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Anecdotas Legionarias 6

Aquí os pongo dos anécdotas más:
Argot Legionario:
Un Teniente recién incorporado al Tercio Gran Capitán, en su primera semana, llamo a su presencia a un legionario apodado “calé”, para pedirle explicaciones de porque se había presentado en mal estado de revista a la parada de la guardia, a lo que el increpado le respondió:
Calé: - Vera usted mi Teniente, ayer me llamo el “cucales” de cuartel para que recogiera los “jarales” para entrar de guardia. En eso me llamo el “sarduno” de semana para que me dedicara a dejar “matizaos” los “tigres” y cuando estaba currando me llamo el “capirulo” porque le habían “chusquelao” la “guita”, así que comprenderá mi Teniente que no he tenido tiempo de prepararme.
Teniente: - Bueno, retírate.
Acto seguido el Teniente llama al Sargento de semana y le pregunta:
Teniente: - ¿De qué nacionalidad es el “calé”?
Sargento: - Huérfano mi Teniente, es huérfano.


LOS RAYONES
Corría el mes de febrero y en una Compañía de Fusiles de la Xª Bandera contaban desde hacía 10 días con un nuevo miembro entre sus filas; una cría de jabalí llamada "Rociito" quien en tan poco tiempo se había ganado el cariño de los Legionarios, muy especialmente del Cabo Mayor de la Compañía, quien a todos los efectos se había convertido a ojos de Rociito en su "progenitor" y a ojos de los Legionarios en su "protector".
"...Mil tragedias de diversos modos que el correr de la vida formo...", llevaron a Rociito a perder a todos los miembros de su familia en una cacería y a ser acogida a todos los efectos por su Compañía Legionaria, donde comenzó a encontrar el olvido a antiguas penas y tragedias. Los Legionarios la bautizaron con el nombre de la novia del primero de ellos que la alimento, dándole tomas de biberón cada dos horas y media.
Debido a la corta edad de Rociito el Cabo Mayor estableció un turno de guardería fuera de las horas de trabajo, en dicho turno entraban los Legías; unas veces a petición y otras a elección pero como ya se sabe, siempre "voluntariamente".
El último fin de semana de febrero un Legionario se presento voluntario para hacerse cargo de Rociito, la acomodo en su casa y disfruto de un día de visitas de compañeros, quienes llevaban a sus hijos para jugar con ella y presentarla en sociedad.¡ Sin duda Rociito era más feliz que un cochino en un charco.!
Pero pronto se terminaría la dicha... a la mañana siguiente Ronda amanecía nevada; una estampa digna de postal, hecho que impulso al citado Legionario a bajar con su novia a realizar unas fotos para el recuerdo. Es en ese el momento cuando Rociito aprovecho para explorar por la terraza del 4º piso y hacer un salto paracaidista al estilo Legión, es decir, ¡sin paracaídas!
Imaginad la cara del Legionario al percatarse de la suerte de Rociito y de la suerte que él correría cuando diese novedades al Cabo Mayor sobre el estado de su adorada mascota.
Lejos de plantearse poner cara de "lolo" y hacerse el "sueco" delante del Cabo Mayor, el citado Legionario agudizo el ingenio y haciendo uso del Espíritu de "Unión y Socorro" llamo a otros dos inseparables Legionarios miembros de la misma sección, quienes acudieron a su casa estando aun Rociito de cuerpo presente. Entre los tres buscaron y encontraron una solución acorde a la gravedad del problema, la cual resumiremos de la siguiente manera en:
1. Exhaustiva búsqueda de alguien que vendiese "rayones" del mismo tiempo que Rociito independientemente del lugar y precio.
2. A las 4 de la mañana decidir coger el coche y viajar Ronda‐Zaragoza (más de 900 km.)
3. Comprar no uno, sino dos rayones, no vaya a ser que la muerte aparezca.
4. Pagar una multa por exceso de velocidad sin decir esta boca es mía y rezando porque la Guardia Civil no les haga abrir el maletero y vea a los dos "rayones" que tenían menos papeles que una liebre.
5. Llegar a Ronda tras más de 1800km de coche, con el tiempo justo para descansar un poco y formar el lunes.
El lunes a primera al presentarse ante el cabo mayor:
Legionario: - "A LA ORDEN MI CABO MAYOR...SIN NOVEDAD CON EL JABALÍ!!!!" (En la posición de firmes más rigurosa que podía estar el legionario)
Legionario: - "ROCIITO HA MUERTO...pero aquí tiene dos rayones en sustitución a la perdida mi Cabo Mayor"
Cabo Mayor: - "NO JODAS!!! ¡COMO QUE HA MUERTO!!!"
Y mirando alternativamente al Legionario y a los dos rayones dijo:
Cabo Mayor: - "BUENO MAQUINA TE LO HAS CURRADO, no pasa nada, no teníais que haberos tomado tantas molestias..."

Finalmente los tres Legionarios lejos de ser reprendidos por el fallecimiento de la querida mascota recuperaron el importe de la multa y fueron felicitados en el despacho de su Capitán por su muestra de iniciativa, y de algo muy legionario como es "buscarse la vida" y salir airoso de las situaciones más inesperadas.

Pascual Sánchez Soler 3º/82

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