formaban la fuente individual más rica del mundo, con un rendimiento anual de 1,5 millones de toneladas de mineral de manganeso, la mitad de la producción total de la Unión Soviética. La región de Kubán del Cáucaso también producía grandes cantidades de trigo, maíz, semillas de girasol y remolacha azucarera, todos esenciales en la producción de alimentos.[8]
Estos recursos eran de inmensa importancia para Hitler y el esfuerzo de guerra alemán. De los tres millones de toneladas de petróleo que Alemania consumía al año, el 85 por ciento era importado, principalmente de Estados Unidos, Venezuela e Irán. Cuando estalló la guerra en septiembre de 1939, el bloqueo naval británico aisló a Alemania de los recursos de América y el Oriente Medio, dejando al país dependiente de países europeos ricos en petróleo como Rumania. Una indicación de la dependencia alemana de Rumania es evidente por su consumo de petróleo; en 1938, sólo un tercio de las 7.500.000 toneladas consumidas por Alemania procedían de las existencias nacionales. El petróleo siempre había sido el talón de Aquiles de Alemania y, a finales de 1941, Hitler casi había agotado las reservas del país, lo que lo dejó con solo dos fuentes importantes de petróleo, la propia producción sintética del país y los campos petrolíferos rumanos, con este último suministrando el 75 por ciento de las importaciones de petróleo de Alemania en 1941.[9] Consciente de la disminución de sus recursos petroleros y temeroso de los ataques aéreos enemigos contra Rumania (la principal fuente de petróleo crudo de Alemania), la estrategia de Hitler se vio impulsada cada vez más por la necesidad de proteger a Rumania y adquirir nuevos recursos esenciales, si quería continuar librando una guerra prolongada contra una lista cada vez más creciente de enemigos. A finales de 1941, los rumanos advirtieron a Hitler que sus existencias estaban agotadas y no podían cumplir con las demandas alemanas. Por estas razones, los yacimientos petrolíferos soviéticos fueron extremadamente importantes para la industria y las fuerzas armadas de Alemania a medida que la guerra se globalizaba, el poder de los Aliados crecía y comenzaba a haber escasez de recursos del Eje.[10][11]
Referencias
1.Glantz, 2017, pp. 162-163.
2. Antill, 2007, p. 40.
3. Nipe, 2003, p. 33.
4. Antill, 2007, pp. 87-88.
5. Antill, 2007, pp. 7-12.
6. Glantz, 1995, pp. 108-110.
7. Wegner, 1990, p. 761.
8. Hayward (2001), p. 2.
9. Axworthy (1995), p. 19.
10. Hayward (2001), pp. xvii, 2–5, 18.
11. Bellamy 2007, p. 497.
Bibliografía
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Fuentes: Wikipedia.
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